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martes, 21 de enero de 2014

Capitulo 3



¡Hoy os traigo el capítulo 3!


¿ME ECHABAIS POR AQUÍ DE MENOS? ¡YO, SI!
(disculpas adelantadas)


Os explico, estoy escribiendo lo más deprisa que puedo esta entrada. ¿Por qué? Como ya sabréis, o eso espero, no he estado de vacaciones, ni he ido de crucero ni me he paseado con Jack por el Caribe. La razón de no haber publicado hasta el día de hoy, 21/01/14, es que los problemas técnicos siguen presentes. ¿Cómo pues, estoy escribiendo esta entrada? Cuando me solucionaron el problema, publiqué la entrada anterior, tras esperar un día fui a publicar otra, y vuelta a mi bucle de los ideales problemas técnicos que me atormentan, no fue posible.  Bien, esta es mi manera de deciros que esta entrada puede ser no solo la primera del año, sino la primera de muchas. O que tras publicarla, me toque ponerme otra vez a comprobar todo, porque una vez más, falle con la siguiente publicación.

El caso es que empezamos el año con este esperado capítulo, algo improvisado pero que espero que os guste. Sé que tengo muchos comentarios y correos por contestar y ahora mismo me pondré con ello. Al igual que la entrevista que hice, la cual deseo enseñaros. O las visitas a blogs que os debo y quiero hacer.

Desearos un tardío feliz año y daros las gracias porque tenemos más de 350.000 visitas, que se dice rápido ¿verdad?

No me entretengo más no vaya a ser que falle el sistema y no publique al final la entrada. Espero todos vuestros comentarios impacientes y os deseo que sigáis leyendo con la misma ilusión de siempre. Rezad porque no haya más problemas con blogger.







***

Te amo. Su pregunta había sido contestada, la pregunta que ayer tendría que haber respondido para no estar tumbada, desangrándose, tal y como lo hacía ahora. Finnick sabía que siempre había sido real a pesar sus discusiones, a pesar de que admitió su beso con Will y aunque Amy negase quererle, a él no le sentó bien. Porque discutieron muchas veces para salvarse la vida entre ellos hasta el punto de decirse que no se querían, y eso había pasado de nuevo la noche anterior, cuando dejaron de hablarse. Porque aunque Amy dijese que todo había acabado, que el juego había acabado, no era verdad. Porque aunque Amy decía una y otra vez, cada día, que no tendrían futuro, que nada saldría bien, ni siquiera pudo resistirse a algunos de sus besos. Era la primera vez en todos los juegos que se lo decía, que le decía que le quería de esa manera.

Finnick le coge las manos y sonríe. Una sonrisa que tratan de hablar porque las palabras no pueden salir. Unas manos, que aprietan sin dañar, porque la fuerza le abandona. Y una mirada que lo dice todo. Porque no quiere perderla, no puede perderla.

Y cuando la persona a la que más quieres en este mundo, se está yendo y ves que no puedes hacer absolutamente nada para evitarlo, duele. Tu cabeza recuerda una y otra vez momentos especiales, sonrisas y abrazos, como si quisiese hacer que doliese más, hasta que te encierras en un bucle sin salida, en el que o sales en ese mismo momento por ti mismo, o no sales nunca.

Después de todo lo que habían luchado no podía perderla así, se levanta, le suelta la mano con mucho cuidado, como si de una muñeca de porcelana se tratase y busca en las tres mochilas que no son de su distrito cualquier cosa que le sirva para parar la hemorragia. A medida que abre las mochilas y saca su contenido, una parte de él elimina todo rastro de esperanza, pero cuando ve las demás crece de nuevo. Porque su amor por Amy es mayor que su miedo. Mira un momento la cara de esa dulce chica, tumbada, con una mano tapando la herida que no para de sangrar. Observa su cara de ángel, su delicada piel, su perfección, aún con heridas, aún estando más delgada de lo que debería, porque no era la más guapa del mundo, pero para él era la guapa, más guapa que cualquiera. Sin más, unas pinzas aparecen desde el cielo, y tran de ese cuerpo marchito, llevándosela lejos de él.

Todo sucede realmente rápido. El sol que le ciega por un minuto deja de hacerlo cuando un enorme aerodeslizador aparece justo encima de ellos, ve como las pinzas suben lentamente con el cuerpo de Amy, se queda bloqueado, ningún musculo de su cuerpo responde. Lo que está pasando no puede ser verdad.

Ve como la compuerta inferior se abre y el cuerpo de la chica desaparece. Mueve la cabeza por un segundo a donde estaba tumbada y mira al cielo de nuevo. No tarda ni tres segundos, pero el aerodeslizador se ha ido. Amy ha desaparecido. Su oportunidad de decirla que la quería se había desvanecido.

Rabia, rabia y dolor es lo único que siente, lo único que le obliga a moverse, a gritar. Finn cae de rodillas, llevándose las manos a la cabeza y agarrando con fuerza su cabello, cierra los ojos una y otra vez con la esperanza  de despertarse en la cueva, el día antes del banquete. El problema es que así es el juego, vivir o morir.

Cuando estás mal, cuando lo ves todo negro, cuando no tienes futuro, cuando no tienes nada que perder, cuando... cada instante es un peso enorme, insostenible. Cuando te han arrebatado lo que más te importa. Quieres huir, escapar. De cualquier forma. De la más simple, de la más cobarde. Ella no está. Ya no está. Y entonces, simplemente, querrías no estar tampoco tú. Desaparecer. Pero él no puede, no aún.

Está de rodillas en la Arena, no oye ningún cañonazo que le diga que ya ha acabado. Amy seguirá desangrándose en el aerodeslizador, se la habían arrebatado y ni siquiera estaba muerta todavía. Intenta pensar que tal vez la estén curando, pero luego vuelve a la realidad, ¿acaso esas personas que les secuestraron y les metieron en ese sitio infernal tendrían algún interés en preservar sus vidas? La respuesta era clara, no.
Está al lado del banquete que tantos problemas había creado, pensando en ella. En su sonrisa, su cabello, sus ojos vidriosos llenos de fuerza…

Le encantaría que volviese aunque solo fuera un minuto. Un minuto parece realmente poco tiempo, mísero, pero en un minuto podría hacer muchas cosas. Los primeros segundos para decirle que la amaba más que a su propia vida, que odiaba la idea de que se fuese tan pronto, que la echaría eternamente de menos. Para decirla que su hermano estaría bien, que mantendría su promesa. Para convencerla de que no tuviese miedo, porque había conseguido escapar al fin de este infierno, porque la esperaba un lugar mejor, porque le pediría a su padre que cuidase de ella allá donde fuese. Los siguientes segundos le prometería que algún día se verían y que entonces no la dejaría ir de nuevo. Veinte segundos quedarían pues, diez para abrazarla y aferrarse a ello, para hacer de ese abrazo un recuerdo eterno. Los últimos diez, para rozar sus dulces labios y besarlos. Y cuando tuviese que irse de nuevo, una lágrima le caería pero mantendría la sonrisa mientras la vería alejarse y le susurraría un siempre, un te amo que perduraría eternamente.

Por desgracia, no tendría esa oportunidad.

Hoy finalmente se había cansado de ese juego, del estúpido tira y afloja. Era frustrante tener que ser marionetas de una guerra que ni siquiera ellos habían empezado. Harto de los extremos: vives o mueres, matas o te matan, cazas o eres cazado, ganas o pierdes. Estúpidos sinónimos para referirse a este juego, adornos de nombres que suenan mejor que la muerte. Porque el foco de esperanza se centra en esa persona que puede salir de la Arena, pero todos se olvidan de las otras que mueren al intentarlo. Cansado de perder la vida de la gente que le importaba. Agotado de luchar por sobrevivir. Porque ahí estaba la clave, lo que él quería no era sobrevivir, lo que él quería era vivir.

 “Te prometo que cuidaré de Gale, te prometo que os mantendré con vida en la Arena” Sin percatarse si quiera ya está levantado cuando esa frase resuena en su cabeza, una lágrima cae por su mejilla pero rápidamente la borra con la mano. No va a permitir que ocurra esto de nuevo. Sus músculos pesan más que nunca, destrozado sigue caminando. Coge todas las mochilas, más vale que no le falte de nada ahora que le falta lo que más importaba. Lo único que piensa ahora es en que está anocheciendo, debe llegar hasta Gale para curarle.

Tiene que darse prisa, atraviesa nadando lo que le separa del bosque. Decide centrarse en el chico que se queda aquí, el que aún puede vivir y decide enfocar toda su rabia a sacarle de aquí, vivo. Porque duele pensar en la sonrisa calcada de Amy que tiene su pequeño hermano, pero siente que sigue aquí abajo cuando en sus recuerdos la ve jugar con Gale, o cuando piensa en el pequeño diciéndole que a su madre le encantaría el premio que les iban a dar cuando ganasen el juego, un par de inocentes palabras le hacen sonreír momentáneamente.

En ese mismo momento se oye un cañonazo. Se queda parado, su corazón pierde el ritmo y empieza a latir cada vez más fuerte, más rápido. Las manos comienzan a sudarle, se pone nervioso, tiembla. Mira a todos los lados desesperado, quiere llorar, gritar, desahogarse, quiere caer al suelo, que Colin lo atrape. Que todo acabe. Su respiración aumenta y sus piernas comienzan a fallar. Sin embargo mira adelante y sigue andando, no tiene fuerzas suficientes para correr pero si las suficientes para llegar y mantener con vida a Gale, porque Amy lo hubiese querido así. Porque es la única cosa que le queda de ella en este infierno. Porque es su forma de mantenerla con vida.


domingo, 15 de diciembre de 2013

¡Sigo viva!

Como podéis ver esta entrada es corta pero es que ni si quiera sé si va a publicarse. Como ya sabréis problemas en el sistema no me han permitido ni publicar entradas ni contestar comentarios. Os he ido informando en twitter que por suerte, funciona correctamente.

He de decir que no se qué pasaba pero creo que ya se ha solucionado, lo comprobaré en cuanto vea que esta entrada está en el blog. Si es así, contestaré a todos los comentarios en esta misma mañana y dedicaré media hora o así al blog.

Sigo sin saber que ha ocurrido pero si estáis leyendo esto es porque estoy de vuelta y el capitulo 3 por tanto no tardará en llegar.

Quería agradeceros a todos los lectores anónimos el seguir metiéndoos cada día, y a esos 202 seguidores de blogger (impresionante como hemos crecido) que sigan el blog a diario.

Deciros que si os fijáis en el marcador, en el día de hoy veréis  300.000  visitas, y eso es algo que emociona en serio. Gracias.

Os informo además de que tengo una entrevista para una revista online, aún no tengo detalles pero la verdad estoy impaciente por saber más :)

Espero no tener más problemas con blogger.



El más sincero de los perdones, y un saludo enorme de vuestra escritora


P.D: HE VISTO EN LLAMAS.

miércoles, 27 de noviembre de 2013

RBC in worderland + ¿capitulo 3? ➶

Hola a todos, ¿entrada rápida? Puede, pero tenía que avisaros de unas cositas... ¡Sorpresa!

LA PRIMERA, esta mañana abro el correo y me encuentro con un sorprendente correo como otras tantas veces, del autor http://rbcbook.blogspot.mx/. ¿Otras tantas? Sí, pero nunca para de sorprenderme con sus iniciativas. Y mira que yo descubrí el blog de casualidad, pero cuánto me alegro. Por sus películas, sus entradas, sus concursos y todo... Os parecerá que esta última es una manera de hacer publicidad a su blog, que si da a like, que si publica con mi blog, que si añade a twitter, pero a mi no. Me parece de lo más justo, además sabéis que por twitter muchas veces os digo que me paséis vuestro link y lo publico. ¡Todo lo que sea ayudar a dar a conocer a otros blog, adelante! Así he hecho absolutamente todo, incluido poner su banner (que bien ha quedado oye) a la derecha. ¿Y todo esto para qué? PUES PORQUE PARTICIPAMOS EN UN SORTEO DE UNA PORTADA ILUSTRADA PARA EL LIBRO. ¿SABEIS LO BIEN QUE QUEDARÍA EN EL PDF ESTA INCREÍBLE PORTADA? Pf... ojalá ganemos.

Dicho esto, y anuncio dado, decir queda que el capitulo 3 se publicará el viernes que viene, si puede ser antes pero lo dudo. ¿Por qué? Problemas personales y complicaciones que ha habido en las ultimas semanas, lo siento... Pero eso sí, no dejéis de pasaros por el blog, que un adelanto del capítulo 3 rapidito y que os deje sin respiración, no os lo quita nadie.

Aprovecho para recordaros la idea que publiqué en twitter del 'personal blog' ya que quiero opiniones vuestras. Si alguien no la ha visto porque no tiene twitter o lo que sea, que haga click JUSTO AQUÍ porque de verdad, lo considero interesante.

Empezaré el PDF estas navidades, la primera semana de vacaciones espero tenerlo ya leído del todo para empezar a corregir, añadir, quitar, cortar, y separar por capítulos. Además de la idea que muchos tenéis de traducirlo a inglés.

Y nada, aprovechar esta entrada para comentarme lo que queráis, comentarios libres para decir lo que queráis referente al blog, a la historia, a twitter, a fb, a mi... LO QUE SEA.


PD: Tengo pendiente...


✓ Menciones de twitter
✓ Página fb
✓ Correos
✓/✗ Comentarios
✗ Capitulo 3

¡Será mejor ir a ello!


Besitos de parte de vuestra escritora ♥

sábado, 9 de noviembre de 2013

Capitulo 2


¡Hoy os traigo el capitulo 2!

Se me hace raro escribir ‘capitulo 2’ tras haber escrito ‘capitulo 60’ hace nada. En fin… Como siempre, atrasándome a la hora de publicar. Soy un desastre, lo sé. Y perdonadme una vez más, por favor, pero aquí esta. Estoy aprovechando este sábado por la noche, ya que tristemente no salgo, para escribir, contestar todo y obviamente publicar este capítulo mientras veo mis series preferidas online, cual friki, y busco mis futuras adquisiciones online ya que han vuelto a renovar temporada en todas las tiendas de moda. Me voy por las ramas… ¡Ah, sí! ¡El capítulo! Lo he traído recién escrito para vosotros. Es un capítulo especial, pensaréis que al principio todo se desarrolla lentamente, pero al final del todo encontraréis que la narración es más rápida, pero no mucho. He querido hacer el capítulo lento.

Como he visto que muchos os preguntáis a que se debe el juego con los narradores os lo diré, una de las razones de cambiar el narrados es el cambio del libro, ya que es la segunda parte, y ocurre algo en este capítulo y el siguiente que es la clave de que el narrador ahora sea omnisciente.

Espero estar pronto de vuelta con el capítulo tres y que este capítulo os guste y os conmueva.  Y por supuesto, ojala estéis disfrutando de este último libro J

Recordad que para contactar, comentarios, el correo que sí que me mandáis varios: andreaeverdeen@gmail.com o twitter @Andrea_Everdeen. Tal vez elimine la c-box para que vaya más rápido el blog en los móviles y tablet.






***





Las horas pasan, el sol se va moviendo. Finnick monta guardia en la cueva, escondida tras unos matorrales. Sin embargo, no está atento a Gale, porque en realidad lo que está haciendo es tratar de no pensar lo que ocurre en el banquete. Banquete, sacrificio, venganza, hay muchas formas de llamarlo. Oportunidad para salvar a tus seres queridos, así lo denominan ellos, aunque no tendrían que salvarles, si el Capitolio no les hubiese condenado ya.

El joven no oye la voz de Clover que anuncie nada. No oye cañonazos. Cuando no puede más se levanta, deja a Gale la comida y el agua, le pone la mano en la frente para comprobar si su fiebre ha bajado, como no lo ha hecho, moja de nuevo el trozo de camiseta y se lo pone en la frente. Se para a pensar detenidamente sobre sus acciones, planteándose que debería hacer realmente y que es lo que él quiere hacer. Pero a veces no te queda opción y hay que decidir. Su decisión era obvia, teniendo en cuenta, que Amy le había pedido a Finnick el mantenerse al margen, cuando el chico arriesgaría cualquier otra vida por ella, incluso la suya. Refresca un poco todo el cuerpo de Gale con el agua que queda el botellín que anteriormente había usado y cuando acaba, coge su cuchillo y se dirige hacia el banquete. No se perdona el dejarle allí solo, pero se jura a sí mismo no le va a pasar nada. No le puede pasar nada. En cambio, no puede pensar lo mismo de Amy, ella había ido a un baño de sangre incluso sabiendo, que no saldría viva de allí.

Corre tan rápido como puede porque sabe que la orilla está muy lejos. No escucha nada que anuncie como van la pelea, lo que le hace pensar que podría no haber empezado. Tal vez llegaría a tiempo de evitar que Amy entrase. A tiempo de evitar su muerte. Sigue corriendo, en apenas una hora a recorrido casi el doble de lo que habría hecho con normalidad. De repente, oye un cañonazo. Se para, con temor a quien ha sido la persona que ha podido morir pero reacciona con rapidez. La pelea está ocurriendo mientras él está quieto, así que sigue corriendo, cada vez más cerca de la orilla. El baño de sangre ha comenzado. Sin más, se oye un grito estremecedor con su nombre; un Finnick, que le pone los pelos de punta, las manos tensas, que hace que su corazón lata con más fuerza que nunca, y una sola palabra en mente: Amy. Sabía que tendría que haber ido él a por la mochila, dejar que fuera ella quien se ocultase montando guardia, cuidando a Gale, porque así no correría tanto peligro. Insistir habría sido lo que debería haber hecho. Olvidarse de sus “es mi hermano, Finnick”, de su mirada suplicante, y gritarle que no. Sin embargo, tiene que pensar que todo va a ir bien para controlar el sabor de la culpabilidad, que circula por todo su cuerpo. Corre, sólo corre, tienes que llegar para salvarla, se dice una y otra vez. Los minutos pasan pero demasiado lentos porque es incapaz de ver aún la orilla. Los segundos cada vez se hacen más eternos hasta el punto en el que parece que el tiempo ya no corre, que se ha congelado todo enfocando todos sus pensamientos hacia una sola cosa. Sabe que está cerca pero no lo suficiente. El miedo aparece como una manta en pleno verano, asfixiante, desesperante, el sudor empieza a recorrer su cuerpo y la respiración comienza a abandonarle. Mira al frente desesperado, es capaz de ver la orilla. Pero algo le frena, escucha de nuevo otro cañonazo.

Ese cañonazo le destroza por dentro, se para y respira agitadamente intentando no asfixiarse. Apoya sus manos sobre las rodillas y se agacha un poco. Sus ojos quieren llorar, su corazón quiere dejar de latir pero su cabeza quiere seguir. Se lo ordena una y otra vez y hace resonar ese grito que oyó con anterioridad, ese grito que llevaba su nombre. Torturante, pero es lo único que le obliga a seguir. Los recuerdos se clavan como flechas haciendo mayor daño del que haría una de verdad. Debe conseguir llegar junto a Amy cuanto antes. Avanza lentamente. Empieza a correr de nuevo con un paso algo más torpe debido al temor que invade su cuerpo. Tiene heridas en los brazos porque no se ha molestado en apartar las ramas que arañaban su piel por el camino, el tan solo quiere correr, quiere llegar, y lo había conseguido.

Al llegar al sitio del banquete observa la escena, ve a Colin alejarse de una chica que se encuentra en el suelo, y a la chica del 13 huir hacia el interior del bosque, llevando consigo dos grandes mochilas sobre el hombro. Ve dos cuerpos flotando en el agua. En total cinco, hay seis mochilas, tal vez haya escapado. Se fija mejor en los tributos que hay. Sin embargo, lo que más atrae su vista no es la huida de sus competidores, ni esos cuerpos flotando, sino el que está en el suelo. Cuenta de nuevo. Uno y dos en el agua, tres huyendo al bosque, cuatro Colin alejándose y cinco… Es Amy retorciéndose en el suelo, dando gritos ahogados de dolor. Desesperado, ordena a sus piernas a ir más rápido. No puede fallar ahora, prometió que la mantendría con vida, prometió llevarla a casa. Cuando llega al agua nada como le enseño una vez su madre y no tarda ni un minuto en llegar a la Cornucopia. Al llegar junto a ella y ver la sangre, la herida que tiene en el estómago, cree que es una ilusión. Piensa que es todo falso, que no está pasando. Pero la camiseta está empapada, empapada de sangre suya. Lo primero que siente es miedo. Miedo por si la pierde. Odio. Mucho odio porque una vez atrás pudo matar a Colin. Y odio por Amy, sobre todo por ella, porque es una cabezota, porque decidió ir sola, porque quiere morir en la Arena. Porque no quiere luchar por su futuro. Por el futuro de ambos. Porque renunció a las esperanzas. Porque no quiere seguir viviendo.  

La mira detenidamente. No solo está herida, también algo magullada. Tiene cortes superficiales en la cara que sangran débilmente. Esta muy débil y pálida por la sangre que pierde a causa de la herida del estomago. Las muecas de dolor aparecen en su cara, pero poco a poco se desvanecen dejando paso a sus lagrimas. Empieza a suplicar, a gritarla, le dice lo mismo una y otra vez intentando que su voz no se corte, que suene segura.

-Amy no puedes irte, no te vayas ¿vale?, no te vayas. ¿Recuerdas una vez que me dijiste que no te abandonase? Ahora te lo pido yo Amy, abre los ojos por favor. No puedes irte, tienes que volver al doce, te sacaré de aquí, a ti y a tu hermano. Por favor Amy, no me dejes. Quédate conmigo.

Finalmente, consigue abrir los ojos y le ve arrodillado. Mueve los labios tratando de decirle algo, pero la voz le sale tan débil, que ni ella misma se oye hablar. Sin embargo Finnick intenta escucharla, intenta mantenerla con vida. Porque es lo único que quiere, lo único que necesita para vivir, Amy es la sangre que corre por sus venas, es la razón de que su corazón siga latiendo.

-Me he preguntado muchas veces… cuando aparecería mi cara-tose, con cada palabra, se para, a penas puede decir tres seguidas sin ahogarse. Y ella lo sabe, sabe que no le queda tiempo, ni fuerzas, ni palabras, así que se limita a decir lo que considera más importante- te amo Finnick, eso no pueden quitármelo.

sábado, 26 de octubre de 2013

Capítulo 1





¡Hoy os traigo el capítulo 1!

¿Qué raro suena el capítulo uno no? Os presento la segunda parte de mi pequeña continuación de los juegos del hambre. Tengo que advertiros de que las cosas van a enredarse mucho, he incluso demasiado diría yo. Estoy un poco en blanco pero de momento tengo capítulos para ir publicando. La razón de que esté desaparecida y de que el PDF no esté aún empezado son nada más y nada menos que los estudios. Pero he decidido publicar ya el primer, a pesar de que la prisa haya hecho que lo escriba un poco mal. No es muy extenso, pero tenía la necesidad de cortar ahí el capítulo. El siguiente capítulo creo que es el más importante que he escrito desde que empecé esta pequeña historia. Lo sé porque ya está casi acabado.

Tengo mil ganas de releer el PDF para reescribirlo todo y añadir las nuevas ideas, quitar otras etc así que intentaré sacar tiempo de donde no lo hay. Obviamente no se va a distribuir en 60 capítulos ya que van a ser muchísimo más largos de lo que lo son en el blog. Lo peor va a ser elegir los títulos de los capítulos y del libro… lo cual no había pensado hasta ahora, pero bueno.

No puedo enrollarme más ya que debo ir a estudiar pero en serio, cualquier cosa que queráis decirme, sabéis que leo todos vuestros comentarios y que me encantan. Y por último, recibiréis noticias mías y del blog en el twitter @Andrea_everdeen. Os mantendré informados cuando pueda, es más fácil escribir un tweet que no una entrada.

El capítulo me ha quedado ocho veces peor de lo que pensaba pero espero que no os parezca tan horrible como a mi.




-A.




***



Finnick no ha vuelto, Amy abre lentamente los ojos y se incorpora. Mira alrededor y se ve en su expresión de tristeza que la persona que esperaba encontrar no ha regresado. Es normal, no puedes pedirle a alguien vuelva tu lado si acabas de decirle que no le amas, que no te importa. Ella aún así, le sigue dando vueltas, sin poder evitarlo.

Se levanta y coge un trozo de pavo de las provisiones, se lo come en seguida ya que la prisa que tiene es mayor que su hambre. Bebe casi un botellín completo y se da el lujo de comerse un puñado de las bayas que quedan. Necesita fuerzas para este enfrentamiento. Necesita fuerzas para luchar, para sobrevivir, para volver con el medicamente. En definitiva, necesita fuerzas para salvar a su hermano. Come lo poco que le queda en su mano tranquilamente, cuando se siente totalmente renovada se levanta y va a por su arco.

De repente ve la sombra de una figura que aparece en la cueva. Asustada dirige de inmediato la mirada hacia su hermano, preocupada de que les hayan encontrado. No duda ni un segundo en coger el arco aún con más fuerza y colocarse en posición. Disparará en cuanto sea lo que sea que se está acercando, atraviese por la entrada de la cueva. La sombra avanza lentamente, las gotas de sudor producidos por el nerviosismo caen lentamente, controla el temblor de su cuerpo, pero su respiración lenta y entrecortada hace que la cuerda del arco vibre levemente en su labio. El sonido de las ramas hace que el miedo se apodere un poco de ella. Suenan unas pisadas fuertes, deciddidas. Es capaz de ver una fila de luz, producida por los rayos de sol que atraviesan los arbustos. No distingue la esbelta figura que está entrando por la iluminosidad que entra. Retrocede lentamente y oye un ruido detrás de ella, mira rápidamente y ve que el botellín que estaba vacío ha caído rodando al suelo. Calmada, se gira y levanta la vista de nuevo, con el arco en sus manos. Un débil grito se le escapa cuando ve que la figura ha avanzado y se encuentra justo en frente de ella. Mira bien a la persona que se encuentra de pie, es Finnick. Lo primero que siente es alivio. Deja caer el arco de su mano, donde se ven unas marcas rojas por la fuerza con la que lo sostenía. Su rostro se ilumina, y la felicidad lo persigue. Quiere correr hacia él, abrazarlo, pero sabe que no puede, asique vuelve a bajar la mirada y recoge del suelo su arco, dejando escapar un débil ‘has vuelto’

-Crees que tienes que cuidar de todos. Pero no tienes que hacerlo –el silencio es lo único que se oye en ese momento. Espera unos segundos sin recibir respuesta, aunque no la esperaba. Sabía que ella no iba a cambiar de opinión- Te prometí que cuidaría de vosotros, si no me dejas ir en tu lugar me quedaré cuidando de Gale hasta que vuelvas.

Ella levanta la vista, ignorando la frase de Finnick, pero no su presencia. Se cuelga el arco y sus flechas en la espalda y camina hacia Gale, le da un beso en la frente. Y se queda un rato observando el rostro malherido de su hermano. Acaricia su piel y su cara, dejando caer una sola lagrima por la lastima y el dolor que le produce. Después hace exactamente lo mismo con Finnick, un suave beso en la frente y deja escapar una frase que más parece más una súplica y una disculpa que una despedida <<Confía en mi>>. No dice ni una palabra más, no hace absolutamente nada.

Observa la cueva en la que ha vivido los últimos días de su vida. Incluso el infierno podría ser mejor que su situación actual. Piensa en cómo lo ha sobrellevado todo, se siente orgullosa de su fuerza, mas la decepción tras lo de su hermano la supera con grandeza.  Mira una vez más a las dos personas que se encuentran entre esas paredes frías y desaparece, dejando atrás la cueva, dejando atrás a su hermano, dirigiéndose a un baño de sangre asegurado. Lleva consigo lo que más necesita, la esperanza de que su hermano vuelva a casa sano y salvo, esa es la mayor fuerza que podría tener.

Al principio Finnick no sabe cómo reaccionar. Ve como Amy se aleja, escucha los arbustos colocándose tras ella, y sus pasos alejándose de la cueva, de él.  Piensa en si aún está a tiempo de evitar toda esta locura, pero las cosas quedaron muy claras la noche anterior. Mira alrededor y acaba sentándose al lado de Gale a esperar. Solo puede hacer eso, esperar a que acabe, esperar los cañonazos, esperar que la persona que más quiere vuelva a entrar con una medicina en la mano, esperar no perderla.

Se levanta y enciende una pequeña hoguera, apaga el fuego con su bota hasta que tan solo se ven los brasas, tal y como le enseñaron tiempo atrás. Comienza a cocinar algo que comer, lo hace para mantenerse ocupado. Para distraer su mente y no pensar en lo que realmente está ocurriendo mientras él está sentado.
Amy ha comido el ultimo trozo de pavo cocinado, solo le queda el conejo. Sus provisiones son más escasas que unos días atrás pero tienen para sobrevivir, y al fin y al cabo se trata de eso. Despelleja el conejo y lo divide en varios trozos. Tiene que repartir bien la comida si quiere que dure. Gale a lo mejor se levanta con hambre asique decide cocinar más de la mitad del conejo. Lo que sobra lo vuelve a dejar donde estaba y de lo que cocina se come la mitad. Está realmente hambriento, pero tener algo para comer ya hace que se sienta afortunado. Guarda en el plástico lo que ya está cocinado para que Gale lo coma más tarde. Mira al pequeño hermano de Amy y le acaricia la frente, sigue dormido. Tiene que montar guardia, tiene que proteger lo único que le queda. Saca su cuchillo y se queda mirando la entrada, no sabe que más hacer, no puede hacer otra cosa.

Los recuerdos de la noche anterior despiertan en el joven. La misteriosa sombra que le vigilaba, la oscura noche y el frio que helaba sus manos. Pero nada de eso le preocupó tanto como las palabras que había dicho Amy. Caminó durante varios minutos con la intención de alejarse de la cueva. Escuchó el himno del Capitolio y no vio ninguna cara en el cielo. Tan solo la idea de que Amy esté viva le reconforta un poco. Puede que la hubiese visto hace apenas unos minutos pero no estar a su lado hacía que sintiese un continuo remordimiento. Tampoco aparecieron las caras de Joel y Cristina. Aliviado dejo escapar una sonrisa al recordad las maravillosas personas que había conocido, y que por suerte, seguían con vida. La lluvia comenzó a empapar su piel. Sus amigos estaban vivos. Él estaba vivo. Pero no sabía cuánto podría durar todo así. Amy tenía razón, por primera vez Finnick entendió que solo uno sale con vida. Alejando toda la esperanza de él. Sabiendo que nadie iría a buscarles.

El chico vuelve a la realidad y mueve un poco la cabeza hacia los lados para despejarse de sus pensamientos. Mira de nuevo el cuchillo que tiene en la mano y empieza nervioso a jugar con él, dándoles vueltas, haciéndole girar sobre la yema de su dedo, de la que cae un fino hilo de sangre.



domingo, 22 de septiembre de 2013

Relato 60



¡Hoy os traigo el capítulo 60!


Hola, hola, hola, a ver, tengo mucho que decir y muy poco tiempo así que empecemos. ¿60 capítulos ya? Increíble lo mucho que hay que escribir y el tiempo que hay que tener para conseguir algo así ¿no? Pero sobre todo, es gracias a los fantásticos lectores que esto sigue adelante. Así pues, muchas gracias como siempre a todos.

  • Lo primero, este capítulo iba a ser más largo pero se ha quedado así por una única razón. Amy va a dejar de narrar en el siguiente capítulo. Circunstancias que pasarán más adelante me obligan a cambiar de narrador así que una vez más, opto por lo que muchos escritores de la literatura antigua e incluso algunos de la actual llaman “juego de narradores” se trata de variarlos a lo largo de una historia. Me resulta muy interesante y creo que puede dar mucho juego.


  • Lo segundo, las cosas comienzan a complicarse y creo que estoy enredando mucho en mi cabeza. Y no sé si os va a gustar… Por eso, he tenido una idea. Continuaré la historia como en un principio se me ha ocurrido. Haciendo algo diferente y realmente complicado, ya que es todo muy enredado.  Cuando el blog acabe, tal vez haga una historia alternativa a partir de unos capítulos más adelante. ¿Qué pensáis?

  • IMPORTANTE LEER ESTO ------------------------------>  Lo tercero, ¿y si divido la  historia en dos libros? Así podría jugar más y no se haría tan sumamente pesado. Esto significaría además, dos libros en PDF para que los tengáis y así podría ir preparando ya el primero. Vale, esto era una idea improvisada pero ahora mismo que estoy escribiendo esto me parece muy buena. Así que… 60 capítulos llevamos, creo que debería hacer dos libros. Sí, señor.


Eso es todo, este capítulo interesante lo que se dice interesante no es mucho pero… hay cosas importantes que leer. Espero que os guste y que comentéis las ideas.








***



La voz se corta, respiración agitada, recibo la información y la proceso. Intento ordenar mis ideas. Incapaz de encontrar un orden lógico en mi ajetreada mente, la cual ahora necesita ser más sensata que nunca. ¿Una cura? ¿Para Gale? Mi mirada se desvía de inmediato al indefenso niño que se encuentra tumbado dentro de un saco. Creo que mis ojos se han abierto y siento que me encuentro a miles de kilómetros del lugar en el que estos. Mis manos tiemblan débilmente, aunque no lo suficiente como para que nadie más que yo se dé cuenta. También siento un sudor frío bajando por mi cuello en forma de lentas gotas que simulan la tortura de lo que ahora mismo siento en mí. Mis pensamientos vuelven, ¿cómo un niño tan pequeño ha podido pasar por cosas tan horribles? No voy a permitir que siga así, no voy a dejarle morir, prometí que le sacaría de ahí y eso es lo que va a pasar. Me pongo en pie de inmediato, creo que mi cuerpo está actuando antes de recibir las órdenes porque tiene muy claro lo que debo hacer. Así que le sigo, sabiendo a lo que tengo que enfrentarme lo mejor sería actuar rápido, y esta es la forma de hacerlo. Pensando poco, pero sí lo suficiente. No tardo ni un segundo en levantame cuando un no, recorre toda la cueva. Miro de donde viene, Finnick esta cabreado, suplicante. Pero sé que nada de lo que me diga hará que cambie de opinión. Yo ya decidí hace mucho cual era mi papel y sé de sobra cual es mi final.


-No vas a ir, ¿me oyes? No te dejaré ir. Me da igual lo que me digas, me da igual que sea tu hermano, tú no pondrás un pie en ese banquete.
-¡Es mi hermano Finnick! ¿Qué esperas? No voy a quedarme parada a ver como muere.
-No va a morir -¿qué? No doy crédito a lo que oigo, si no voy a por la cura cómo no va a morir. No tardo ni medio segundo en averiguar lo que está pensando. Sus ojos hablan por él, no necesito que lo diga en alto.  Ya sé lo que pretende y eso si que no voy a permitirlo– voy a ir yo Amy.
-No, no vas a ir Finnick, no hay nada de qué hablar – empiezo a recoger la mochila y preparo el arco, quiero tenerlo listo todo para mañana.
-Exacto. No hay nada de qué hablar, me importas demasiado como para poner tu vida en riesgo así que dame una sola razón por la que no deba ir en tu lugar- viene hasta donde estoy, intento aguantarme las lágrimas y lo hago, mis ojos ni siquiera se humedecen. Tengo que ser fría, tengo que protegerle. Él me agarra del brazo y me mira a los ojos, siento que no voy a poder pero he de hacerlo por él, me mira extrañado y entonces parece que haya descubierto algo, no sé qué le pasa pero antes de que pueda replicar sigue hablando- Me amas, ¿real o no real? – no, todo menos esa frase, no puedo creer que me haga esto – me contaste la historia, yo no necesito responder la pregunta  Amy, me la contaste porque eres tú la que necesita responderla.
-No es real Finnick –su expresión cambia, no parece creérselo aunque su mirada tiene un aire de tristeza.
-Entonces ¿por qué nos besamos? –se acerca más y aprieta mis muñecas aunque no demasiado fuerte- Dime entonces, ¿por qué no quieres que vaya?
-También me bese con William y eso no quiere decir…
-Se que no quiere decir que le quisieras, estuvimos un día entero discutiendo cuando me lo contaste pero tú te interesabas porque te creyera, tú querías que te creyera.
-Finnick no le des más vueltas. No me importas nada. Todo este tiempo, tan solo me has importado como aliado. No tenemos futuro. Ni tú, ni yo, y mucho menos juntos. Ya te lo dije una vez Finnick. Fue un error. Todos esos besos han sido solo un error. Esto es espectáculo, ¿recuerdas? – mi voz se va cortando hasta que parece más débil que nunca, pero la retomo con más fuerza que antes, porque tengo que protegerle. Aunque esto nos mate a los dos.- Sabes que de aquí solo sale uno con vida, no quiero que vayas porque no tengo ningún derecho a dejar que te juegues la vida por nosotros, si hubiese sido otro tampoco le dejaría. No hay nada más aparte de eso, iré yo y no hablaremos más del tema. Lo siento, Finnick. Así es el Juego, solo sale uno y será mi hermano.
-No, soy yo el que lo siente. Siento no poder creerte.
Nuestra conversación ha acabado, se va por la entrada de la cueva sin decir nada, veo como sale y tan solo me quedo parada, observando la oscuridad de la noche.


Mi estado de ánimo es ahora mismo algo completamente indescriptible. Estoy ausente, siento que ya no pertenezco a este mundo. Siento que puedo soportar más daño porque ya no me afecta. Porque estoy muerta, muerta por dentro. Y en poco tiempo, lo estaré por fuera.

Reacciono, tengo prisa. Ahora no puedo hundirme, me lo prohíbo. Decido dejar la mochila, es mejor no llevar nada, cogeré rápidamente la medicina y volveré. Preparo el arco al lado de donde suelo dormir, nada más levantarme lo cogeré y saldré de la cueva. El himno del Capitolio me sobresalta, miro fuera, esta noche no ha muerto ningún tributo. Eso significa que hay más a los que enfrentarme. No tengo miedo a pelear, a luchar, a morir… solo tengo miedo de una cosa, perder a Gale y eso no puede ocurrir. La lluvia empieza. Salgo fuera para rellenar los botellines.

Finnick no está, no ha podido irse, no ha podido hacerme esto. Me calmo, respiro hondo. Es culpa mía, no puedo reclamarle nada. Si mañana no vuelvo habré perdido las dos cosas que más me importan en este mundo. A mi hermano y la oportunidad de decirle a Finnick lo que siento. Me gustaría poder decírselo, decirle que a su lado me siento bien, que cuando le miro algo recorre mi cuerpo poniéndome nerviosa, que le necesito a mi lado, que cuando estoy entre sus brazos me siento afortunada, que solo pensar en él hace que una sonrisa aparezca en mi rostro, pero no puedo, no quiero que se arriesgue por mi y sé, que si se lo digo no habrá vuelta atrás.

El agua roza mi piel refrescándome y me dispongo a llenar los botellines. Cuando lo hago entro de nuevo en la cueva. Gasto dos en limpiar a mi hermano, le refresco todo el cuerpo y mojo de nuevo el trozo de camiseta que le pusimos para bajarle la fiebre. Cuando está todo listo le unto un poco de la pomada que queda, casi se ha acabado y las picaduras de su cuerpo siguen igual. Quizás se note un poco la mejora pero desde luego, hasta que no se tome la medicina, no podrá salvarse.

Me quedo un rato observándole en silencio. Jamás podría vivir en un mundo en el que mi hermano no estuviese. Cansada de mis pensamientos decido acostarme ya que mañana necesitaré fuerza. Mis últimos pensamientos se extienden a ese mundo de sueños en el que aparecemos al cerrar los ojos. Mis padres, mi hermano, Gale, Haymitch, Finnick, toda la gente que me importa aparecen en un sueño que poco a poco se va tiñendo de una pesadilla que comienza atormentándome con todas esas personas que han muerto por mi culpa. 






P.D: esta idea ha sido improvisada pero creo que es buena ¿no? ¿que opináis? ¿voy preparando el primer PDF?



viernes, 6 de septiembre de 2013

Relato 59



¡Hoy os traigo el capitulo 59!



¿Qué tal estáis todos? ¡Cuantísimo tiempo! Hemos vuelto. Al final lo he conseguido, actualizar y publicar el capítulo 59. He de decir que me ha costado y he tardado bastante por algunas complicaciones pero aquí estoy de nuevo, cargada de muchas ganas y de muchas… sorpresas.

El blog no va a tener cambio de look por la falta de tiempo, por cierto. Al igual que no he actualizado todavía las nuevas afiliaciones ni he dicho nada de los tantos premios a los que debo una entrada (muchas gracias a todos).
El capítulo de hoy comienza lento pero a partir del final, la historia se os hará más intensa, todo ocurrirá más de prisa. Aunque a ratos meteré espacios lentos para que la lectura se haga más relajada. Admito que habrá un cambio de narrador en un poco… ¿por qué?  Pues eso ya lo descubriréis. Podéis ir sacando teorías.

Como siempre recibiréis noticias mías vía twitter (@andrea_everdeen) y adelantos. Dado que empiezo a estudiar YA no sé cómo va a salir esto pero de momento, intentaré seguir con la rutina de publicar todos los viernes (como hoy) y a poder ser, intentaré hacerlos más cortos pero dos por semana. ¿Os parece?

No me entretengo que sigo con las mismas prisas de siempre. Espero que la vuelta os haya pillado de sorpresa y que os haya gustado. Al igual que espero que tras tanta espera, disfrutéis de este capítulo.





***




No recuerdo muy bien como acabe tumbada en las rocas y tan dormida como estaba hace un segundo. Me incorporo y veo a Finnick, tan relajado que, cualquiera que le viese ahora, dudaría que anoche estuviese de aquella manera.

Me levanto a lavarme un poco la cara con uno de los botellines porque me encuentro algo cansada e incluso mareada, y como siempre digo, aquí hay que estar en plena forma si quieres sobrevivir. Odio esa sensación continua de mareo, todo se vuelve negro por un momento y es como si la cabeza se te fuese por unos instantes, lo cual, no es nada agradable. La sensación cuando se me pasa es bastante reconfortante. Acto seguido me dedico a cambiar a mi hermano, le lavo y le curo esas heridas que parecen empeorar por momentos. Está tan frío que parece hielo, está tan frío que parece que su vida ya se esté yendo.

Por detrás noto que alguien se agacha y me sujeta la mano, me quita el bote con la pomada y comienza a hacer lo que estaba haciendo yo anteriormente. He debido quedarme muerta en un punto fijo mientras pensaba en mi hermano, porque ni siquiera me había dado cuenta de que Finnick ya se había despertado.

Me siento a observar la escena apoyada en las rocas, le cuida como si fuese hermano suyo. Lo cierto es que todo lo que me importa podría centrarse ahora mismo en esa escena. Son mi debilidad, pero son mi punto fuerte a la vez. Suena irónico, pero es que esta vida es ironía en sí misma.

Me vienen a la cabeza mis padres. Encojo mis rodillas y las sujeto con los brazos, entrelazados como si me diesen protección. Les echo tanto de menos que duele. Les quiero decir tantas cosas que jamás podré que me hiela la sangre. Un último abrazo, una última vez para escuchar el precioso sonido de las carcajadas de mi padre, la risa acogedora de mi madre, ver sus sonrisas, sentir su calidez, su protección, su amor. Un minuto para sentir todo ello de nuevo y podría irme tranquila. Un minuto para decirles lo mucho que les quiero o lo mucho que me importan y podría irme en paz, sin miedos.

Es increíble cómo puedes depender de otras personas. Lo que impacta que ya no estén a tu lado. Lo que descubres cuando sientes que has perdido lo que en realidad te daba a ti la vida.

Pienso en el amor de mis padres. Ese amor eterno que todos comentaban. 
Nací escuchando sus hazañas, crecí orgullosa de ellos. Sabiendo que no había nada mas grande que el amor de mi familia, porque había superado tanto… era algo indestructible, parecía imposible de romper, imposible de separar. Éramos los cuatro, desde y para siempre. Y eso era lo más REAL que había en mi vida.

-Finnick, un día mi padre le pregunto a mi madre, ¿me amas real o no real?

Me sale tan solo que ni siquiera me da tiempo a pensar en por qué lo he dicho. Finnick, que estaba guardando ya todo, lo deja en el suelo con cuidado y se acerca a mí. Cuando está en frente de mi  suspira, noto como respira hondo, veo que nervioso se toca el pelo pasándose por encima la mano. Se ha apartado de mí, sus brazos no abrazan mi cuerpo como innumerables veces, esta vez están tensos. Con cuidado me incorporo un poco más y le levanto la barbilla hasta que nuestros ojos se juntan. Su mirada dice tantas cosas, muestra de todo, de todo menos indiferencia. Temor, nervios, amor. Él ya me lo ha dicho, me lo ha demostrado y es hora de que yo me rinda, no quiero irme sin decírselo.

Sin decirle que no puedo parar de pensar en él. Sin decirle que me he acostumbrado a su olor, a tenerle cerca, a mirarle a los ojos y dejar escapar una sonrisa que me hace sentir estúpida. Sin decirle que sueño despierta con el día en el que aparezca por detrás y me abrace, tras darme un beso en el cuello como suele hacer aquí. No puedo olvidar cuanto se preocupa por mí, tampoco cuando me abriga si nota que tengo frío  Las veces que ha mostrado interés, acercándose a mí a pesar de todo. Sin tener en cuenta nada ni a nadie. Tengo mucho que decirle, como por ejemplo que estoy harta de dejar escapar oportunidades, aquí dentro he aprendido que la vida es cuestión de segundos y yo ya la he desperdiciado bastante. Supongo que el primer día tendría que haber sido más segura de mí, menos responsable y más egoísta. Tendría que haberle dicho lo que sentía, que me ponía nerviosa, que me encantaba que me hablase o estuviese cerca, que a su lado los segundos se hacían eternos o que su sonrisa me encantaba. Aún no sé si es una broma del destino, el acabar aquí con él y ambos, encerrados. Pero sé que me he cansado de todo, que ya no soy la misma, que he aprendido una y otra vez de mis errores y que él, él es el error que quiero cometer.

Digamos que lo complicado es reunir el valor para hacerlo, pero si hay algo que sé, es que esta vida es para los valientes.

-Finnick lo que yo intento decir es que yo… -oigo un pitido constante, como cuanto enciendes un micrófono, me pongo la mano en el oído y miro a Finnick- ¿has oído eso?
-¿El que Amy? –me mira extrañado, yo intento descubrir que es ese sonido, doy una ojeada a todo el refugio pero no encuentro nada. Él me agarra la mano y gira mi cabeza hasta que me encuentro de nuevo con sus ojos, esos ojos en los que el mar se refleja, que hacen que desconecte del resto del mundo. -Yo no he oído nada, lo único que he oído es a ti, y no has acabado de…
- Buenos días tributos, por fin todos habéis despertado –algo interrumpe a Finnick. Es el sonido que oí antes pero seguido de una voz. Esa voz la reconozco, es su voz, es la voz de Clover, un escalofrió recorre todo mi cuerpo, mi espalda- bueno, espero que os alegréis de escuchar mi melodiosa voz. Vengo a daros buenas noticias. Tras nuestro intento fallido de juntaros y dadas las consecuencias, hemos decidido hacer un banquete. Sé que la idea de los insectos mutados no salió del todo bien, somos conscientes de la equivocación, la idea era que huyeseis pero el veneno era demasiado fuerte como para ello. Aun así, no somos tan crueles como muchos pensáis, tras escuchar algún cañonazo decidimos parar. Eliminamos los insectos. Muchos de vosotros nos debéis ahora mismo la vida. Vuestra recompensa por lo sufrido es el banquete. Este tendrá lugar mañana en la Cornucopia por lo que los tributos que están allí deben irse de inmediato. Cada mochila contiene lo que necesitan los tributos, medicinas, u otras cosas que convienen. Por si lo dudáis, la fiebre no se irá y los síntomas tampoco, solo irá a peor hasta que, el afectado por este veneno, muera. Cada mochila estará marcada con un número, si queréis salvar a los vuestros os deseo un feliz baño de sangre. Que la suerte esté de vuestra parte, tributos.