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viernes, 18 de enero de 2013

Relato 44


Hola tributos!

Hoy os traigo el capitulo 44!

Veo que tenéis ganas de leerlo, estaba ansiosa por publicarlo y ver que pensáis… Aunque hoy no me convence nada la forma de escribir, no se que me pasa, aún así espero que disfrutéis leyéndolo.

Quería daros las gracias porque ya hemos superado las 71.000 visitas y es algo increíble pues apenas tiene tiempo el blog. Estamos creciendo mucho últimamente y cada vez somos más. Y bueno, 44 capítulos ya… es muchísimo, no pensé que esto iba a durar tanto, ni que seríamos tantos ni me imaginé nada de esto... pero sencillamente, es genial. Lo que sí sé es que ahora va a durar mucho más, tengo muchas cositas preparadas, algunas os gustarán más y otras menos pero espero no decepcionaros.

He intentado hacer el capítulo más largo que otras veces, BASTANTE más largo (que sepáis que iba a cortarlo mucho antes para que quedase interesante pero bueno, al final os dejo más), espero que disfrutéis de él y que os guste, o por lo menos que no decidáis matarme ni nada por el estilo. Creo que es un capítulo lleno de sorpresas, de esos de ‘enero’ así que disfrutarlo porque espero que os guste.

Tuve una idea que comenté por twitter-> @Andrea_Everdeen (los de twitter sois ADORABLES de verdad, me encantan vuestras menciones) pero para los que no tenéis os lo digo ahora… ¡He pensado hacer un libro de recuerdos cuando la historia termine! Con imágenes y acontecimientos importantes etc ¿Qué os parece?

Dato aparte… tengo que actualizar páginas como la de historia completa y capítulos (ahora lo haré). También tengo que afiliar a los nuevos, lo digo por si no estáis aún. Y además, no sé si sabréis que acaba ya la votación de la Lista de blogs en dos horitas por lo que tengo que prepararlo todo.

Creo que eso es todo lo que tenía que decir, disfrutad del capítulo, y decidme que os ha parecido en un comentario.

¡Espero vuestra opinión!



Besitos de parte de vuestra escritora 
que espera sobrevivir a  esto 


***


La persona que se encuentra detrás de mí gira mi cuerpo y lo pone de frente al suyo sin soltar mis muñecas. Puedo notar el dolor en estas por la presión de sus manos. Ha dejado de tapar mi boca pero no voy a gritar, no puedo gritar, si Finnick o Gale salen descubrirán donde están y les matarán también.

Rezo porque Finnick tarde en beber toda el agua, así Gale no volverá pronto. Pienso en cuando vuelva, me verá… muerta. Empiezo a calmar mi respiración como puedo, asumiendo que voy a morir esta noche. El temor que recorre mi cuerpo se ha llevado toda la esperanza. Sigo esperando un cuchillo que se clave en mi estomago, el hierro cortando mi cuello. Espero una sensación de dolor o alguna señal que me diga que estoy muriendo. Tengo los ojos cerrados y no puedo evitar preguntarme qué me va a pasar. Pero estoy más preocupada por la vida de Gale más que por la mía. Le he fallado, al igual que he fallado a mis padres. No podré llevarlo a casa.  

Siento como baja su mano arrastrando mis muñecas hacia abajo y con la otra mano me levanta la barbilla. Estoy confundida, no sé que pretende. Tal vez vaya a cortarme el cuello. Trago saliva conteniendo toda mi rabia, todo el temor, el miedo a morir. Voy a abrir los ojos cuando noto que sus labios se juntan con los míos, reconociendo a la persona que me estaba sujetando.

Noto su boca presionando la mía. Suelta mis muñecas acariciándolas esta vez. Siento su mano en mi espalda que me empuja hacia él dejándonos cada vez más juntos. Puedo notar su respiración, los latidos de su corazón, los del mío. Apoyo una mano en su pecho, le empujo hacia atrás con la mayor fuerza que puedo haciendo que nuestros labios se separen. Recupero un poco el aire y me acerco despacio, ahora que estoy en frente le doy tan fuerte como puedo en la cara.

La histeria corre por mis venas bloqueando mi mente, desearía gritar. Un grito de rabia, de odio, por el miedo que he pasado, por el temor de poder perder mi vida, pero solo me sale un susurro.


-No puedo creer que me hayas hecho esto, pensé… pensé que iba a morir.
-Tranquila… yo… lo siento, no quise asustarte –se toca la cara con la mano, una marca rojiza comienza a aparecer en su rostro, después me mira sonriente, se pasa la mano por el pelo, se acerca de nuevo a mí  y me abraza- jamás te pasará nada malo mientras esté aquí, te lo prometo.


Mi respiración es agitada, me aferro con fuerza a su abrazo. El temor que había en mí ha sido sustituido por calma, pero el susto no se me ha ido del todo de mi cuerpo. Tener la sensación de morir hace que pienses en todo, en lo que no podrás tener, en lo que no podrás vivir, en quienes dejas atrás. Te hace pensar en todo menos en tu vida. Si hubiese sido de verdad, si un tributo me hubiese matado les habría perdido, les habría perdido a los dos. Pensar en todo eso ha hecho que me olvide de lo que ha ocurrido. Finnick me ha besado. Estamos en la Arena y él me ha besado. Tengo la cabeza y las manos apoyadas en su pecho y él me rodea con los brazos. Soy capaz de notar cada musculo debajo de su camiseta empapada. ¿Qué acaba de pasar con nosotros?

Un grito de Finnick me rescata de mis pensamientos. Un grito que acaba con una respiración dificultada. Abro los ojos asustada, con la mano le levanto la cara que ahora mira al suelo. Tiene la boca abierta e intenta respirar pero es incapaz de hacerlo. Sus piernas fallan y su cuerpo pierde el equilibrio, le agarro con fuerza y descubro lo que ha pasado. Su camiseta está teñida. Teñida de sangre.

Está apoyado en mi prácticamente, no es capaz de sostenerse solo. Miro mi mano empapada tras haber tocado su camiseta. Empiezo a temblar un poco pero soy capaz de controlar mi impulso y me tranquilizo. Miro  al frente, sé que un tributo acaba de lanzarle un cuchillo pero antes de que pueda reaccionar ella sale corriendo. Lo único que he podido observar es que era una chica y parecía asustada. El peso de Finnick recae cada vez más en mí. Incapaz de sostenerlo cae de rodillas y yo caigo con él, le apoyo boca abajo y miro su herida. El cuchillo se ha clavado muy adentro pero necesito sacarlo. Le giro un poco para poner ver su cara, su expresión es de dolor e intenta decir algo pero le faltan las fuerzas. Le miro decidida y respiro antes de sacar el cuchillo.

-Escúchame Finnick,  ahora no puedes irte, no puedes dejarme. Me tienes que prometer que nunca lo harás ¿está bien? Voy a sacarte el cuchillo y tú vas a apretar mi mano. Después te curaré la herida en la cueva, no te vayas ahora, por favor.  Ahora no.

Mi última palabra a penas era un hilo de voz, el asiente y yo le giro de nuevo. Agarro su mano y con la otra cojo el mango del cuchillo. Su mano debería estar apretando la mía pero no tiene suficiente fuerza, está demasiado débil.

Respiro hondo y tiro del cuchillo, sacándoselo de la espalda. Un grito ahogado se oye por toda la Arena. Lo observo y empiezo a pensar. El cuchillo no es como los que tenemos nosotros. Parece estar hecho de acero, es duro y resistente. Su forma se adapta perfectamente a su mano obteniendo así gran seguridad a la hora de utilizarlo. La hoja es puntiaguda. La forma curva sirve para concentrar toda la fuerza en un punto lo que hace fácil el corte sin necesitar un esfuerzo excesivo, es un cuchillo para combatir de cerca. Prácticamente el corte sería como el de un hacha, pero un cuchillo así no es para lanzarlo. Recuerdo las lecciones de Haymitch, no tiene ningún sentido que lo lanzase. Habría tenido más oportunidades utilizándolo de cerca que lanzándolo a la espalda. Bailo el cuchillo en mis manos distraída. Soy una ingenua, si que tiene sentido. Se le ha desviado, este cuchillo no iba a parar a su espalda, en el cuello lo habría matado al instante. Sea quien fuere esa tributo, tenía muy claro lo que quería hacer. El miedo entra de nuevo en mí, tenemos que alejarnos de allí cuanto antes. 

A Finnick se le empiezan a cerrar los ojos. No, esto no puede pasar. Me niego a que ocurra. Cargo a Finnick en mis hombros y lo levanto poco a poco, pesa mucho pero puedo con él. Le llevo un poco a rastras pero consigo llegar hasta la cueva. Lo tumbo en el suelo como puedo. Tengo que salir de nuevo fuera. 


Miro a Finnick y decido que cuanto antes salga antes volveré. Dado que no he puesto las ramas al venir ahora voy más rápido. Cuando estoy fuera miro a todos lados e intento darme prisa. Cojo los botellines llenos, el cuchillo y unas hojas grandes. Entro de nuevo corriendo y dejo todas las cosas. Me arrastro hasta donde se encuentra Finnick. Su cara empalidece por momentos.  Sonrío nerviosa reprimiendo las lágrimas y le quito la camiseta. Le seco con esta y le pido a Gale que se aparte del saco. Le tumbo encima. Gale al principio estaba asustado y con los ojos muy abiertos, pero estaba callado. Ahora no para de hacer preguntas, yo misma no paro de hacer preguntas. Siento que  mi cabeza va a estallar de un momento a otro.

Vuelvo a respirar hondo para calmarme. Tengo que actuar rápido, Haymitch siempre decía eso. Cojo un botellín y limpio la herida. Le pido a Gale la pomada y la reparto por toda la zona. Gale está atento a mis movimientos pero está en silencio sentado. Mojo también la camiseta y se la ato alrededor de la cabeza a Finnick para controlar su temperatura. Quito la venda que tengo en mi pierna, vuelvo a por otro botellín y la lavo hasta que está completamente limpia. Parto en cuatro cachos una de las hojas grandes y la coloco sobre la herida con la pomada. Giro un poco el cuerpo de Finnick apoyándolo un poco sobre mi rodilla. Comienzo a dar vueltas con la venda alrededor del cuerpo de Finnick, paso la venda por su pecho y hasta llegar a la herida y así las vueltas que llegan haciendo que la hoja con pomada quede bien apretada. Ato con un nudo sencillo la venda y doy por finalizado mi trabajo. Cuando acabo salgo a rellenar los botellines que había gastado. Llevo conmigo el arco con tan solo una flecha.



martes, 15 de enero de 2013


Hola tributos!

Bueno... la entrada de hoy es algo cortita, lo primero de todos deciros que nos queda NADA para las 70.000 visitas, que yo antes no me fijaba pero ahora que lo he hecho estoy flipando :O Es que no pensé que esto fuese a ir así y bueno, es increíble.

Segundo deciros que el capítulo de este viernes tengo muchas ganas de publicarlo porque… pff que mal esto de no poder decir nada… bueno, espero hacerlo un poquito más largo y a ver como reaccionáis.

Tercero, que últimamente estoy publicando muchos adelantos por el twitter del blog (@Andrea_Everdeen) por si queréis pasaros (y si eso ya... FOLLOW ME)

Cuarto, mañana tal vez me veáis por aquí de nuevo, con suerte os pongo por aquí un adelanto también si saco tiempo ¿vale?

Y por último, lo quinto de hoy no es ningún Finnick Odair en ropa interior, lo siento, pero son LOS PREMIOS EVERDEEN.
¿Os acordáis que pedí que me votaseis blablabla? Pues ganamos las tres nominaciones. Os dejo la maravilla que escribió sobre el blog para que lo leáis y en fin… que ilusión :’) ¡Muchas gracias a todos lectores! Sois verdaderamente una maravilla, no sé cuantas veces os lo he dicho pero es que esto para mi es… increíble…

lunes, 14 de enero de 2013

Fan-work (vídeo) + información + CF

Hola tributos!

La entrada de hoy es cortita, es programada como os dije (espero que funcione) porque hasta mañana no sabréis de mí :)

Hoy os traigo como os prometí el video como fan-work (ya sabéis que todo lo que hacéis para el blog lo publico así) Además os traigo unos avisos y unas imagenes de CF que está recorriendo twitter.

Por cierto, antes de pasar a la entrada en sí, ¿qué os pareció el capitulo?

jueves, 10 de enero de 2013

Relato 43


Hola lectores!

Hoy os traigo el capitulo 43!

Menudo día, no sé ni cómo he sacado tiempo para publicar. (Voy con prisas, no está repasado sino según lo escribí por lo que si hay fallos o está algo mal, lo siento) Bueno, creo que el capítulo de hoy es bastante interesante sobre todo al final pero supongo que ya opinaréis vosotros. Como os dije empiezan los capítulos de Enero….

Y como hoy es el cumpleaños de una escritora que me encanta, @Always_Almi (deberíais visitar su blog) le dedico con todo mi cariño este capítulo, un saludo enorme. Disfruta mucho de tu día y que lo pases rodeada de la gente que quieres.

Muchas gracias a todos los lectores de nuevo, porque sois increíbles y con cada comentario, correo, tweet… me sacáis muchas sonrisas y os aseguro que me dejáis cada vez más sorprendida cuando veo lo que me escribís.

Espero que os guste el capitulo, estoy impaciente por saber vuestras opiniones de este capítulo y de los que vienen :)

Por cierto, voy a desaparecer unos días pero tengo una entrada programada para que se publique sola con el video que hizo una tributo para el blog, algunas imágenes del rodaje de CF que seguramente hayáis visto pero bueno y algunos avisos.

¡Espero vuestra opinión!

Besitos de parte de vuestra escritora 


***


Nos sentamos alrededor de las brasas que Finnick utilizó para cocinar, el calor que sale de ellas es reconfortante, creo que hoy hace más frio que otros días y la humedad de la cueva no ayuda mucho. Todos estamos hambrientos, desgarramos los trozos de carne y los repartimos entre nosotros. Tengo que decir que a pesar de estar acostumbrada a las comidas que hacían en casa, lo que tengo entre las manos está bastante bueno. Sonrío con nostalgia al pensar que estaría mejor con un poco de pan del que horneaba cada día mi padre, pero supongo que jamás volveré a probarlo.

Finnick intenta animar un poco la cena, le dice a Gale que él conoce muchas historias que su madre le contaba de pequeño. Veo un destello en su mirada cuando menciona a su madre, tal vez algo de orgullo por ella pero sobre todo tristeza, me pregunto si tendré la misma mirada cuando pienso en mis padres. Mi hermano sonríe y con brillo en los ojos le pide que si le cuenta alguna. Me río porque sé que ahora no va a dejarle ni un segundo, pero Finnick parece encantado y le promete que cada noche le contará una historia para que se duerma. No puedo evitar pensar que Finnick sería un buen hermano mayor, por lo menos con Gale lo sería.

Acabo mi trozo y despejo mi mente para evitar pensar durante al menos lo que queda de día. Necesito estar distraída. Limpio la grasa de mis manos con algo de agua de uno de los botellines y bebo un poco. Seguidamente se lo paso a Finnick que hace lo mismo, y además le lava a Gale sus pequeñas manos. Veo que no ha sobrado nada así que hoy no guardaremos provisiones, intento no pensarlo pero cada vez tenemos menos.

El himno del Capitolio está sonando, Finnick se asoma a ver las caras de los tributos muertos. Yo me encargo de hacer que Gale se beba todo el agua que queda. Salgo a rellenar los botellines como cada noche, Gale me acompaña. Lo primero dejo todos en el suelo y empiezo a lavar a Gale entero, sobre todo la cara. A Gale le encanta jugar debajo de la lluvia y como no para quieto me cuesta lavarle. Después cojo un botellín del suelo y utilizo la hoja de siempre para que el agua escurra y caiga dentro del botellín, se lo doy a Gale y se lo acaba. La hoja está un poco lejos de la cueva y hay que andar pero tampoco es un camino muy largo asique no me da miedo que vaya solo. Utilizamos esas hojas por dos razones, la primera, es la forma más rápida para beber y llenar los botellines, la segunda, desde aquí no se ve la cueva, si un tributo nos encuentra es imposible que se imagine cual es nuestro refugio. Repito una vez más la acción con dos botellines cuando están llenos le mando a Gale a dentro para que se los de a Finnick, uno para beber y otro por si quiere lavarse. Relleno los que quedan, primero uno y cuando voy por el segundo una figura aparece detrás de mí. Me agarra por la cintura y me pone la mano en la boca. La última vez que alguien me hizo eso fue William pero esta vez no es él. Will murió. Él murió por mí.

La persona que hay detrás de mí agarra el botellín que tengo y lo tira al suelo. Intento soltarme y le doy un codazo tan fuerte como puedo en el estómago pero no parece que le haya hecho nada porque en seguida suelta mi cintura y con esa mano agarra mis dos muñecas apretándolas con fuerza. Un ligero pinchazo recorre mi brazo, siento como si la electricidad pasase por este y se extendiese por el resto de mi cuerpo. Intento soltarme, con el agua consigo resbalar un poco mis muñecas sin conseguir liberarme. Sin previo aviso el miedo invade mi cuerpo, lo recorre entero, como si fuese la sangre de mis venas. Intento que mi respiración siga su ritmo habitual pero soy incapaz de conseguirlo. Una lágrima cae por mi rostro confundiéndose con las gotas de agua que lo mojan. Siento el temor, no quiero morir. Pensé en mi muerte, en cómo sería pero en este momento soy incapaz de pensar que podría morir. Tendría que tenerlo asumido, estoy en la Arena, pero supongo que es algo que los tributos nunca podremos asimilar.

Comienzo a respirar con dificultad debido a la ola de temor que me invade. Cierro los ojos con miedo, esperando a que acabe pronto. Los recuerdos, las imágenes me vienen a la cabeza, las personas que más quiero, las preguntas, pero todo se vuelve oscuro y se va, dejando mi mente tranquila, esperando la muerte.



martes, 8 de enero de 2013

Información + premios


Hola lectores!

¿Qué tal vuestro día? Espero que bien, a pesar de que hoy empezaban para muchos las clases.
Para que veáis que no me olvido de vosotros os traigo una pequeña entrada que recoge de todo un poco ^^

viernes, 4 de enero de 2013

Relato 42


Hola tributos!
Hoy os traigo el capitulo 42!

¿Mi consejo? Disfrutad de él, he intentado que sea más largo como me pedisteis, puede que sea de los últimos tranquilos o el último… No quería decirlo pero vosotros mismos lo habéis descubierto y me lo habéis dicho en un comentario por lo que os doy la razón públicamente ;)

Sí bueno, básicamente es lo que tienen los capítulos de Enero. ¿Estabais impacientes? Nuevo Año, nuevas sorpresas, los siguientes os dejaran con ganas de matarme (o no, quien sabe) aunque espero que os gusten igualmente. Estoy planeando muchas cosas ahora, tengo ganas de escribirlas así que espero inspirarme un poco al menos...

¿Qué más deciros? Bueno, queda poco de vacaciones, esta historia se está extendiendo bastante y veo que eso os gusta así que seguiré escribiendo. Os avisaré con los exámenes como siempre aunque intentaré tener algo preparado de todas formas.  

Hemos crecido mucho, ni me había fijado en cuántos me leéis ya desde hace unos días y sois muchos más ahora. Espero que sigáis leyendo, que no os disgusten los capítulos y que sigáis disfrutando de la lectura todos.

Y mil gracias a todos por esos comentarios tan increíbles ;)

Besitos de parte de vuestra escritora

***


Me siento tranquila a esperar. Pasados diez minutos me he levantado varias veces, he colocado las provisiones, he limpiado mi arco y he contado las flechas en cuatro ocasiones, también he estirado el saco y me he asomado a la entrada un par de veces. Cualquiera diría que estoy nerviosa por algo, pero no. Inquieta es la palabra. Juego con mis dedos. Me fijo en que son como los de mi madre finos y largos,  nerviosa, entrelazándolos, apretando mis uñas fuerte contra mi piel, esperando que el daño se lleve mi nerviosismo. Pero no lo hace. Al final acabo sentada encima del saco con Gale y recordando historias de hace unos años. Me invento que hace poco hablé con nuestros padres y con Haymitch, le cuento que nos echan de menos, que tienen muchas ganas de que ganemos el Juego y que están deseando que volvamos a casa. También le digo que cuando volvamos Gale ha dicho que  le enseñará juegos con las cuerdas y también trampas, ya que ha visto por la televisión de casa que le gustan mucho. Eso es lo que imagino que más o menos nos dirían, pero dudo que ellos quieran que se acabe el Juego. Si se acaba es porque hay un vencedor. Uno solo.

Me quedo tranquila, con la vista perdida en un punto y empiezo a pensar en silencio, relajada. No sé cuánto tiempo lleva Gale sin ver el sol, decido hacer algo que resulta arriesgado pero no creo que tenerle encerrado sea bueno para él. Primero retiro las ramas y salgo para comprobar que no hay nadie. Cuando veo que la zona está despejada dejo que Gale salga y que corra un poco cerca de la entrada, me coloco en una posición en la que pueda ver cualquier cosa que sucediese y tenso la cuerda de mi arco, preparada. Le explico que si le digo que corra debe volver a la cueva sin mirar atrás y pase lo que pase, pero como estamos al lado no me preocupa realmente que tarde, en cambio hay otras muchas cosas que me preocupan. Como entiende todo perfectamente me relajo por un segundo, le hago una seña con la cabeza y sujeto con más fuerza mi arco, sé que es la única oportunidad que tendría en una lucha. Veo que se queda parado entre unos matorrales y me acerco para ver qué ocurre.

Me señala unas bayas que recuerdo perfectamente de la máquina que se encontraba en la sala de entrenamientos. Una vez más mi hermano me sorprenda, comenzamos a recolectar unas pocas. Utiliza la camiseta para guardarlas porque no hemos traído la mochila. Las coge divertido y de vez en cuando le veo comiéndose alguna. Cuando lo hace le hago cosquillas y se ríe como cuando era más pequeño. Seguimos recogiendo bayas durante unos minutos. Cuando me quiero dar cuenta tiene la camiseta llena. Decido que lo mejor es acercarnos a la cueva y dejarlas. Al llegar Gale me pide entusiasmado que  volvamos a por más así que cogemos la otra mochila y salimos de nuevo, no sin antes comprobar que no hay tributos cerca. Le gusta recolectar bayas, y mientras lo hace sonríe. Me sorprende ver como algo tan simple puede hacer feliz a un niño. De vez en cuando dejo de vigilar y cojo unas pocas yo también. La parte de debajo de la mochila comienza a taparse y eso me hace pensar que las bayas no nos vendrán nada mal.
Vemos que Finnick se acerca con la mochila llena de ramas, respiro un tanto aliviada, le hago una señal para que nos vea, al principio se sorprende pero no tarda en comprender porque le he sacado de la cueva.

Aún así, lo mejor es volver dentro cuanto antes. Finnick se acerca hasta donde estamos nosotros y me mira, después le coge en brazos y yo cojo la mochila. Me la coloco en la espalda y tenso la cuerda del arco de nuevo, sujetando mi flecha por si alguien decidiese aparecer. Cuando llegamos a la entrada me relajo, quito las ramas y dejo que pasen primero. Después coloco todo como siempre y dejo el arco en su sitio.
Finnick saca las ramas y las coloca en el montón, el cual ha crecido notablemente. Agradezco que haya decidido salir. En la mochila no caben muchas pero desde luego tenemos para varios días, y eso es suficiente. Metemos en la mochila todas las bayas que recogimos anteriormente y las dejo a un lado para comerlas por la mañana.

Nos sentamos de nuevo los tres, algo distraídos. Parece que la tarde de hoy transcurre deprisa. Una parte de mi quiere salir a cazar algo para reservar mas provisiones, la otra me dice que no mas riesgos por hoy. Al final algo dentro de mi me pide a gritos que descanse así que mientras Finnick juega con Gale me tumbo un rato y dejo que el sueño me invada cerrando los ojos. Consigo dormirme con las risas de Finnick y Gale de fondo, y por una vez, no tengo horribles pesadillas en la que la sangre es el color que tiñe el cielo de la Arena.

Al despertarme veo que ellos tampoco han aguantado. Gale esta tumbado sobre Finnick que está apoyado en la pared de la cueva y le tiene abrazado. Ambos están dormidos, aunque tienen una sonrisa en el rostro. Tenían que estar agotados para quedarse dormidos así. Me asomo a la entrada y veo que ya ha anochecido. Últimamente está todo muy tranquilo y dudo que el Capitolio lo permita mucho tiempo. Me da miedo lo que puedan estar planeando, solo espero que la tranquilidad dure al menos un par de días más. Me acerco a ellos con cuidado y les intento despertar con delicadeza. Como veo que no funciona, cojo un botellín y hecho un poco de agua en mis dedos. Me acerco de nuevo y les salpico un poco a cada uno. Sobresaltados abren los ojos y mientras Gale se ríe, Finnick me mata con la mirada. Las gotas de agua caen por su cara bajando por su cuello. Se seca la cara y me mira juguetón pero antes de que diga nada, Gale grita que  tiene hambre y con un bostezo se levanta y sale corriendo a por unas ramas.

Es hora de que comamos algo, pienso. Enciendo el fuego con una cerilla, veo que la caja tiene cada vez menos, pero no recuerdo que hayamos gastado tantas. He estado tan pendiente de la comida que no me he fijado en que las cerillas también son importantes. Antes de apagar con la bota el fuego nos calentamos todos un rato. Cuando nuestras manos ya no están frías apago el fuego ya que es peligroso que alguien vea desde fuera la cueva alumbrada.

Finnick se acerca a las provisiones, se agacha y escoge algo. Veo que empieza a cocinar una de nuestras presas, no me fijo mucho porque realmente no me importa que comamos. Tan solo el hecho de poder comer algo es lo que me importa. Me siento con Gale mientras Finnick cocina y comienzo a cantar en bajo con él las canciones que mi madre le solía cantar. Gale recuerda algunos fragmentos y los canta conmigo sonriente, al final cuando acabamos me pide que le cuente un cuento como hacía mi padre cada noche así que no me queda más remedio que ponerme a recordar. Empiezo a contarle la historia que más me gustaba escuchar cuando era niña. Eso me recuerda a mi casa, a mis padres. Una punzada atraviesa mi pecho convirtiendo en dolor la nostalgia pero me centro en la historia que ahuyentaba de noche mis pesadillas. Supongo que hace que me olvide de todos los problemas, de todo mí alrededor porque cuando me quiero dar cuenta Finnick nos está diciendo que ya podemos comer. No sé cuánto tiempo habrá pasado. Gale no me deja ir hasta que no le cuento el final de la historia pero le digo que nos quedan muchas noches juntos y que otro día acabaré de contársela. Solo espero que sea verdad, que nos queden muchos días juntos.

***




Por cierto, ¿me ayudáis? Sería importante para mí. Votad a los juegos del hambre continúan en este blog


viernes, 28 de diciembre de 2012

Relato 41


Hola tributos!

Hoy estoy histérica, no sé si eso es bueno o malo porque tan pronto estoy en lo más alto como en lo más bajo. Pero bueno, hoy me he levantado con tiempo y ganas de publicar así que aquí me tenéis escribiendo esta entrada. ¡Sorpresa, hoy es viernes!

Ahora sin entretenimientos tengo que deciros algo importante.... 
Lo cierto es que no creo que os haga mucha gracia.
Hasta día de hoy me habéis seguido, leído, me habéis dicho cosas absolutamente maravillosas en vuestros comentarios y os lo agradezco, pero lo cierto es que he decidido dejar el blog. No podía hacerlo sin dejaros al menos un capítulo más por lo que aquí lo tenéis. Lo siento, siento dejar así el blog.

Hoy os traigo el capitulo 41
Espero que os guste, disfrutéis de él y bueno, lo que siempre os digo.


Saludos de vuestra escritora y felices fiestas
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Corremos sin tener en cuenta nada. Ni las ramas que rasgan nuestros brazos dejando ver un hilo de sangre, ni las presas que podríamos cazar que salen corriendo cuando pasamos, absolutamente nada de eso está en mi cabeza. Tan solo soy capaz de imaginarnos llegando a la cueva tranquilos.
Las imágenes de Finnick en el suelo y mi hermano solo esperando me atormentan. Si morimos él no sabrá que hacer, no puedo permitirme que algo así ocurra. Veo la explanada que hay delante de nosotros. Los arbustos que recorren la parte baja de la colina. Y la entrada, ocultada, de nuestra cueva.

<<Si alguien nos ha seguido sería imprudente entrar a la cueva sin más>>

Me paro en seco y busco un árbol para subirme y comprobar que nadie nos ha encontrado, cuando estoy segura bajo con cuidado.  Tras mi última experiencia apoyo bien ambos pies. Al llegar al suelo Finnick está relajado. Le encuentro apoyado en un árbol, una de sus piernas está doblada y la usa de apoyo. Tiene la cabeza apoyada en el tronco y está jugueteando con un cuchillo. Es irritante verle tan tranquilo, me pone nerviosa. Suspiro y empiezo a caminar a la cueva. Cuando se da cuenta, él me sigue. Al final entramos tranquilamente.

Gale parece haberse quedado dormido del aburrimiento, o tal vez no se haya despertado. Me gustaría hacer algo por él aquí, pero las opciones son muy limitadas.

Mientras Finnick tapa la cueva dejo lo que hemos traído y coloco mi arco cerca de mi sitio, por si acaso.

Mi plan de caza no ha salido como esperaba pero podemos salir más tarde, o quizás otro día. De todas formas tenemos comida suficiente de momento para mantenernos con vida. Ayer sobró conejo por lo que me acerco a las provisiones, busco lo que sobró y cuando lo encuentro, retiro del plástico la carne fría y la reparto entre nosotros.

Pienso en el error que he cometido hoy, he bajado la guardia y aunque no ha pasado nada, podría haber pasado. He sido una insensata al pensar que podría convertir la Arena en algo mejor. La idea de que pudiese haber ocurrido algo me atormenta. Aunque lo cierto es que no me arrepiento del todo, tengo un bonito recuerdo para recordar. He enseñado a Panem que aquí no nos rendimos, y que seguimos luchando para recuperar nuestras vidas. Les he regalado a mis padres la oportunidad de verme sonreír de nuevo. He disfrutado cazando como lo hacía cuando cazaba con mi madre. Tal vez el momento de angustia que he pasado no ha sido tan malo para todo lo bueno que me he llevado a cambio.

Llamo a mi hermano y le doy el trozo que me corresponde, yo me quedo con el suyo que es algo más pequeño. A Finnick le doy la parte más grande, no dejo que vea mi trozo porque sé que si no intentará que se lo cambie. Tampoco tengo demasiada hambre, el nudo que hace escasas horas ocupaba mi estomago no ha dejado mucho espacio para la comida.

Como sin ganas, en cambio la sed que tengo hace que mi garganta arda. Decido beber un poco de agua de uno de los botellines. Cuando me acerco a por ellos me doy cuenta de que apenas quedan ramas para encender el fuego de por la noche. Miro a Finnick y él parece darse cuenta.

-Salgo yo, cuando acabemos de comer.
-No puedes ir solo
-Amy, ni siquiera voy a alejarme, iré donde solemos rellenar los botellines y cogeré algunas ramas. Volveré en menos de media hora.
-Está bien, pero llévate varios cuchillos, y la mochila para meter las ramas. Necesitarás tener los cuchillos a mano si alguien te ataca.
-Deja de preocuparte tanto, nadie nos ha atacado todavía.
-Siempre hay una primera vez Finnick, llévate los cuchillos.

Entiende que es mi última palabra así que cuando acaba su trozo de conejo se quita la grasa de las manos con un poco de agua y acto seguido se levanta a por la mochila y los cuchillos. Veo como sale de la cueva e imagino por lo que pasa él cada vez que yo lo hago. 
<<Si en media hora no vuelve, saldré yo>> 

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P.D: ¿Qué os ha parecido el capitulo? 

Bah, ¡esta historia no acaba así

Feliz día de los inocentes mis tributos, no me odiéis por esto ;)

Ah, casi se me olvida, espero que nos veamos de nuevo por aquí y ya sabéis lo que pasará en Enero. La lista y los capítulos asdfghj. (Llegarán antes pues este capitulo lo tenía previsto para la primera semana de enero, tenéis mucha suerte) 


Hasta entonces... un saludo enorme a todos.

domingo, 23 de diciembre de 2012

INFORMACIÓN + DESPEDIDA


Hola pequeños tributos!


No iba a publicar nada pero me he encontrado de repente escribiendo en frente de la pantalla del ordenador así que aquí me tenéis.
Información variada antes de desaparecer unos días…

sábado, 22 de diciembre de 2012

Información importante de la encuesta de blogs.


Os pido disculpas pero no sé si es mi ordenador o qué, no me deja ver los resultados de la encuesta. Deja votar pero ver las encuestas no, creo que la haré de nuevo si os pasa lo mismo a vosotros. Necesito saberlo así que decidme :S

Si os ocurre lo mismo lo que haré será poner el nombre y dirección de todos los blogs y en la encuesta SOLO el nombre del blog. Es que creo que como son tan largas las opciones no se ve el resultado, lo siento ! Bueno, más bien que lo que haré es lo que ya he hecho :) Votad de nuevo ! Suerte a todos.

Un saludo !

Lista de Blogs, primera encuesta


Hola a todos lectores, tributos y demás concursantes !

Ayer no se acabó el mundo como habéis podido comprobar, así que aquí me tenéis con mi entrada de la Lista de Blogs y mi despedida J

jueves, 20 de diciembre de 2012

Relato 40


Hola tributos!

Hoy os traigo el capitulo 40!

Estaba mirando el calendario del móvil y he pensado cuando podría daros mi sorpresa de navidad. El caso es mientras miraba los días me ha dado cuenta de que los tengo todos ocupados! Y aún no me han dado las vacaciones... Así que lo he pensado y me he dicho, antes de salir esta tardo publico el capitulo. Desaparecida de nuevo, lo sé. Es lo que tiene la navidad, las vacaciones más bien. Pero aquí os traigo mi regalo, un regalo adelantado de navidad. Es un capitulo algo más extenso que los anteriores y espero que os guste mucho. Ni siquiera pensaba publicarlo hoy pero bueno, aquí lo tenéis, que mañana no tendréis noticias de mí. ¿Os lo esperabais?

Por cierto, llevamos 40 capítulos. Nada más y nada menos que 40. Decidme, ¿se os está haciendo pesado? Quiero saberlo sinceramente porque tal vez me esté extendiendo demasiado. Sé que algunos queréis que haga una novela en vez de una historia, otros queréis que al acabarla la cuelgue en PDF pero realmente quiero saber si os gusta que sea tan larga :)

¿Qué me queda deciros? Ah sí, casi se me olvida. ¡Felices Navidades a todos! Que disfrutéis de estas vacaciones, que paséis una noche buena inolvidable, una navidad increíble y una noche vieja aún mejor (no os atragantéis con las uvas). Que empecéis el año genial por supuesto. Y, hasta que nos veamos de nuevo.

P.D: He puesto los ojos en blanco cuando he pensado en cuando publicaría el sábado lo de la Lista (suerte a los que participan) porque también lo tengo ocupado así que madrugaré y prepararé la entrada para publicarla a las 10:00 Y no volveréis a saber de mí hasta el la segunda semana de Enero 

Bueno, eso es todo por hoy. Os dejo disfrutar del capítulo, el cuál espero que os guste y que no os quedéis con mucha intriga. Nos vemos de nuevo en enero. Por cierto, una vez más, muchas gracias a todos. Me animáis muchísimo siempre. Y que sois unos fantásticos lectores de verdad, aunque eso vosotros ya lo sabéis. ¡MUCHAS GRACIAS A TODOS!

¡Felices navidades, y que la suerte este siempre de vuestra parte!

Besitos de parte de vuestra escritora.

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Veo que una figura aparece por detrás, Finnick me hace una señal para salir de la cueva, no sin antes comprobar que la zona está despejada. Un beso de despedida a mi hermano en la frente y estoy preparada para irnos. Salimos uno detrás de otro y colocamos los matorrales. Salir de la zona es complicado porque hay que tener cuidado con las ramas que sobresalen de los pequeños matorrales que rodean la cueva para que no te rasguen la piel. Al salir de los matorrales le hago una seña para que elija por donde quiere ir. Nos rodea el bosque por lo que cazar, podré cazar en cualquier parte. No me importa que hoy decida Finnick.
Él decide ir por la derecha y no le pongo ninguna pega. Tampoco nos alejaremos mucho por lo que no me  preocupa. No creo que tardemos, mi plan es cazar un par de presas, ardillas, aves, cualquier animal que se pueda comer. Volver cuanto antes a la cueva y correr el menos riesgo posible. Jugarme la vida no está en mis planes, pero seguro que sí en los del capitolio por lo que tengo prisa. Eso sí, nada de acercarse a la orilla, la situación allí no nos conviene. Caminamos un poco uno al lado del otro para cubrirnos entre nosotros en caso de que ocurra algo. Cuando nos adentramos un poco en el bosque le hago una señal con la mano para que pare. Se me ha ocurrido una idea. Sonriente busco el objeto que necesito, al encontrarlo miro a Finnick y le señalo una piedra que se encuentra en el suelo aunque por la mueca que ha hehco, él no parece entender lo que le digo.

-Lánzala

Un débil ‘¿qué?’ sale de él sin entender nada de lo que le estoy diciendo. Pienso que es tan solo una palabra, una simple y clara palabra. “Lánzala” le había dicho. ¿Qué le parece tan complicado? Me mira y después mira a su alrededor, intentando averiguar que pienso. Verle tan descentrado hace que me entren ganas de reír. Él siempre lo tiene todo controlado, pero ahora no es capaz de controlar esta situación y creo que eso le resulta frustrante.   Se pasa un poco la mano por la cabeza tocando su pelo y vuelve a mirarme. Sigue observando a su alrededor como si buscase una pista. Mira los árboles y yo intento meterme en sus pensamientos. Tal vez piense que nos van a atacar, o que creo que hay alguien escondido y por eso quiero que tire la piedra. Parece descartar esa idea y sigue analizando la situación en silencio mientras yo observo cómo se complica intentando descubrir lo que pretendo. Pienso en lo que dije esta mañana y dejo que unas pequeñas carcajadas salgan de mí.

-Amy, ¿estás bien? No logro entender nada-veo como me mira y yo intento aguantarme la risa. Su mirada preocupada y ese arqueamiento de cejas… no tiene ni idea de lo que pretendo y está totalmente confundido. Mira la piedra y me mira a mí. Al final con una mirada divertida se rinde. Sus ojos brillan llenos de curiosidad y acaba riendo conmigo- está bien, me rindo. ¿Qué quieres?
-Es sencillo, coge la piedra. –Me mira dudoso, al final acaba cediendo y se agacha a por ella. La lanza al aire y la coge de nuevo. Le da vueltas para analizarla y no puedo evitar pensar en cómo se está complicando, me dan ganas de decirle que es tan solo una piedra normal. Veo que necesita una explicación y decido contarle mi idea- cuando iba al bosque con mi madre, cuando era más pequeña, jugábamos a un juego. Para medir mi puntería ella tiraba una piedra y yo con el arco debía dar a los pájaros que saliesen asustados. En realidad era divertido intentar darles, aunque no me daba cuenta que en realidad lo que estaba haciendo era aprender a apuntar.
-¿De verdad quieres que tire la piedra?
-Finnick, estamos aquí encerrados, no vamos a salir. Sé que suena raro viniendo de mí, que tal vez me haya vuelto loca o que debería estar calculando nuestras probabilidades para sobrevivir en vez de hacer esto, pero creo que después de todo lo que hemos pasado… creo que podríamos intentar divertirnos un poco
-Nunca pensé que te oiría decir eso. Está bien Amy, te tiraré la piedra.
-No, esto es lo divertido. Yo tiro la piedra y tú coges el arco y das a la presa. – Después de mis palabras me mira y dice ‘pretendes reírte de mí’ pero no es así, creo que puede conseguirlo, bueno, tal vez con un par de intentos- Venga, coge el arco. Ahora coloca la mano derecha aquí, coge la flecha. –Sigue mis indicaciones atentos, cojo su mano y la coloco en posición- ahora con esta mano tienes que tensar la cuerda. Cuando tu mano llegue a la altura de tu pómulo espera a que lance la piedra. Solo tendrás que ver tu objetivo y lanzar la flecha un poco más avanzada que este. ¿Listo?
-Sabes que no voy a conseguirlo ¿no es cierto?
-No eres tan malo, no es tu punto fuerte, pero puedes hacerlo. Sube un poco el codo. Voy a lanzar la piedra.

Con toda la fuerza que tengo en el brazo lanzo la piedra que logra golpear a las ramas de un árbol no muy lejos de nosotros. Las hojas se mueven y sin más empiezan a salir un montón de pájaros. Veo que Finnick se mueve con el arco por lo que ha localizado su objetivo. Puede que la primera vez no lo consiga pero sería bueno que aprendiese a utilizar el arco. Veo que se para decidido y suelta la flecha. Rápidamente la sigo con la vista. No puede ser. Veo que la flecha se clava en el ave y esta cae sin más. No me lo creo, le ha dado. Asombrada abro la boca involuntariamente y él se gira para ver mi aprobación. Parpadeo un par de veces y asiento impresionada. En sus ojos se refleja su orgullo, pero también la ilusión. Parece un niño pequeño cuando se pone así. Realmente no pensé que fuese a conseguirlo. Le sonrío, feliz porque lo haya hecho. Creo que es hora de ir a por su recompensa. Le hago una señal y salimos corriendo a por ella. La verdad es que correr hace que me sienta más libre. Me recuerda a cuando corría con Gale en la Pradera años atrás. A unos veinte metros vemos como un ave en el suelo está atravesada por una de las flechas de acero de mi arco. Finnick se acerca y lo coge, retira la flecha y me la da. Yo la guardo y él hace lo mismo con la presa, solo que en la mochila de caza.

Nos quedamos allí parados sonriendo, respirando cansados. Apoyo mis manos en las rodillas para descansar. De repente me paro a pensar. Trago saliva e intento ordenar los recientes acontecimientos en mi cabeza. Algo no va bien, puedo notarlo. No he sido sensata, no he sido nada sensata. Dónde ha quedado todo lo que aprendí de supervivencia. Pienso en lo que acabamos de hacer. Es peor que encender una hoguera con ramas verdes, el humo asciende y deja vez la posición del tributo. Nosotros lo hemos hecho con una bandada de pájaros, en mitad del bosque. He sido una ingenua. Acabo de descubrir nuestra posición. Me imagino a unos tributos viniendo hacia nosotros, con cuchillos u otras armas que nos hiciesen daño. Veo como nos tiran al suelo y nuestra vida depende de su decisión de matarnos, de su deseo de volver a casa. Cierro los ojos y las imágenes se vuelven más fuertes, me atraviesan hasta que al final una aparece. Somos Finnick y yo. Nuestros cuerpos descansan inertes en el suelo y reconozco el sonido del cañonazo.  Y mi hermano solo, esperando en la cueva. Cuando lo pienso mis ojos se abren llenos de terror. Le grito a Finnick que corra porque no sé cuantos tributos estarán en camino ahora. Tal vez no haya ninguno o tal vez haya muchos. El no entiende por qué le grito así que sin perder tiempo le agarro del brazo y tiro de él en dirección a la cueva. Solo pienso en salir de allí. Aún quedan muchos tributos en la Arena, y ninguno de ellos se lo pensaría dos veces antes de acabar con nosotros. Al fin y al cabo esto es la Arena, nadie vendrá a rescatarnos y todos queremos volver a casa.