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sábado, 18 de mayo de 2013

Relato 54





¡Hoy os traigo el capítulo 54!

Siento la espera, ayer llegué tardísimo y no iba a ponerme con esto. Esta mañana me he liado y al final ahora, después de comer, os lo traigo. Estamos de vuelta en la Arena después de ese ‘desliz’ para saber cómo van las cosas en el Capitolio. Espero que os gustase el juego de narradores, antes se usaba mucho, cambiar sin más de narrador para dar dinamismo. Lo haré en un futuro a narrador omnisciente y de nuevo Amy o algo así, no estoy segura.

Últimamente no me da tiempo a revisar los capítulos, están casi como los escribo la primera vez, releído si eso. Lo digo por si veis faltas o está algo peor escrito. En serio, lo siento, a mi regaladme tiempo y os prometo que hago milagros.  

Hay varias entradas programadas porque el lunes desaparezco de nuevo, mis exámenes me reclaman. Y capítulo no se sinceramente cuando, porque mi tiempo es de cero y descendiendo.

No me entretengo más. En fin, como siempre muchas gracias a los que leéis y a los que os venís nuevos. Espero que os guste el capítulo y en el siguiente... ya imaginaréis que descubriremos.





***


En la Arena


Estamos volviendo a la cueva. Salimos con cuidado de la grieta aunque rozo un poco mi hombro en la fría roca. Voy con una sonrisa en la cara que de vez en cuando se tiñe de preocupación y desaparece. Recuerdo mis palabras, busco la verdad en ellas. Es muy cierto que tengo miedo, miedo de enamorarme de Finnick. De construir falsas esperanzas que luego se evaporen como los sueños que son.

Le miro a los ojos, es un chico apuesto, muy apuesto. Me sonrojo de pensarlo. Estamos en la Arena, a punto de morir. No sabemos los días que nos quedan de vida pero yo, yo estoy pensando en lo apuesto que es el joven que camina a mi lado. Definitivamente estoy como mi madre solía decir cuando bromeaba con Gale, mentalmente desorientada.

Mi hermano está en mis pensamientos también. Llevamos bastante fuera, puede que ya llevemos dos horas, tal vez algo menos. Supongo que es lo suficientemente inteligente como para saber que tiene que comer y cada cuanto beber, creo que ya se está acostumbrando a esto.

Teniendo en cuenta que vamos por otro camino más corto, camino que solo hemos visto subidos desde un árbol, no sé cuanto tardaremos en llegar.

De repente Finnick echa a correr. Me arrastra sin soltar mi mano, con nuestros dedos entrelazados. ¿Qué? ¿Qué ocurre? Mi corazón se acelera y las preguntas aparecen en mi cabeza, mi preocupación va en aumento al igual que mi respiración, a esto se le añaden los latidos de mi corazón, aunque no sé si tiene mucho que ver con lo que sucede o más bien con quien agarra mi mano. Ideas retorcidas pasan por mi cabeza, imaginándome como siempre lo peor.

Se para en seco, sacudo la cabeza para borrar las imágenes de mi mente e intento convencerme de que no ha pasado nada. Respiro agitadamente y le miro alerta. Después veo una especie de precipicio, un pequeño abismo o un enorme desnivel. Si pretendía bajar por ahí no podemos, puede que sea más rápido pero es una locura. Me mira juguetón pero yo solo miro la caída. Vale, definitivamente si nos caemos no moriremos pero tampoco me apetece probar el golpe.

-¿Cuándo fue la última vez que te divertiste?
-Finnick, teniendo en cuenta que estamos en la Arena -corto mi frase pensativa, mis últimos días han sido un bucle de frustración, odio, miedo y preocupación. Cualquiera que me mirara dudaría que tuviese ya dieciséis años. En parte es culpa mía, de mi forma de ser, de mi barrera, de intentar aparentar ser fuerte, de tragarme todo en vez de llorar. Empiezo a recordar, lo último divertido que viví puede que no esté tan lejos. Una parte de mi despierta, no sabría cómo decirlo. Mi parte prudente me avisa pero creo que heredé mi rebeldía de mi madre por lo que la desobedezco, puede que sea otra manera de acabar con el Capitolio, demostrarles que ni siquiera aquí pueden acabar del todo con nuestra vida, que no consiguen arruinarnos a pesar de todo- bueno, lo cierto es que me divertí mucho ayer.
-¿Ayer?
-Sí- mi voz no es tensa, es tranquila, dulce es la palabra exacta. Sus cejas se arquean y yo sonrío mientras juego con su mirada. Confundamos al Capitolio, me digo. Me acercó un poco más a él y susurro- ayer un joven se despertó a mi lado, por un momento perdí la cabeza, me alegro de que no hubiese ido a más. Eso si habría sido todo un espectáculo para el capitolio.
-Sé lo que pretendes, pero si la Arena no me ha vuelto loco, tu…-se calla y se acerca a mí, nuestros labios se juntan de nuevo. Noto la presión y la suavidad del beso, algo que ya me resulta familiar. Sonríe y se separa un poco apoyando su frente en la mía- no sé que estoy diciendo. Me volviste loco desde el primer día.

Me vuelve a acercar a él agarrándome con una mano la espalda. Su otra mano juega con mi pelo hasta que sujeta mi cuello presionándome más cerca de él. El roce de su mano por mi piel, por mi cuello, hace que tiemble. Sin más, se separa y una parte de mi se queda con ganas de tenerlo cerca de nuevo.

Me susurra un ‘hagamos una locura’ que se lleva el viento. Ahora se a lo que se refería con divertirme, grito he intento soltar la mano que él me agarra con toda su fuerza, pero soy incapaz de hacerlo. Le miro seria. << Ni se te ocurra>> pienso. Tarde. Se echa un poco hacia atrás y coge carrerilla impulsándose hacia delante. Quiero tirarme al suelo para pararlo. No, no puede hacerme esto. Salta, definitivamente salta, y yo voy con él.

Intento contener mi grito por si hay tributos pero me resulta imposible. La caída no dura apenas unos segundos pero se me hace eterna. Grito, siento el viento por todo mi cuerpo. La mano de Finnick me agarra con firmeza hasta que llegamos al suelo. Al caer un escalofrió recorre mi espalda, un pinchazo agudo aparece en mis tobillos y me recorre el cuerpo. La caída es dolorosa, pero cuando me levanto lo que hay en mi interior es una mezcla de temor y de euforia.

Río, ni siquiera sé por qué. Mis carcajadas aumentan poco a poco. No me controlo, río sin parar. Puede que me haya vuelto loca pero no, río de histeria. La risa poco a poco se convierte en un ligero sollozo. No pienso llorar ahora, creo que es de los pocos momentos que no tengo motivo alguno para llorar. La adrenalina que recorre mi cuerpo se va desvaneciendo en un ligero cosquilleo por todo mi cuerpo.

-Ey- me agarra fuerte de los hombros- ¿Por qué lloras? ¿Te hice daño? ¿Fue una mala idea Amy?
-No. Volvería a hacerlo otra vez, a sentir de nuevo la euforia…
-Ahora viene un pero, ¿verdad Amy?- me levanta la barbilla y me mira directamente a los ojos- sabes que no puedes mentirme

Me muerdo el labio inferior. Todo ha sido perfecto, quiero decir, poder olvidar por unos segundos que estaba en la Arena, eso ha sido perfecto. Pero no puedo explicarle lo que he visto mientras caía. Por un momento pensé que moriría, en parte sabía que no iba a pasar,  la adrenalina que recorría mi cuerpo me aseguraba que estaba viva. Más viva de lo que me he sentido hasta ahora. Libre es otra palabra que podría usar para describirlo. Libre.

Mi cabeza empezó a traer recuerdos, también sueños. Es frustrante, jamás me sentiré igual de viva de nuevo y sentir eso me ha hecho pensar. Pensar en que no tiene sentido nada. Sin quererlo vuelvo al mismo bucle de siempre, me encierro en mi misma, pienso una y otra vez que no tengo futuro, pienso que moriré. Miro la realidad, a mí alrededor, estamos en la Arena. Nada de eso ha cambiado, y eso hace que quiera derrumbarme. Pero aquí sigo de pie. Frente a él, que me sostiene de los hombros esperando mi respuesta y me recuerdo que debo ser valiente, valiente como lo fue mi madre. Tengo que hacer que se sienta orgullosa, tengo que sacar esperanzas del menor rastro de sonrisa que vea, tengo que hacer que ella me vea feliz. Porque así no se culpará tanto, porque así tal vez piense que no lo estoy pasando tan mal. Porque la quiero, y debo hacerlo por ella.

-No es nada Finnick. Ya sabes, mi miedo-me mira curioso. Leo su pregunta en la mirada ‘¿Tu miedo?’ y me parece mentira que aún no sea capaz de entender mis palabras, pues intento ser lo más sincera que puedo. Apoyo mi cabeza en su pecho y él acaricia mi pelo, dándome un suave beso en la frente. Me siento culpable de haberlo mantenido lejos de mí tanto tiempo. Simplemente lo admito, ya sabes cuál es mi miedo Finnick, decido contestar en un pequeño susurro-A enamorarme de ti, lo decía realmente en serio.

martes, 14 de mayo de 2013

Premio especial + avisos + adelanto del capítulo


¡HOLA TRIBUTOS!

Entrada rápida, unos premios especiales, un adelanto y unos pequeños avisos. Os lo dejo todo a continuación…

martes, 7 de mayo de 2013

Relato 53



¡Hoy os traigo el capítulo 53!

Por fin. Podéis decirlo. Pero exámenes, puente y trabajos no es buena combinación y no creáis que he acabado. Esto va hasta junio (finales). De verdad, no es mi culpa, ya me gustaría a mí acabar…

A ver, como os he hecho esperar tanto os diré un par de cosas. La primera como es obvio, he adelantado el capítulo al miércoles. Lo segundo, los capítulos sean así de cortos es para poder publicar MÁS capítulos y MÁS a menudo. Si preferís, sinceramente decidmelo y publico el doble o triple pero cada dos semanas o más. No hay problema, para mí es lo mismo. Lo tercero, os adelantaré algo por tener que esperar, es el ÚLTIMO desde el capitolio narrado por Gale… *suspense*

Tardaréis algo en descubrir que ha pasado en la cueva, pero empieza la ‘acción’ por decirlo de alguna manera. Si puedo adelantaré algo por twitter y fb, incluso podría publicar un adelanto un día de estos en forma de entrada.

Deciros que cuando acabe la historia la volveré a leer, a corregir, añadiré y quitaré cosas, mejoraré la escritura de los primeros capítulos y cuando esté contenta con el resultado, lo dividiré en los verdaderos capítulos (si aquí acabo con 100 por decir algo, a lo mejor al recolocar hay 40 más largos). Y lo subiré a PDF como me habéis dicho muchos para descargar para el e-book. ¿Qué os parece la idea?

Tengo que hacer una entrada otra vez con los premios en cadena y otros premios que se llaman J.Manson a los que recibimos tres nominaciones y las ganamos también :)

Y no me enrollo más. Disfrutan del capítulo, espero que os guste. Esta historia es por ganar tiempo y porque la drama está muy vista, hay que poner algo bonito de vez en cuando. Como siempre, un comentario me sacará una enorme sonrisa.




***


El día que las televisiones de Panmen se encendieron, recuerdo que aquel día no espere a que se dijesen los nombres, salí corriendo a buscar a mi hijo. Mi corazón iba más rápido que mis piernas. Podía sentir congelarse cada milímetro de mi cuerpo hasta que llegué a la habitación.  Él todavía estaba en su cama. Le abracé como no lo había hecho antes, aferrándome a él. Johanna entró desolada, le dije que todo estaba bien, que Mark estaba en casa pero ella negó con la cabeza. Estaba pálida, demasiado pálida. La única frase que dijo fue ‘se han llevado a los hijos de Catnip’ Estaba tan preocupado por Mark que ni siquiera caí en que los únicos hijos de vencedores eran Amy y Gale.

Ese mismo día cogí un tren dispuesto a hacer lo que fuese por mi mejor amiga. Estaba dispuesto a arriesgar mi vida, pero no la de mi familia. Y eso ahora no ha cambiado.

-Te quedarás y cuidarás a Mark, prométeme que no le dejarás solo ni un minuto Johanna, prométemelo. Tienes que mantener a la familia unida.
-Esta familia no es nada sin ti Gale
-Cariño, prométeme que pase lo que pase cuidarás de Mark, por favor.
-Sabes que siempre lo haré.

La beso y se aleja con Mark, no sin antes darme un abrazo. Ambos van a casa, ha intentar olvidar lo que ocurre. Johanna jugará con él, le entretendrá para que no haga preguntas, para que no tenga que vivir esto. La voz de Haymitch me despierta de mis pensamientos.

-¿Qué significa Johanna para ti, Gale?

Después de esa pregunta los recuerdos me invaden, se clavan en mí como las flechas que usamos nosotros en el bosque.

Un día mientras estaba en el 2 organizando a los pocos grupos que quedaban del antiguo Capitolio, vi a Peeta y a Katniss en la televisión. Trague saliva y aguanté como pude serio ese momento. Sin expresividad en mi cara que dejase al descubierto mi debilidad. Johanna me agarro la mano y me dijo algo que nunca olvidaré “Yo también sé lo que es estar sola. Estoy sola en esto Gale. El Capitolio me torturó una y otra vez, me destrozaron la vida, pero no me la destrozaron por eso. Se llevaron a toda mi familia. A Finnick. Fui yo la que tendría que haber estado en esa alcantarilla, no él. Mi mejor amigo murió sin más, sin despedidas, sin que pudiera decirle que le quería. Que le necesitaba. Le echo mucho de menos Gale, cuando pienso en él, oigo su risa, recuerdo sus ojos, sus sonrisas, todos los momentos que estamos solas. Todos esos recuerdos me hacen daño porque él ya no está. Se merecía una vida, con Annie, con su hijo… Lloró cada vez que pienso en que ya no está a mi lado. Que nunca volverá, que jamás volveremos a reír juntos. Que lo único que me queda de él son los recuerdos. Entonces me doy cuenta de lo sola que estoy. De lo sola que estaba Gale, hasta que te encontré. No me gustaría perderlo todo de nuevo” Agarré fuerte su mano y aparté la mirada del televisor para ver algo que merecería aún más la pena. Una mujer luchadora, una mujer que realmente merecía vivir, una mujer que debía ser feliz, por todo lo que había pasado.

Cuando dijo eso abrí los ojos. Vi que aquello que había sentido podía ser real. Tal vez para mi Katniss ya no existiese, tal vez en mi corazón Johanna se había hecho poco a poco un hueco y hasta entonces no me había dado cuenta.

Desde aquel día estuve a su lado, hablaba con ella, la sostenía para que no se derrumbase. Para mí era extraño, pues la única persona a la que solía hablar así era a Katniss.  Johanna sin embargo, era diferente y aunque estaba mal, aunque estaba destrozada por dentro, yo la amaba. Parecía raro querer a otra persona a la que no fuese Katniss pero algo dentro de mí aparecía cada vez que Johanna estaba. No un cosquilleo, sino ganas de vivir, de vivir junto a ella cada momento del día.

Ella era como yo en muchos aspectos. Ella fue derrotada, destrozada y dañada. Ambos somos tercos, rebeldes, luchadores. Reconozco que tal vez todavía conservemos una gran sed de venganza por todo lo que sufrimos. Los dos perdimos a nuestros mejores amigos. Pero algo que teníamos en común resaltaba entre todas esas cualidades, no teníamos a nadie a quien amar. 

Yo la conocí en el 2, por su tratamiento. Nos habíamos encontrado el uno al otro en un mar de oscuridad, en la tormenta, en el olvido.  Cuando fui al 2 pensé que sería el final de mi vida. Sin mi familia, sin Katniss, fuera de mi hogar…no fue el final de nada, era sólo un nuevo comienzo, un nuevo comienzo con ella.

Recuerdo también una vez que fuimos al 4 a visitar a Annie y a su hijo que apenas era niño. Quería llevar a Johanna allí por muchas cosas, para empezar, para que superase que su mejor amigo se había ido, que había muerto, pero que su familia estaba ahí y a él le gustaría que no se separase de ellos. También debía superar aquello que tanto temía, el agua.

Una mañana bajamos a la playa, siempre recordaré aquel día, fue un gran paso para Johanna. "Vamos pequeña, se que puedes conseguirlo", le dije sonriendo a la chica aterrorizado a la que tanto quería. Ella seguía parada, con los ojos abiertos y húmedos. Tiré de su brazo suavemente hacia el agua, ella se acercó hacia mí. Siguiéndome. "No, Gale. No puedo" me dijo casi llorando. La abracé como no lo había hecho nunca, susurrándole que no pasaba nada. La cogí suavemente de la cara y la miré con delicadeza a los ojos. "Sí, sé que puedes cariño. Inténtalo conmigo. Contaré los pasos. No te soltaré nunca. Estamos juntos en esto Johanna, siempre estaremos juntos  Me soltó y sonrió levemente. Respiró profundamente y tras un suspiro se unió de nuevo a mí. Agarrando mi mano con fuerza. "Lo intentaré Gale. Solo una vez más. Juntos", susurró. Juntos, siempre y en todo Johanna pensé. “Mírame a mí, no mires al agua. Olvídate de todo. Somos tu y yo”  Ella me sonrió levemente, yo la cogí de las manos y fui dando pequeños pasos hacia atrás, mirándola a los ojos. Sin permitirla apartar la mirada de mí. "Uno", dije, y Johanna siguió un poco temblante. Seguí contando. Dos. Tres. Cuatro. "Cinco" dijo ella, su voz sonaba fuerte y decidida. La sonreí y apreté con fuerza su mano. Seis. Siente. Seguía mis pasos. Ocho. Nueve. Sus piernas temblaron, su mano se resbalaba pero la agarré fuerte. Susurre un pequeño juntos que se llevo el viento. “Diez” su voz sonó de nuevo, Johanna miró hacia abajo a sus pies, vio el agua alrededor de estos. Lloro, yo la abracé temiendo que no fuese bueno lo que acababa de pasar, pensando que volvería a derrumbarse. Entonces me sonrío y me dijo con una voz débil “Lo he conseguido. Lo hemos conseguido” y se lanzó a mis labios, el agua nos envolvió pero seguimos allí. No nos movimos, ella no tembló, estábamos destinados. Destinados a estar siempre juntos. 

Todos esos recuerdos pasan por mi cabeza. Suspiro, relajado. Coloco mi cinturón bien, engancho en este el walkie y me dirijo a preparar la operación. Cuanto antes salgamos mejor, hay que descubrir que ha ocurrido con esos aerodeslizadores. Antes de irme contesto a la pregunta de Haymitch decidido.

-Lo significa todo.
-Entonces debes volver con vida Gale
- Lo haré- una sonrisa se dibuja en mi rostro, puede que hasta ahora no lo haya hecho pero abrazo a Haymitch como si fuese alguien más en mi familia. Este hombre y yo llevábamos la fría relación que suponía ser rebeldes escondidos de los ojos del Capitolio, pero poco a poco fue marcando. Convirtiéndose en un padre, al igual que con Katniss. El padre que por una explosión inoportuna dejamos de tener.
Me preparo y salgo por la puerta de la Junta, hay mucho que hacer y no tenemos casi tiempo.



viernes, 3 de mayo de 2013

#CF



Espero que os gustase el capítulo... En fin, hay que ponerse las pilas cuando vuelva ¿si?

Sabéis que podéis seguir escribiendo comentarios, correos (andreaeverdeen@gmail.com) o vía twitter (@Andrea_Everdeen) / facebook, lo contestaré todo con tiempo !

Ya sabéis que estoy de exámenes así que programé esta entrada como otras para entreteneros un poquito, espero que os guste. No me entretengo más...




































¡Espero que os gustase!

sábado, 27 de abril de 2013

Relato 52





¡Hoy os traigo el capítulo 52!

Bueno, un día de retraso no es mucho. Ayer no me sentía con  ganas de escribir, no os mentiré. Y ahora mismo tampoco es que tenga muchas, pero lo prometido era deuda.

El capítulo lo he escrito ahora mismo y muy deprisa porque tengo tres exámenes que estudiar y LITERALMENTE no he empezado, así que no me enrollo mucho. Deciros que espero que aún así os guste y que esperéis ansias pero pacientes el siguiente capítulo. Como veis no lo he dejado muy interesante para que así no os consuman las dudas. Este capítulo y el siguiente serán un poco más largos que los demás, pero como podéis ver no mucho. El caso es que estoy en un pequeño bloqueo, se lo que pasará después pero no sé exactamente como entrelazarlo, y ahora en la época de exámenes tampoco es que pueda pensarlo mucho…

¡Disfrutar del capítulo! Y gracias, no solo por leer, si no por esos comentarios y correos que consiguen sacarme tantas sonrisas.

Espero que sigamos creciendo y dándonos a conocer como todos estos meses :)




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Sí, mi familia. Resulta que cuando me fue al 2 asumí un alto cargo. Intenté olvidarme de Katniss, aunque lo cierto es que me fue imposible. Pasaron cinco años y sin más, Peeta apareció en el 2. Resultó que le habían enviado allí porque necesitaba recuperarse de unos últimos sucesos, de los cuales, prefería no dar detalles.

Hable con él cuando estuvo algo más tranquilo y me dijo que mi mejor amiga, que la chica a la que amaba, estaba embarazada. Entonces supe que debía olvidarme de ella, por su bien, por el de todos.

Iba a visitarles con frecuencia, cuando nació Amy estuve a su lado. Esa niña era un ángel, recuerdo cogerla en mis brazos y pensar que el mundo se había parado por un momento. Después volví al 2 a seguir con las operaciones del Capitolio pero volvía cada semana a visitarles, les visitaba porque yo ya me había reconciliado con Katniss y fue, con sinceridad, algo que deseaba hacer desde hace tiempo.

Desde entonces y aunque me doliese volvió a ser mi mejor amiga. Solo mi mejor amiga. Pero las cosas volvieron a ser como antes de sus primeros Juegos. Ella y yo, nuestro bosque, nuestros momentos. Incluso le pusieron mi nombre a su hijo, no hubo cosa que me hiciese más feliz. Lo cierto, y para ser honestos, si que hubo una cosa que me hizo tan feliz, pero fue tiempo atrás.

Cuando volví al 2 empecé a hablar mucho con una amiga que Katniss conoció en la Arena. Su nombre era Johanna y ella era hermosa, por dentro y por fuera. Teníamos muchas cosas en común. Ella había sufrido mucho y estaba en el 2 de tratamiento. Al principio a penas me cruzaba con ella. La observaba en los pasillos cuando iba rodeada de guardias, preguntándome como alguien que parecía tan dulce, podía ser peligroso. Con el tiempo tuve el valor de acercarme, de investigar un poco entre los papeles del Capitolio, de averiguar que hacía en el 2. Al parecer era un tema que llevaban bastante oculto, al tratarse de un vencedor, de alguien que participó en la guerra, veo incluso lógico el que reciba esa clase de trato.

Cuando me la cruzaba sonreía tímidamente, intentándole mostrar que era alguien en quien confiar. Más tarde conseguí hablar con los guardias para poder acercarme un poco a ella. Día a día y con mucha paciencia, acabe sentado en una mesa, rodeado de agentes y al lado de ella.

Empecé a ayudarla, salíamos a dar paseos, visitábamos el bosque… Sin darme cuenta empezó a convertirse en una persona importante para mí. Tan importante que conseguía que me olvidase de Katniss. Poco a poco la confianza surgió entre nosotros. Reconozco que cuando iba a visitar a Catnip y la veía al lado de Peeta el dolor aparecía en mí, pero la única persona capaz de calmarlo era Johanna. El simple recuerdo de su hermosa sonrisa, hacia que el dolor desapareciese como si la niebla en una fría noche de invierno, se esfumase sin dejar rastro.

Comenzamos a pasar mucho tiempo juntos. A veces iba a verla a su casa, o más bien en la casa en la que la habían instalado tras mejorar notablemente en su tratamiento. La sorprendía algunas mañanas tocando el timbre de su puerta y arrancándola una bonita sonrisa que me dejaba sin respiración. Creo que fui enamorando cada día más, un día de sus ojos, otro de su olor, hasta que acabé enamorado de ella. Recuerdo como si fuera ayer el día que sin quererlo un día la bese. Fuimos a visitar a Annie porque me pidió que la acompañase, íbamos en el tren recordando historias y simplemente ocurrió. Ella iba leyendo un libro y yo se lo quité para ver que leía. Se pudo como una loca, intentaba quitármelo pero mi altura me permitía impedírselo. Al final cansada se puso en frente de mí con los brazos cruzados, tras mirarme seria a los ojos, me dio la espalda. Parecía una niña, una niña pequeña. La abracé por detrás, colocando mi cabeza sobre su hombro. Acercando mi boca a su oído para decirla que no se enfadase. Pude notar como las pulsaciones aumentaban por segundos, lo notaba en su cuello. Puse el libro en frente de ella e intentó cogerlo. Es más, lo consiguió. Con una sonrisa triunfal coloco el libro sobre mi pecho, empujándome. Yo no pude evitar reírme, era fuerte, realmente fuerte. Pero yo era rápido. Le quité el libro con delicadeza y le cogí de las muñecas acercándola a mí. Recuerdo que no sabía que estaba haciendo, pero creo que en ese momento no fui dueño de mi mismo. No sé quien se inclinó antes, pero sin más, estábamos juntos. A penas a un centímetro, y podía notar sus labios cerca de los míos. Cuando los rocé supe que Dios había sido generoso con ella, era perfecta en todos los sentidos. Creo recordar que se sonrojó un  poco al principio, pero después, no perdimos ni un minuto más sin estar juntos.

Ese día acabo su tratamiento, la dijeron que ya había encontrado su cura. Jamás pensé que acabaría con ella. Jamás pensé que tendría esa familia que tanto soñé. La cosa fue más allá, más que a un beso. Ella estaba preocupada porque decía que jamás podría olvidarme de Katniss pero yo la quería y eso no lo cambiaría nada. Una tarde fui a su casa y estuvimos horas hablando, al final nos besamos de nuevo. Creo que ese día empezó nuestra relación. Así pasó el tiempo. Otro día, se paso ella por mi casa, jamás lo había hecho antes. Se quedo a cenar, la cena se alargo. Acabamos juntos, abrazados en mi sofá. Poco a poco los besos surgieron, las caricias. Poco a poco sucedió todo. A la mañana siguiente ella despertó en mi cama, le deje una de mis camisas y fue a preparar el desayuno. Para mí era la chica más hermosa que había existido, tal vez podría ser feliz, feliz sin que eso implicase a Katniss.

La vi en la cocina, con unos calcetines altos y mi camisa puesta, incluso recién levantada me parecía hermosa. Supe en ese momento que la quería de verdad. Nos casamos dos años después, todos vinieron. Annie, Peeta, Katniss y cada uno de nuestros amigos. Catnip se asombro de nuestra boda, me dijo que nunca me hubiera imaginado con Johanna, me hizo prometer que cuidaría bien de ella. Y así lo hice todo el tiempo. Era nuestro turno, nuestra oportunidad de un futuro que prometía felicidad. Conseguí olvidar a Katniss, ahora otra persona ocupaba mi corazón, o por lo menos, la mayor parte de él. Ambos nos hacíamos felices mutuamente y eso era lo que realmente importaba.

A Johanna le llevo un tiempo adaptarse a nuestra nueva vida. Nos mudamos juntos. Ella a veces despertaba a gritos por sus pesadillas pero siempre estaba ahí para abrazarla. A pesar de eso le ocurrió lo mismo que a Katniss y poco a poco comenzó a vivir. Ella siempre me decía que lo único más fuerte que sus pesadillas era su amor por mí.

Me hacía realmente feliz, más que nadie en este mundo. Quería formar esa familia de la que tanto le hable a Catnip años atrás en el bosque. Lo intentamos pero resultaba imposible. "No te preocupes, Gale," me susurró una noche Johanna, "Todo va a salir bien". Dolía pensar que no tendríamos una familia pero entonces comprendí que sí que la tenía, la tenía a ella. "Siempre, podemos esperar", murmuré yo. Ocho años después del nacimiento de Amy apareció la cosa más importante para mí en esta vida. Mi hijo. Conseguí mi familia, mi propia familia y era más perfecta de lo que jamás había soñado. Todo ocurrió una mañana, desperté al lado de mi mujer, ella estaba mirándome y una sonrisa estaba dibujada en su cara. “Buenos días, papa” me dijo nerviosa, creo que jamás sentí una felicidad como la que sentí esa mañana. Mi mujer estaba embarazada. Mi hijo nacería en nueve meses. Esos pensamientos me invadieron al igual que la alegría que suponían.

miércoles, 24 de abril de 2013

¡Primeras 100 entradas!



Lo primero de todo HOLA A TODOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOS :)


Antes de nada, quería daros las gracias (aunque un simple GRACIAS se queda muy corto, tal vez no sepa describiros con palabras lo que os agradezco esto) porque sería imposible haber hecho esto sin vosotros. Todo lo que hemos logrado en tan poco me ha hecho creer en la frase esa de 'no hay nada imposible'. 

No se porque motivo ando algo nerviosa con esta entrada, así que si me repito o queda muy ridícula, disculpas adelantadas. Llevo horas preparándola porque ni idea de como hacerla y ha salido esto... así que en fin...

Es más, os diré algo 'si puedes soñarlo, puedes hacerlo' y hoy he grabado a fuego esa frase en mí, pues he decidido tomar otro camino. La razón de crear este blog, fue Belen. Pero este blog, con un simple fan-fic me ha ayudado a mejorar y a ganar confianza en mi misma. Ahora puedo decir, voy a participar en un concurso de relatos, que por algo pequeño que sea, nunca se me había pasado por la cabeza. 

Hoy he tenido una charla en el colegio, una charla que me ha resultado increíble. Ha sido una tertulia con una escritora de a penas tres años mas que yo. Ella es escritora en plan haber publicado libros. Me ha abierto la mente, por decirlo de alguna manera. He decidido seguir escribiendo, por mero placer y por propio reto.  He descubierto que escritores super famosos, eran simples bloggeros con continuaciones de sagas, con eso me he identificado, no he cogido la esperanza de en un futuro publicar y blablabla porque se que es muuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuy improbable, pero si que he cogido algo, a seguir, no rendirme, porque no compito con nadie, sino conmigo misma, compito por aprender más y es lo que estoy haciendo. 

Hay otra cosa que me he propuesto. Algo que creo que puede ayudar mucho al blog. Esa cosa es hacer caso de vuestros comentarios. Comentarios  tales como:

‘Escribe otra historia cuando acabes esta’ <- lo haré, es más tengo muchísimas, de fantasía, realistas etc

‘Publícalo en PDF en internet cuando acabes la historia’ <- lo haré, es más, revisaré y reescribiré la historia al completo y esta vez me lo curraré de verdad

‘Crea un blog en inglés y traduce la historia’ <- bien, lo iré haciendo poco a poco porque cuesta muchísimo hacer eso, pero prometo intentarlo


ETC ETC ETC ETC ETC ETC ETC ETC ETC ETC ETC ETC








Se lo que estáis pensando, ¿a que viene todo esto de salir del anonimato? AMIGAS, padres y profesor de lengua = Andrea decide dar su nombre real y hablar brevemente de ella misma. ¿ Ridículo? Puede. ¿Mas cercano? Puede ¿Mejor? Puede ¿Para mi? Un pequeño paso, un paso que marca que cada vez siento mas seguridad de mi misma.

Os diré algo sobre mi...

He decidido salir del anonimato por sugerencia de mis amigas...
Mi nombre real no es Andrea Everdeen como suponéis todos, es Andrea Carrillo. Soy Española, nací en Madrid y aquí sigo. Tengo 16 años y los cumplo el 25 de Enero. Como podréis suponer, nací en 1997, en mi opinión, el mejor año con diferencia. Llevo cometiendo errores desde ese año, ¿lo mejor?, aprendo de ellos y mejoro con cada día. Estudio inglés, alemán y francés porque me encantan los idiomas. Me definiría como una adolescente común, no voy a mentir. Por mucho que lea/escriba, me encanta la moda, salir de fiesta y pasarme la vida con mis amigas. Estoy loca, pero las mejores personas lo están. Aún así soy perfeccionista y responsable, lo primero a veces me resulta un problema. Mi existencia depende de mis amigos y de mi familia pues para mí, son lo más importante de este mundo. Soy escritora por afición y lectora por definición. Diría que soy extremista, o muy tímida o la mas extrovertida, o muy insegura o supersegura. Yo soy de blanco o de negro, pero por la gente que me importa puedo ser gris. Soy una persona clara y sincera. Pienso que en un mundo superior puede ser de otra manera, pero aquí abajo, vivir es cambiar y ser perfecto es haber cambiado muchas veces.

Sobre vuestras preguntas de por qué soy de ciencias...
Digamos que soy de ciencias por definición, pero también soy cabezota y estoy empeñada en que las letras formen parte de mi. Y no solo las letras, todo lo que incluye el arte así como por ejemplo, la pintura o la actuación. Me gusta saber de todo un poco. Considero que no hay que ser de a o b, sino que el saber es cultura y que tenemos que saber de todo un poco.

Y mirad, estoy cansada así que con sinceridad ni lo repaso, no se que he dicho pero espero que os haya gustado. Ya queda poquito de esta entrada, espero que os guste y en fin... no me enrrollo más.


Ahora quería dejaros un resumen de lo que hemos conseguido todo este tiempo...







Y si no podemos darnos a conocer mediante el plan A, el abecedario tiene otras 26 letras, así que no me rendiré nunca. Porque yo no soy de las que se rinden.

Hace poco estaba revisando el blog. Dándome cuenta con los comentarios de una palabra que usáis para dirigiros a mí, y una palabra que yo misma uso al despedirme. ESCRITORA.

Comencé a pensar en silencio. ¿Acaso soy escritora? Antes lo negaba, pues para mi estaba ligado a publicar algún libro y para bien o para mal, yo no tengo ninguno publicado. Pero me he dado cuenta de que si lo soy. Los escritores y las escritoras tenemos una facilidad para escribir, una mente que nunca dejará de funcionar, una mente que fabrica ideas, historias... que siempre esta imaginando. Puedes estar estudiando y si se te ocurre algo, no podrás seguir hasta que hayas escrito todo lo que tu mente te esta gritando en ese momento. Y esto es así, como una maldición, que te obliga a escribir una y otra vez, a pesar de lo que debas hacer. Tus dedos se mueven en el teclado del ordenador, tú no lees lo que escribes, no te hace falta. Tampoco te fijas en la forma, ni en el contenido. Simplemente te dejas llevar. Hasta que tu mente para a descansar, tus dedos van perdiendo el ritmo hasta quedarse quietos, entonces miras la pantalla. Ves que has escrito varios folios, y sin más, sabes que has acabado. Tal vez no es una maldición, pues algo tan hermoso no puede serlo. Y es que los escritores somos así. De ideas claras y fijas, quizás incluso estemos algo locos, pero en realidad las mejores personas lo están… Por algo tenemos siempre tantos sueños, a diferencia de los que no tienen imaginación, nosotros somos incapaces de no dejar de pensar, nuestra mente nunca descansa, esta siempre inventando algo nuevo.

Podemos escribir cualquier cosa, podemos crear un personaje y convertirlo en una persona inmortal cuando queramos, podemos hacer que nuestro personaje sea la persona más sexy del mundo e incluso crear una personalidad que haga que te enamores, también podemos crear al más malo y hacer que tu odio crezca y si queremos incluso podemos hacer que ese odio se apague poco a poco con un solo acto que añadamos y entonces incluso el malo te habrá robado el corazón. Se trata de un juego, un juego sin reglas ni ataduras. Podemos hacer lo que queramos, cuando queramos, decidimos por todos y escribimos como uno, porque en la escritura no hay reglas. Si queremos crear una ciudad mágica, podemos. Si la preferimos llenas de demonios tan solo tendremos que modificar una palabra. O tal vez añadir algo de magia y así cambiar el rumbo de la historia. Porque somos capaces de sacar treinta historias de un solo comienzo, crear mil personajes que tengan en común todo o que no tengan en común nada. Somos capaces de manipular como queramos, de hacer que imagines lo que nosotros imaginamos e incluso a veces, somos capaces de hace que ames leer casi tanto como nosotros lo hacemos. Somos capaces de haceros soñar, o por lo menos, lo intentamos.

Cada uno tenemos una razón por la que nos gusta escribir, algunas especiales, otras sencillas. A veces la locura te lleva a escribir algo, o una persona que te marco de manera imprevista.

Tal vez no haya descubierto cual es mi razón, o quizás la sé desde hace mucho. Lo que sí puedo decir es que me gusta escribir y que a pesar de todo, creo que puedo hacerlo. Porque no se trata de escribir bien o mal, se trata de disfrutar mientras lo haces. Se trata de imaginar sueños, escribir sonrisas y enamorar corazones. Se trata de dar vida, y si trata de vivir por ello.




P.D: Capítulos...


Eso es todo, un saludo enorme a todos :)