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viernes, 4 de enero de 2013

Relato 42


Hola tributos!
Hoy os traigo el capitulo 42!

¿Mi consejo? Disfrutad de él, he intentado que sea más largo como me pedisteis, puede que sea de los últimos tranquilos o el último… No quería decirlo pero vosotros mismos lo habéis descubierto y me lo habéis dicho en un comentario por lo que os doy la razón públicamente ;)

Sí bueno, básicamente es lo que tienen los capítulos de Enero. ¿Estabais impacientes? Nuevo Año, nuevas sorpresas, los siguientes os dejaran con ganas de matarme (o no, quien sabe) aunque espero que os gusten igualmente. Estoy planeando muchas cosas ahora, tengo ganas de escribirlas así que espero inspirarme un poco al menos...

¿Qué más deciros? Bueno, queda poco de vacaciones, esta historia se está extendiendo bastante y veo que eso os gusta así que seguiré escribiendo. Os avisaré con los exámenes como siempre aunque intentaré tener algo preparado de todas formas.  

Hemos crecido mucho, ni me había fijado en cuántos me leéis ya desde hace unos días y sois muchos más ahora. Espero que sigáis leyendo, que no os disgusten los capítulos y que sigáis disfrutando de la lectura todos.

Y mil gracias a todos por esos comentarios tan increíbles ;)

Besitos de parte de vuestra escritora

***


Me siento tranquila a esperar. Pasados diez minutos me he levantado varias veces, he colocado las provisiones, he limpiado mi arco y he contado las flechas en cuatro ocasiones, también he estirado el saco y me he asomado a la entrada un par de veces. Cualquiera diría que estoy nerviosa por algo, pero no. Inquieta es la palabra. Juego con mis dedos. Me fijo en que son como los de mi madre finos y largos,  nerviosa, entrelazándolos, apretando mis uñas fuerte contra mi piel, esperando que el daño se lleve mi nerviosismo. Pero no lo hace. Al final acabo sentada encima del saco con Gale y recordando historias de hace unos años. Me invento que hace poco hablé con nuestros padres y con Haymitch, le cuento que nos echan de menos, que tienen muchas ganas de que ganemos el Juego y que están deseando que volvamos a casa. También le digo que cuando volvamos Gale ha dicho que  le enseñará juegos con las cuerdas y también trampas, ya que ha visto por la televisión de casa que le gustan mucho. Eso es lo que imagino que más o menos nos dirían, pero dudo que ellos quieran que se acabe el Juego. Si se acaba es porque hay un vencedor. Uno solo.

Me quedo tranquila, con la vista perdida en un punto y empiezo a pensar en silencio, relajada. No sé cuánto tiempo lleva Gale sin ver el sol, decido hacer algo que resulta arriesgado pero no creo que tenerle encerrado sea bueno para él. Primero retiro las ramas y salgo para comprobar que no hay nadie. Cuando veo que la zona está despejada dejo que Gale salga y que corra un poco cerca de la entrada, me coloco en una posición en la que pueda ver cualquier cosa que sucediese y tenso la cuerda de mi arco, preparada. Le explico que si le digo que corra debe volver a la cueva sin mirar atrás y pase lo que pase, pero como estamos al lado no me preocupa realmente que tarde, en cambio hay otras muchas cosas que me preocupan. Como entiende todo perfectamente me relajo por un segundo, le hago una seña con la cabeza y sujeto con más fuerza mi arco, sé que es la única oportunidad que tendría en una lucha. Veo que se queda parado entre unos matorrales y me acerco para ver qué ocurre.

Me señala unas bayas que recuerdo perfectamente de la máquina que se encontraba en la sala de entrenamientos. Una vez más mi hermano me sorprenda, comenzamos a recolectar unas pocas. Utiliza la camiseta para guardarlas porque no hemos traído la mochila. Las coge divertido y de vez en cuando le veo comiéndose alguna. Cuando lo hace le hago cosquillas y se ríe como cuando era más pequeño. Seguimos recogiendo bayas durante unos minutos. Cuando me quiero dar cuenta tiene la camiseta llena. Decido que lo mejor es acercarnos a la cueva y dejarlas. Al llegar Gale me pide entusiasmado que  volvamos a por más así que cogemos la otra mochila y salimos de nuevo, no sin antes comprobar que no hay tributos cerca. Le gusta recolectar bayas, y mientras lo hace sonríe. Me sorprende ver como algo tan simple puede hacer feliz a un niño. De vez en cuando dejo de vigilar y cojo unas pocas yo también. La parte de debajo de la mochila comienza a taparse y eso me hace pensar que las bayas no nos vendrán nada mal.
Vemos que Finnick se acerca con la mochila llena de ramas, respiro un tanto aliviada, le hago una señal para que nos vea, al principio se sorprende pero no tarda en comprender porque le he sacado de la cueva.

Aún así, lo mejor es volver dentro cuanto antes. Finnick se acerca hasta donde estamos nosotros y me mira, después le coge en brazos y yo cojo la mochila. Me la coloco en la espalda y tenso la cuerda del arco de nuevo, sujetando mi flecha por si alguien decidiese aparecer. Cuando llegamos a la entrada me relajo, quito las ramas y dejo que pasen primero. Después coloco todo como siempre y dejo el arco en su sitio.
Finnick saca las ramas y las coloca en el montón, el cual ha crecido notablemente. Agradezco que haya decidido salir. En la mochila no caben muchas pero desde luego tenemos para varios días, y eso es suficiente. Metemos en la mochila todas las bayas que recogimos anteriormente y las dejo a un lado para comerlas por la mañana.

Nos sentamos de nuevo los tres, algo distraídos. Parece que la tarde de hoy transcurre deprisa. Una parte de mi quiere salir a cazar algo para reservar mas provisiones, la otra me dice que no mas riesgos por hoy. Al final algo dentro de mi me pide a gritos que descanse así que mientras Finnick juega con Gale me tumbo un rato y dejo que el sueño me invada cerrando los ojos. Consigo dormirme con las risas de Finnick y Gale de fondo, y por una vez, no tengo horribles pesadillas en la que la sangre es el color que tiñe el cielo de la Arena.

Al despertarme veo que ellos tampoco han aguantado. Gale esta tumbado sobre Finnick que está apoyado en la pared de la cueva y le tiene abrazado. Ambos están dormidos, aunque tienen una sonrisa en el rostro. Tenían que estar agotados para quedarse dormidos así. Me asomo a la entrada y veo que ya ha anochecido. Últimamente está todo muy tranquilo y dudo que el Capitolio lo permita mucho tiempo. Me da miedo lo que puedan estar planeando, solo espero que la tranquilidad dure al menos un par de días más. Me acerco a ellos con cuidado y les intento despertar con delicadeza. Como veo que no funciona, cojo un botellín y hecho un poco de agua en mis dedos. Me acerco de nuevo y les salpico un poco a cada uno. Sobresaltados abren los ojos y mientras Gale se ríe, Finnick me mata con la mirada. Las gotas de agua caen por su cara bajando por su cuello. Se seca la cara y me mira juguetón pero antes de que diga nada, Gale grita que  tiene hambre y con un bostezo se levanta y sale corriendo a por unas ramas.

Es hora de que comamos algo, pienso. Enciendo el fuego con una cerilla, veo que la caja tiene cada vez menos, pero no recuerdo que hayamos gastado tantas. He estado tan pendiente de la comida que no me he fijado en que las cerillas también son importantes. Antes de apagar con la bota el fuego nos calentamos todos un rato. Cuando nuestras manos ya no están frías apago el fuego ya que es peligroso que alguien vea desde fuera la cueva alumbrada.

Finnick se acerca a las provisiones, se agacha y escoge algo. Veo que empieza a cocinar una de nuestras presas, no me fijo mucho porque realmente no me importa que comamos. Tan solo el hecho de poder comer algo es lo que me importa. Me siento con Gale mientras Finnick cocina y comienzo a cantar en bajo con él las canciones que mi madre le solía cantar. Gale recuerda algunos fragmentos y los canta conmigo sonriente, al final cuando acabamos me pide que le cuente un cuento como hacía mi padre cada noche así que no me queda más remedio que ponerme a recordar. Empiezo a contarle la historia que más me gustaba escuchar cuando era niña. Eso me recuerda a mi casa, a mis padres. Una punzada atraviesa mi pecho convirtiendo en dolor la nostalgia pero me centro en la historia que ahuyentaba de noche mis pesadillas. Supongo que hace que me olvide de todos los problemas, de todo mí alrededor porque cuando me quiero dar cuenta Finnick nos está diciendo que ya podemos comer. No sé cuánto tiempo habrá pasado. Gale no me deja ir hasta que no le cuento el final de la historia pero le digo que nos quedan muchas noches juntos y que otro día acabaré de contársela. Solo espero que sea verdad, que nos queden muchos días juntos.

***




Por cierto, ¿me ayudáis? Sería importante para mí. Votad a los juegos del hambre continúan en este blog


viernes, 28 de diciembre de 2012

Relato 41


Hola tributos!

Hoy estoy histérica, no sé si eso es bueno o malo porque tan pronto estoy en lo más alto como en lo más bajo. Pero bueno, hoy me he levantado con tiempo y ganas de publicar así que aquí me tenéis escribiendo esta entrada. ¡Sorpresa, hoy es viernes!

Ahora sin entretenimientos tengo que deciros algo importante.... 
Lo cierto es que no creo que os haga mucha gracia.
Hasta día de hoy me habéis seguido, leído, me habéis dicho cosas absolutamente maravillosas en vuestros comentarios y os lo agradezco, pero lo cierto es que he decidido dejar el blog. No podía hacerlo sin dejaros al menos un capítulo más por lo que aquí lo tenéis. Lo siento, siento dejar así el blog.

Hoy os traigo el capitulo 41
Espero que os guste, disfrutéis de él y bueno, lo que siempre os digo.


Saludos de vuestra escritora y felices fiestas
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Corremos sin tener en cuenta nada. Ni las ramas que rasgan nuestros brazos dejando ver un hilo de sangre, ni las presas que podríamos cazar que salen corriendo cuando pasamos, absolutamente nada de eso está en mi cabeza. Tan solo soy capaz de imaginarnos llegando a la cueva tranquilos.
Las imágenes de Finnick en el suelo y mi hermano solo esperando me atormentan. Si morimos él no sabrá que hacer, no puedo permitirme que algo así ocurra. Veo la explanada que hay delante de nosotros. Los arbustos que recorren la parte baja de la colina. Y la entrada, ocultada, de nuestra cueva.

<<Si alguien nos ha seguido sería imprudente entrar a la cueva sin más>>

Me paro en seco y busco un árbol para subirme y comprobar que nadie nos ha encontrado, cuando estoy segura bajo con cuidado.  Tras mi última experiencia apoyo bien ambos pies. Al llegar al suelo Finnick está relajado. Le encuentro apoyado en un árbol, una de sus piernas está doblada y la usa de apoyo. Tiene la cabeza apoyada en el tronco y está jugueteando con un cuchillo. Es irritante verle tan tranquilo, me pone nerviosa. Suspiro y empiezo a caminar a la cueva. Cuando se da cuenta, él me sigue. Al final entramos tranquilamente.

Gale parece haberse quedado dormido del aburrimiento, o tal vez no se haya despertado. Me gustaría hacer algo por él aquí, pero las opciones son muy limitadas.

Mientras Finnick tapa la cueva dejo lo que hemos traído y coloco mi arco cerca de mi sitio, por si acaso.

Mi plan de caza no ha salido como esperaba pero podemos salir más tarde, o quizás otro día. De todas formas tenemos comida suficiente de momento para mantenernos con vida. Ayer sobró conejo por lo que me acerco a las provisiones, busco lo que sobró y cuando lo encuentro, retiro del plástico la carne fría y la reparto entre nosotros.

Pienso en el error que he cometido hoy, he bajado la guardia y aunque no ha pasado nada, podría haber pasado. He sido una insensata al pensar que podría convertir la Arena en algo mejor. La idea de que pudiese haber ocurrido algo me atormenta. Aunque lo cierto es que no me arrepiento del todo, tengo un bonito recuerdo para recordar. He enseñado a Panem que aquí no nos rendimos, y que seguimos luchando para recuperar nuestras vidas. Les he regalado a mis padres la oportunidad de verme sonreír de nuevo. He disfrutado cazando como lo hacía cuando cazaba con mi madre. Tal vez el momento de angustia que he pasado no ha sido tan malo para todo lo bueno que me he llevado a cambio.

Llamo a mi hermano y le doy el trozo que me corresponde, yo me quedo con el suyo que es algo más pequeño. A Finnick le doy la parte más grande, no dejo que vea mi trozo porque sé que si no intentará que se lo cambie. Tampoco tengo demasiada hambre, el nudo que hace escasas horas ocupaba mi estomago no ha dejado mucho espacio para la comida.

Como sin ganas, en cambio la sed que tengo hace que mi garganta arda. Decido beber un poco de agua de uno de los botellines. Cuando me acerco a por ellos me doy cuenta de que apenas quedan ramas para encender el fuego de por la noche. Miro a Finnick y él parece darse cuenta.

-Salgo yo, cuando acabemos de comer.
-No puedes ir solo
-Amy, ni siquiera voy a alejarme, iré donde solemos rellenar los botellines y cogeré algunas ramas. Volveré en menos de media hora.
-Está bien, pero llévate varios cuchillos, y la mochila para meter las ramas. Necesitarás tener los cuchillos a mano si alguien te ataca.
-Deja de preocuparte tanto, nadie nos ha atacado todavía.
-Siempre hay una primera vez Finnick, llévate los cuchillos.

Entiende que es mi última palabra así que cuando acaba su trozo de conejo se quita la grasa de las manos con un poco de agua y acto seguido se levanta a por la mochila y los cuchillos. Veo como sale de la cueva e imagino por lo que pasa él cada vez que yo lo hago. 
<<Si en media hora no vuelve, saldré yo>> 

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P.D: ¿Qué os ha parecido el capitulo? 

Bah, ¡esta historia no acaba así

Feliz día de los inocentes mis tributos, no me odiéis por esto ;)

Ah, casi se me olvida, espero que nos veamos de nuevo por aquí y ya sabéis lo que pasará en Enero. La lista y los capítulos asdfghj. (Llegarán antes pues este capitulo lo tenía previsto para la primera semana de enero, tenéis mucha suerte) 


Hasta entonces... un saludo enorme a todos.

domingo, 23 de diciembre de 2012

INFORMACIÓN + DESPEDIDA


Hola pequeños tributos!


No iba a publicar nada pero me he encontrado de repente escribiendo en frente de la pantalla del ordenador así que aquí me tenéis.
Información variada antes de desaparecer unos días…

sábado, 22 de diciembre de 2012

Información importante de la encuesta de blogs.


Os pido disculpas pero no sé si es mi ordenador o qué, no me deja ver los resultados de la encuesta. Deja votar pero ver las encuestas no, creo que la haré de nuevo si os pasa lo mismo a vosotros. Necesito saberlo así que decidme :S

Si os ocurre lo mismo lo que haré será poner el nombre y dirección de todos los blogs y en la encuesta SOLO el nombre del blog. Es que creo que como son tan largas las opciones no se ve el resultado, lo siento ! Bueno, más bien que lo que haré es lo que ya he hecho :) Votad de nuevo ! Suerte a todos.

Un saludo !

Lista de Blogs, primera encuesta


Hola a todos lectores, tributos y demás concursantes !

Ayer no se acabó el mundo como habéis podido comprobar, así que aquí me tenéis con mi entrada de la Lista de Blogs y mi despedida J

jueves, 20 de diciembre de 2012

Relato 40


Hola tributos!

Hoy os traigo el capitulo 40!

Estaba mirando el calendario del móvil y he pensado cuando podría daros mi sorpresa de navidad. El caso es mientras miraba los días me ha dado cuenta de que los tengo todos ocupados! Y aún no me han dado las vacaciones... Así que lo he pensado y me he dicho, antes de salir esta tardo publico el capitulo. Desaparecida de nuevo, lo sé. Es lo que tiene la navidad, las vacaciones más bien. Pero aquí os traigo mi regalo, un regalo adelantado de navidad. Es un capitulo algo más extenso que los anteriores y espero que os guste mucho. Ni siquiera pensaba publicarlo hoy pero bueno, aquí lo tenéis, que mañana no tendréis noticias de mí. ¿Os lo esperabais?

Por cierto, llevamos 40 capítulos. Nada más y nada menos que 40. Decidme, ¿se os está haciendo pesado? Quiero saberlo sinceramente porque tal vez me esté extendiendo demasiado. Sé que algunos queréis que haga una novela en vez de una historia, otros queréis que al acabarla la cuelgue en PDF pero realmente quiero saber si os gusta que sea tan larga :)

¿Qué me queda deciros? Ah sí, casi se me olvida. ¡Felices Navidades a todos! Que disfrutéis de estas vacaciones, que paséis una noche buena inolvidable, una navidad increíble y una noche vieja aún mejor (no os atragantéis con las uvas). Que empecéis el año genial por supuesto. Y, hasta que nos veamos de nuevo.

P.D: He puesto los ojos en blanco cuando he pensado en cuando publicaría el sábado lo de la Lista (suerte a los que participan) porque también lo tengo ocupado así que madrugaré y prepararé la entrada para publicarla a las 10:00 Y no volveréis a saber de mí hasta el la segunda semana de Enero 

Bueno, eso es todo por hoy. Os dejo disfrutar del capítulo, el cuál espero que os guste y que no os quedéis con mucha intriga. Nos vemos de nuevo en enero. Por cierto, una vez más, muchas gracias a todos. Me animáis muchísimo siempre. Y que sois unos fantásticos lectores de verdad, aunque eso vosotros ya lo sabéis. ¡MUCHAS GRACIAS A TODOS!

¡Felices navidades, y que la suerte este siempre de vuestra parte!

Besitos de parte de vuestra escritora.

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Veo que una figura aparece por detrás, Finnick me hace una señal para salir de la cueva, no sin antes comprobar que la zona está despejada. Un beso de despedida a mi hermano en la frente y estoy preparada para irnos. Salimos uno detrás de otro y colocamos los matorrales. Salir de la zona es complicado porque hay que tener cuidado con las ramas que sobresalen de los pequeños matorrales que rodean la cueva para que no te rasguen la piel. Al salir de los matorrales le hago una seña para que elija por donde quiere ir. Nos rodea el bosque por lo que cazar, podré cazar en cualquier parte. No me importa que hoy decida Finnick.
Él decide ir por la derecha y no le pongo ninguna pega. Tampoco nos alejaremos mucho por lo que no me  preocupa. No creo que tardemos, mi plan es cazar un par de presas, ardillas, aves, cualquier animal que se pueda comer. Volver cuanto antes a la cueva y correr el menos riesgo posible. Jugarme la vida no está en mis planes, pero seguro que sí en los del capitolio por lo que tengo prisa. Eso sí, nada de acercarse a la orilla, la situación allí no nos conviene. Caminamos un poco uno al lado del otro para cubrirnos entre nosotros en caso de que ocurra algo. Cuando nos adentramos un poco en el bosque le hago una señal con la mano para que pare. Se me ha ocurrido una idea. Sonriente busco el objeto que necesito, al encontrarlo miro a Finnick y le señalo una piedra que se encuentra en el suelo aunque por la mueca que ha hehco, él no parece entender lo que le digo.

-Lánzala

Un débil ‘¿qué?’ sale de él sin entender nada de lo que le estoy diciendo. Pienso que es tan solo una palabra, una simple y clara palabra. “Lánzala” le había dicho. ¿Qué le parece tan complicado? Me mira y después mira a su alrededor, intentando averiguar que pienso. Verle tan descentrado hace que me entren ganas de reír. Él siempre lo tiene todo controlado, pero ahora no es capaz de controlar esta situación y creo que eso le resulta frustrante.   Se pasa un poco la mano por la cabeza tocando su pelo y vuelve a mirarme. Sigue observando a su alrededor como si buscase una pista. Mira los árboles y yo intento meterme en sus pensamientos. Tal vez piense que nos van a atacar, o que creo que hay alguien escondido y por eso quiero que tire la piedra. Parece descartar esa idea y sigue analizando la situación en silencio mientras yo observo cómo se complica intentando descubrir lo que pretendo. Pienso en lo que dije esta mañana y dejo que unas pequeñas carcajadas salgan de mí.

-Amy, ¿estás bien? No logro entender nada-veo como me mira y yo intento aguantarme la risa. Su mirada preocupada y ese arqueamiento de cejas… no tiene ni idea de lo que pretendo y está totalmente confundido. Mira la piedra y me mira a mí. Al final con una mirada divertida se rinde. Sus ojos brillan llenos de curiosidad y acaba riendo conmigo- está bien, me rindo. ¿Qué quieres?
-Es sencillo, coge la piedra. –Me mira dudoso, al final acaba cediendo y se agacha a por ella. La lanza al aire y la coge de nuevo. Le da vueltas para analizarla y no puedo evitar pensar en cómo se está complicando, me dan ganas de decirle que es tan solo una piedra normal. Veo que necesita una explicación y decido contarle mi idea- cuando iba al bosque con mi madre, cuando era más pequeña, jugábamos a un juego. Para medir mi puntería ella tiraba una piedra y yo con el arco debía dar a los pájaros que saliesen asustados. En realidad era divertido intentar darles, aunque no me daba cuenta que en realidad lo que estaba haciendo era aprender a apuntar.
-¿De verdad quieres que tire la piedra?
-Finnick, estamos aquí encerrados, no vamos a salir. Sé que suena raro viniendo de mí, que tal vez me haya vuelto loca o que debería estar calculando nuestras probabilidades para sobrevivir en vez de hacer esto, pero creo que después de todo lo que hemos pasado… creo que podríamos intentar divertirnos un poco
-Nunca pensé que te oiría decir eso. Está bien Amy, te tiraré la piedra.
-No, esto es lo divertido. Yo tiro la piedra y tú coges el arco y das a la presa. – Después de mis palabras me mira y dice ‘pretendes reírte de mí’ pero no es así, creo que puede conseguirlo, bueno, tal vez con un par de intentos- Venga, coge el arco. Ahora coloca la mano derecha aquí, coge la flecha. –Sigue mis indicaciones atentos, cojo su mano y la coloco en posición- ahora con esta mano tienes que tensar la cuerda. Cuando tu mano llegue a la altura de tu pómulo espera a que lance la piedra. Solo tendrás que ver tu objetivo y lanzar la flecha un poco más avanzada que este. ¿Listo?
-Sabes que no voy a conseguirlo ¿no es cierto?
-No eres tan malo, no es tu punto fuerte, pero puedes hacerlo. Sube un poco el codo. Voy a lanzar la piedra.

Con toda la fuerza que tengo en el brazo lanzo la piedra que logra golpear a las ramas de un árbol no muy lejos de nosotros. Las hojas se mueven y sin más empiezan a salir un montón de pájaros. Veo que Finnick se mueve con el arco por lo que ha localizado su objetivo. Puede que la primera vez no lo consiga pero sería bueno que aprendiese a utilizar el arco. Veo que se para decidido y suelta la flecha. Rápidamente la sigo con la vista. No puede ser. Veo que la flecha se clava en el ave y esta cae sin más. No me lo creo, le ha dado. Asombrada abro la boca involuntariamente y él se gira para ver mi aprobación. Parpadeo un par de veces y asiento impresionada. En sus ojos se refleja su orgullo, pero también la ilusión. Parece un niño pequeño cuando se pone así. Realmente no pensé que fuese a conseguirlo. Le sonrío, feliz porque lo haya hecho. Creo que es hora de ir a por su recompensa. Le hago una señal y salimos corriendo a por ella. La verdad es que correr hace que me sienta más libre. Me recuerda a cuando corría con Gale en la Pradera años atrás. A unos veinte metros vemos como un ave en el suelo está atravesada por una de las flechas de acero de mi arco. Finnick se acerca y lo coge, retira la flecha y me la da. Yo la guardo y él hace lo mismo con la presa, solo que en la mochila de caza.

Nos quedamos allí parados sonriendo, respirando cansados. Apoyo mis manos en las rodillas para descansar. De repente me paro a pensar. Trago saliva e intento ordenar los recientes acontecimientos en mi cabeza. Algo no va bien, puedo notarlo. No he sido sensata, no he sido nada sensata. Dónde ha quedado todo lo que aprendí de supervivencia. Pienso en lo que acabamos de hacer. Es peor que encender una hoguera con ramas verdes, el humo asciende y deja vez la posición del tributo. Nosotros lo hemos hecho con una bandada de pájaros, en mitad del bosque. He sido una ingenua. Acabo de descubrir nuestra posición. Me imagino a unos tributos viniendo hacia nosotros, con cuchillos u otras armas que nos hiciesen daño. Veo como nos tiran al suelo y nuestra vida depende de su decisión de matarnos, de su deseo de volver a casa. Cierro los ojos y las imágenes se vuelven más fuertes, me atraviesan hasta que al final una aparece. Somos Finnick y yo. Nuestros cuerpos descansan inertes en el suelo y reconozco el sonido del cañonazo.  Y mi hermano solo, esperando en la cueva. Cuando lo pienso mis ojos se abren llenos de terror. Le grito a Finnick que corra porque no sé cuantos tributos estarán en camino ahora. Tal vez no haya ninguno o tal vez haya muchos. El no entiende por qué le grito así que sin perder tiempo le agarro del brazo y tiro de él en dirección a la cueva. Solo pienso en salir de allí. Aún quedan muchos tributos en la Arena, y ninguno de ellos se lo pensaría dos veces antes de acabar con nosotros. Al fin y al cabo esto es la Arena, nadie vendrá a rescatarnos y todos queremos volver a casa.

lunes, 17 de diciembre de 2012

Lista de Blogs


Hola tributos!

Desaparecida es la palabra que estáis buscando.

Llevo para esta entrada… de verdad ni os imagináis los contratiempos que he tenido y yo pensando que tenía que publicar… Pero bueno, estoy aquí ya. 

Por donde íbamos... La Lista de Blogs, ¿te apuntas?

Mirad en más información para leerla.

domingo, 9 de diciembre de 2012

Relato 39


Hola tributos!


Hoy os traigo el capitulo 39!

Sí, soy yo. Sí, estoy aquí. Y no, no me he muerto. ¿Me echabais de menos? ¡SORPRESA! Lleváis mucho esperando a vuestra desaparecida escritora, que por fin ha acabado sus exámenes. Ah, no, aún me quedan esta semana pero he decidido publicar antes y así ‘me lo quito del medio’ porque después de los exámenes viene la entrega de trabajos cosa que olvidaba… Además, he sacado un rato para contestar comentarios y me he dicho ¿por qué no? Voy a publicar. Sobre los exámenes, cuando acabe los dos o tres que me quedan,  solo me quedará cruzar los dedos para que todo haya salido bien y esperar a que me den las notas. Y disfrutar de los siguientes días más relajados por supuesto. Ahora si…

¡BUENAS TARDES MIS QUERÍDISIMOS TRIBUTOS!
 ¿MUCHO TIEMPO ESPERANDO?
PUES LAS SORPRESAS LLEGAN OS LO ASEGURO…
PORQUE HE VUELTO MIS LECTORES :)

Por ello, vuelvo a la carga. Llena de ilusión y nuevos capítulos para que los leáis. Aunque se acercan las navidades y desapareceré de nuevo. Espero poder traeros algún regalo de navidad como un capitulo o algo así pero no prometo nada porque tal vez me resulte imposible.

He tenido que meter más contenido porque pensé que si añadía ya el capitulo bomba, hasta que publicase de nuevo os quedaríais algo intrigados y para evitarlo he añadido unos capítulos en medio. Eso sí, en enero pff…. a veces vais a querer matarme cuando leáis los capítulos… Páginas hasta ahora 123, en Word. Increíble. Lo más increíble es que tengo otras sesenta y dos páginas con capítulos salteados que se me ocurren. (Al fin y al cabo llevo solo 39 capítulos) Tengo que irlos uniendo. Lo que os quiero decir con esto es que muchos me estáis pidiendo que por favor se alargue la historia. Otros me decís textualmente ‘olvídate de la historia, haz como si escribieses una novela’ y es lo que estoy haciendo. Es más extensa, para que tengáis mucho más que leer. ¿Qué os parece? Aunque tampoco os creáis que voy a escribir 192837574 páginas. Eso es imposible. Solo espero que disfrutéis de cada frase y os encante hasta el final. Pase lo que pase.

En mi cabeza ya he maquinado todo, el final ya está previsto y los acontecimientos más importantes también. Lo que me resulta difícil es unirlo todo para que la historia ‘cobre vida’ y escribirlo, por supuesto.
Ya ha pasado bastante tiempo desde que empecé y me gustaría que fueseis sinceros con vuestras opiniones. Yo creo que ha habito un cambio notable.
Pff, después de esta maravillosa biblia en prosa que os he contado solo me queda deciros un par de cositas…

La entrada de la Lista de los Blogs es LA SEMANA QUE VIENE, no os olvidéis del plazo. Tenéis las reglas y las bases publicadas en la página correspondiente, idlo mirando.

Y por último que muchas gracias por vuestra paciencia, vuestros maravillosos comentarios y por leer la historia. Como siempre deciros que sois increíbles y que gracias de corazón. No os entretengo mas, espero que disfrutéis del capítulo y que os guste. Espero que os gustase la sorpresa, y espero pasarme pronto.

P.D: el otro día no sé como acabe otra vez con el libro de Sinsajo en las manos, y cada vez que salía Finnick… en serio, y no solo eso, todo lo que ocurre… no puedo con ese libro, es que me entra de todo :’(

Besitos de parte de vuestra escritora.

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Amanezco despejada. Los rayos de sol que se cuelan entre las hojas de los matorrales iluminan débilmente mi cara. Hoy es un nuevo día. Eso significa muchas cosas. Antes de abrir los ojos hago una lista mentalmente, quiero buscar las cosas positivas de este día y empezarlo bien. Pienso, respiro y dejo que los recuerdos me invadan. Voy clasificándolos, me repito a mi misma que no hay recuerdos malos, tan solo recuerdos positivos.
Empiezo tranquilamente, hoy es un nuevo día, un nuevo día en el cual seguimos vivos. Gale y Finnick están un día más a mi lado. Hay menos tributos que el primer día lo que nos da oportunidades de volver a casa. Ayer salvé la vida de dos de mis amigos, les ayudé tanto como pude y lo más importante, les vi cuando pensé que no volvería a cruzarme con ellos. Tenemos provisiones para mantenernos y sabemos cómo conseguir agua.  La cueva la utilizamos de refugio lo que nos protege del frío o del calor. Bien, creo que con eso me basta. Supongo que de todos esos se pueden sacar puntos negativos como que hoy tenemos menos provisiones que ayer, que estaríamos mejor en la cornucopia, que hoy es un nuevo día para poder morir…. Prefiero mantener alejados esos pensamientos el mayor tiempo posible. Por lo menos hoy. Decido abrir los ojos y estrenar una bonita sonrisa. Puede que la gente no lo entienda cuando me vea en la pantalla, tal vez ni yo misma sea capaz de explicarlo. Puede que me llamen loca aunque hoy en día, es raro el que no lo esté ya. Después de todo lo que ha ocurrido en estas semanas tengo derecho a volverme loca, a hacer por una vez lo que a mí me apetezca. Tengo derecho a cambiar las normas y a convertir este infierno en algo menos caldeante. La chica en llamas, repito eso en mi cabeza. He adoptado el nombre que le pusieron a mi madre. Suena irónico, la chica en llamas está viviendo su mayor infierno. Puede que el infierno no sea tan malo para mí, yo estoy hecha de llamas. Llamas de rebelión, llamas de amor, llamas de libertad, llamas de deseo y llamas de esperanza. Llamas, al fin y al cabo. La chispa que hay en mí me dice que es hora de hacer las cosas a mi manera. De no sentirme mal, de no dejarme aplastar. De crear mis reglas, de jugar a mí juego. De mover la pieza yo primero. Si les demuestro que esto no puede acabar conmigo no habrá nada que consiga frenarme. Esto lo peor que pueden hacerme, pero es lo mejor que puedo demostrar. Aquí les ganaré en su propio juego. Lucharé para que Panem vea que no debemos rendirnos. Haré de los días que vivamos aquí los mejores recuerdos para mi hermano. Convertiré su fuego en el mío, lo convertiré en mi propia arma. Solo tengo que levantarme con una sonrisa que sea capaz de mandarle este mensaje a Panem. Dudo que si una niña no es capaz de rendirse, ellos lo hagan.
Me levanto y cojo el arco. Olvido todas esas ideas que he tenido en la cabeza estos días y decido aprovechar al máximo el presente. Ya que tenemos pocas provisiones lo mejor es salir a cazar algo. Despierto a Finnick con cuidado, su mirada cansada y juguetona me mira interrogante. Se frota los ojos como un niño pequeño y se pone de pie despacio. Algo dormido bosteza un par de veces y cuando veo que ya está algo más despejado le hablo tranquilamente.

-Finnick, tengo que salir a cazar. Si vienes y me cubres las espaldas podré estar más atenta a las presas y volveremos antes.
-¿Quieres que te acompañe?
-Solo si quieres, iremos más rápido y no tendremos que estar a penas fuera.
-Cogeré un cuchillo ¿quieres que despierte a Gale?
-No, déjalo, prefiero que duerma hasta que volvamos. Voy a ir retirando las ramas.

El asiente y se dirige a donde guardamos todas las provisiones. Escoge sus cuchillos y juega con ellos un poco lanzándolos al aire y cogiéndolos de nuevo.  No puedo evitar reírme. El disfruta con cualquier cosa, es capaz de estar tranquilo en todo momento, reírse de las situaciones o incluso aunque conmigo intenta aparentar ser serio y duro, en el fondo siempre esta sonriente. Miro el arco que tengo en la mano. Hoy mi plan es cazar y volver a la cueva. Pero dije que iba a cambiar las reglas. Hoy disfrutaré mientras cazo, imaginaré que estoy con mi madre en el bosque del doce y disfrutaré del momento que me regale mi imaginación.


domingo, 25 de noviembre de 2012

Relato 38


Buenos días mis tributos!

¿Nuevo saludo? Sí, no sé si leeréis esto por la tarde o por la mañana pero son las 8 y media de la mañana en España y aquí estoy publicando… Os lo prometí y lo prometido es deuda. Eso sí, un domingo a las ocho de la mañana despierta, ya me lo podéis agradecer eh!

Hoy os traigo el capitulo 38 !

Me he dado cuenta al revisar que este no era el capitulo bomba, lo siento :S Es más adelante, es que calculé mal las páginas, pero no queda casi nada. Lo he alargado un poquito ya que hasta el día 14 no tendréis otro capítulo. Después de ese creo que no publicaré hasta principios de enero con eso de las navidades, podréis leer la historia de nuevo, buscar imágenes de los tributos que os imagináis, dejarme comentarios, mandarme correos, participar en la Lista de los Blogs etc Tal vez haya alguna sorpresa por navidad pero no prometo nada ya que ni siquiera sé si estaré aquí.

Bueno, que son las ocho de la mañana y mi mente a estas horas despierta lo que se dice despierta… no está. Por lo que voy a dejar de escribir ya. Como tengo algo de prisa, me despido hasta dentro de mucho tiempo :’(

Espero que os encante el capitulo aunque esta vez no me ha quedado muy bien, y es algo corto, además no os dejo con intriga para que no sufráis. Bueno, eso es todo, ojalá  me esperéis hasta que vuelva :’3

¡ No os entretengo más, capitulo 38 !

Besitos de parte de vuestra escritora

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-Hola Amy, te he echado de menos – me da un abrazo y después señala el arco con una sonrisa que ilumina su rostro- ¿Es como el de mama?
-No, el de mama es mejor –le cojo en brazos y voy hasta donde Finnick- pero ¿a que es bonito?
-Sí, es dorado, parece que está hecho de oro
-Es verdad, parece de oro – le dejo en el suelo y me siento con ellos, miro a Finnick y el parece darse cuenta- te dije que no tardaría
-Lo sé, y me alegra que no tardases. La cena esta casi, si quieres puedes acostarte un rato.
-Estoy bien, gracias. Prefiero quedarme aquí – Gale se sienta encima mía de repente y me sonríe. Mirar a mi hermano a los ojos y ver que estos siguen brillando con la ilusión de siempre me arrebata una pequeña sonrisa. Él está feliz, no sabe lo que ocurre, tan solo está aquí porque yo le he dicho que estamos jugando a un juego. A él le basta con eso, confía demasiado en mí. Algún día entenderá que le mentí para regalarle una vida. Espero que no me olvide nunca, porque yo sé que no lo haré – creo que tu también quieres que me quede ¿verdad Gale?

Vuelvo a mirar a Finnick. Sé que no tiene sentido pero verle ahí hace que sea más optimista. Cuando le veo cocinando me recuerda a mi padre. Peeta Mellark, el joven que conquisto el corazón de Panmen, y el de mi madre. No puedo explicar con palabras lo mucho que quiero a mi padre. Mi padre es perfecto, mucho más de lo que merezco, al igual que mi madre. Es por ellos y por Gale por lo que debo llevarle de vuelta a casa. Pero a la vez Finnick me hace pensar en el futuro, el me trae recuerdos, muchísimos recuerdos. Pero lo que realmente querría es hacer mis propios recuerdos a su lado. Poder abrazarlo al lado del mar, en el 4. Eso que imagino, eso que mi mente convierte en un sueño es tan solo eso. Un sueño. Jamás se convertirá en un recuerdo, no tengo un futuro del cual hablar.
La sonrisa que había en mi rostro se ha apagad poco a poco, me concentro en mis pensamientos, la vista en un punto fijo y respiro con más dificultad. Mis pensamientos se apoderan de mi mente y ya no los controlo. La tristeza invade mi mundo. Un ‘Amy’ me despierta, Finnick me mira preocupado. Le dedico la mejor sonrisa que puedo pero parece que se da cuenta de que es falsa. Me da miedo que me pregunte qué me pasa, odio que la gente lo haga. Ellos saben que te pasa algo y tú también lo sabes, pero no te apetece hablar de ello, nunca apetece. Para que no se preocupe levanto a Gale. Le sonrío y empiezo a hacer algo práctico quitándome así todas las ideas de la cabeza. Cojo los botellines, los llenos los reparto entre nosotros como cada noche, los vacios los coloco cerca de la entrada. Hago mentalmente una lista de nuestras provisiones: los cuatro botellines de agua, un ave, batatas, tres manzanas y tres fresas. El conejo lo está cocinando Finnick. Mis cejas se arquean, parece mentira lo que puede hacer el dar algunas provisiones, ahora incluso me parece poco lo que tenemos pero nunca me arrepentiré, es más, ojalá pudiese haberles llevado más. Me centro en lo que tenemos y calculo los días. Hoy, el conejo, si sobra algo podremos desayunarlo mañana para tener algo de fuerzas. Mañana, pavo, lo repartiremos para el día y la noche, no sobrará nada. Necesitaré salir mañana, después de comer. Finnick no querrá que lo haga pero buscaré la manera de hacerlo, quiera o no. No estoy dispuesta a poner su vida en riesgo más veces. Su vida… al final su vida no contará. No puedo quitarme esa idea de la cabeza, he de llevar a mi hermano a casa y para ello Finnick tiene que morir. Duele solo el pensarlo, no quiero hacerlo, no quiero que muera, quiero que se quede a mi lado. Para siempre.

-Eh, te veo con mala cara, come y después duerme- su voz me despierta como otras tantas veces- yo me encargo de llenar los botellines y de recoger.

No rechisto a la invitación de Finnick, no lo hago porque quiero cerrar los ojos de una vez, quiero olvidarme de todo y sumergirme en un mundo de sueños donde las cosas no sean tan malas. Donde Finnick no tenga que morir para que mi hermano vuelva a casa.
Cojo el trozo de conejo que me corresponde y lo parto por la mitad, dejo el otro en el plástico donde Finnick ha colocado el sobrante. No tengo apetito, ni hambre. Miro a Finnick que me va a agarrar de la mano pero le niego con la cabeza. Bebo agua y me lavo las manos y sin pensarlo más tumbo en el frío suelo de la cueva cerrando los ojos. Mañana será otro día.



sábado, 24 de noviembre de 2012

Un aviso muy importante


Tributos vienen los problemas

Hoy, oficialmente dejo de publicar. 

Por favor, dadle a más información...