Seguidores

viernes, 19 de abril de 2013

Relato 51



¡Hoy os traigo el capítulo 51!


Por favor, cada vez que lo pienso… las visitas, los seguidores, los comentarios, los capítulos. Que ni pensaba hacer un blog y mirad… me emociono, literalmente.
Por fin el capítulo 51 eh….

Bueno, el caso es que iba a hacer el capítulo más largo. Es corto, lo sé. Pero a medida que avanza la historia estoy teniendo problemas en algunos capítulos del medio como el 54 etc para hilarlo todo. Así que lo he hecho más corto para que así tenga un poquito más para el 52, 53 y seguidos. Más capítulos un pelín mas cortos, pensé que lo preferiríais a más largo y no publicar en un mes hasta que la inspiración decida venir a visitarme, yo le he dado las llaves de casa para que ni se moleste en llamar a la puerta y venga directamente pero no se decide… :)

Lo siento, es que me he bloqueado a partir de uno.

Son las doce y diez, y estoy publicando así que un aplauso o algo por el estilo. En fin que este capítulo ha sido muuuuuuy esperado y con razón. LAS COSAS EMPIEZAN A CAMBIAR.

Todos creéis que pasará algo horrible en este capítulo pero os dije que no, sino que era INESPERADO, lo entenderéis todo al leer las dos primeras palabras, bueno… y las últimas frases…

No me entretengo más, que entre que es tardísimo, y tenéis ganas de leer, estoy segura de que ni la mitad se está leyendo esto… así que me despido ya de vosotros diciéndoos que espero que disfrutéis muchísimo del capítulo y que os guste (no paro de pensar que es arriesgada una cosa que he hecho PERO relax, en el siguiente entenderéis las cosas)

 P.D: EHHHHH votos a http://veranonumero16.blogspot.com.es/ porfa :')






---






En el Capitolio


Llevamos varios días intentando localizar la Arena. Semanas si contamos desde el día que los secuestraron. Todo fue tan rápido que no puedo a penas comprender como sucedió. Como permitimos que sucediese. Vemos cada día los Juegos, tributos que caen y otros que sobreviven. Es desesperante. Sentir tanta impotencia resulta incluso enloquecedor. Todo está fuera de nuestras manos. De nuestro alcance. Cada día un distrito se viste de negro por la pérdida de uno de los suyos. Lo peor es no saber qué sucederá, lo peor es no poder hacer nada, lo peor es tener que vivir cada día sabiendo que no hiciste nada para impedirlo. El doce para mi alivio aún sigue intacto. Desde el Capitolio apoyamos a las familias e intentamos hacer lo imposible por localizarlos pero no somos capaces. Esa frase lo sentencia todo. Somos incapaces de localizarlos, de rescatarlos, de… somos incapaces de asegurar que puedan vivir algún día. Lo último que hemos visto nos ha destrozado, ahora está más claro que nunca, necesitamos encontrarlos cuanto antes.

Hoy está siendo una mañana muy larga y complicada. A penas había salido el sol cuando nos reunieron a todos en la sala de Juntas. Una habitación enorme, en la que guardias vestidos de blanco, antiguos mentores y gente del Capitolio trabajan juntos en la operación de rescate. La cual, a decir verdad, iba cada día peor.

De todos los que participamos en el proyecto, solo cinco nos quedamos cada día, sin ir a casa. No culpo a los demás por irse a dormir o a ver a sus familias. Me culpo a mí mismo, por no dar más de si, por no poder hacer nada, por observar como mueren mientras yo sigo aquí.

Cuando llegué esa mañana ya estaban todos trabajando, se movían de un lado a otro de la sala con prisa, manejando papeles, pasando coordenadas, con complejos aparatos que ha día de hoy no habían servido para nada. Tan solo había tardado dos minutos desde que recibí la llamada y en cambio, parecía que llevase meses sin aparecer, todos estaban diferentes, actuaban diferentes.

-Me voy un día a dormir a casa y tengo que volver corriendo. Informadme ya de lo que está pasando.
-Ven aquí Gale, tenemos que hablar.
-¿Ha ocurrido algo Haymicht?

Mi voz paso del orden y la calma, a la desesperación y preocupación que caracterizaban mis últimas semanas allí. Hago un pequeño repaso mental de lo sucedido desde que me fui. Amy debe haber vuelto ya a la cueva y pensar solo en cómo reaccionará me pone los pelos de punta. Le miró preocupado temiéndome lo peor. En realidad no quiero imaginarlo, dolería demasiado saberlo. No quiero oír lo que tiene que decirme, no si es lo que creo. Prefiero no ser testigo de esa realidad, prefiero seguir pensando que podremos sacarlos de allí pronto.

Anoche me mandaron a casa a descansar y no sé si desde lo último que vimos habrá ocurrido algo, temo que haya ocurrido algo grave. Algo más grave de lo que ocurrió mientras mi pequeña Amy salía a cazar. Haymitch va a contestar a mi pregunta pero Johanna Mason entra en la sala de reuniones alterada. Las puertas suenan abriéndose de golpe y chocando con las paredes dando lugar a un ruido ensordecedor, un sonido seco que paraliza a toda la sala. Su voz es alta, clara, pide explicaciones de por qué no se ha encontrado aún a nadie. Deduzco que debe haber visto ya las últimas noticias de los Juegos.

Por suerte, dado la cantidad de vencedores que hay en todos los distritos a su hijo no se lo han llevado. Sí, su hijo. El pequeño Mark va cogido de su mano. Al igual que a Katniss, a ella le costó mucho adaptarse, se casó y tuvo un hermoso niño. El chico tenía ya ocho años. Tal vez fuese madre un poco tarde pero sin duda es una gran madre. Nadie lo dudaba allí, no podían hacerlo pues actuaba de manera ejemplar con el crio.

Deja a su hijo en una silla y se dirige a la mesa central con paso firme. Después de lo ocurrido no le deja solo por nada del mundo pero si quiere cumplir su misión ha de estar apoyando a la Junta. Ella exige explicaciones y quiere que le informen de lo que está pasando. Muchos hijos de sus amigos están en la Arena, incluyendo a los hijos de Katniss y Peeta y al hijo de Annie y Finnick, su mejor amigo. Y estos, cada día corren más peligro.

El caso es que todo sigue igual. Y ese es el problema. Yo de vez en cuando llamo a mi amiga Katniss pero el único que lo coge es Peeta, aunque él tampoco es capaz aguantar más noticias. Ella no tiene fuerzas para hablar, no quiere separarse de la pantalla. Solo hubo una vez que lo cogió ella, recuerdo su frase perfectamente. ‘No permitas que la conviertan en el Sinsajo, No permitas que la hagan lo que a mí. Les quiero fuera de esta guerra Gale, por favor’ Y desde entonces no he  dormido en casa hasta hoy, pues solo tengo una meta y es sacarles de allí vivos. No he vuelto a escuchar su voz, pero la recuerdo a la perfección Fuerte por fuera, rota por dentro. Y su fuerza disminuía cada día.

Después de esa vez solo lo coge Peeta. Le explico con detalles lo poco que hemos avanzado y él me suplica que lo sigamos intentando. Claro que lo seguimos intentando, le dije, no me rendiré por nada del mundo. Su voz siempre es angustiosa, llena de dolor y cada día con menos esperanza. Cansados, han dejado de suplicarnos venir al Capitolio y formar parte de la búsqueda. No podemos permitirlo, si vienen será peor, será todo mucho peor.

A penas paso tiempo en mi casa, hay noches que ni duermo intentando descubrir donde se esconden. Recuperaré a los tributos que quedan. Por supuesto que lo haré. Es una promesa que me he hecho a mí mismo. Recuerdo hace más de veinte años la frase que le dije a Katniss ‘cuidar de tu familia era lo único que tenía a mi favor’ El caso es que la familia de mi mejor amiga vuelve a correr peligro, y no puedo dejar que ocurra lo de la última vez. Y mucho menos con ellos, sus hijos para mí son demasiado importantes, si algo les ocurriese sé que no podría vivir con ello, preferiría mil veces que me pasase algo a mi.

Volviendo a la realidad recuerdo que Haymicht quería hablar conmigo antes de que Johanna entrase interrumpiendo en la sala. Están intentando calmarla y yo quiero ir y decirle que está todo bien pero nada está bien. Me acerco a Haymicht que está con un mapa en la pared. De brazos cruzados, lo observa en silencio. Me coloco a su izquierda y lo miro con detenimiento. No entiendo muy bien el sentido de ese mapa y le voy a pedir que me lo explique, pero no hace falta que hable mucho porque por la expresión de mi cara ya me había visto las intenciones. Como siempre hace, se adelanta sin dudarlo a mis acciones.

-Es sencillo Gale, las chinchetas azules indican los aerodeslizadores que han vuelto, ellos no han conseguido localizar nada. Las rojas indican los que no habían encontrado nada pero que no han vuelto aún. Y las verdes los que están ya de camino. Y no, tampoco localizaron absolutamente nada.
-¿Y las amarillas?
-No llegamos a recibir respuesta de ellos.
-Eso-mi mente trabaja deprisa, con agilidad, hilando cada idea que pueda surgir en esta complicada situación, pensando en la manera de resolverlo todo- Haymicth, eso significa…
-Si Gale, puede que estén allí.
-Sé que hay una posibilidad muy remota de que así sea, pero quiero a todos los aerodeslizadores posibles allí, me da igual lo que tengas que hacer para conseguir la aprobación de la presidenta pero llevaré yo mismo una unidad hasta ese lugar. Tenemos que sacar a Amy y a Gale. A todos.
-Lo sé, y tenemos su total aprobación Gale, su hija está también allí. Yo pensé lo mismo que tu nada más recibir la llamada. Mañana saldremos, te necesitaré en uno de los aerodeslizadores, yo iré en otro. Los demás los manejan agentes de confianza, llevaremos un equipo de cirujanos en cada aerodeslizador y el material más avanzado del que dispongamos. Prepara lo necesario y moviliza a la gente, tan solo tenemos un día.
-¿Cuánto tardaremos en llegar hasta allí?
-Ese es el problema, nos llevará un par de días por eso necesitamos tenerlo  todo listo para mañana. Se quedará aquí un equipo pequeño por si al llegar allí no hay nada, tendrán que seguir con la investigación –asiento firmemente, por fin las cosas cambian, tal vez sea una posibilidad mínima pero es la primera posibilidad que tenemos- no podemos permitirnos perder el tiempo, Gale.
-Espera Haymicht –la voz de Johanna resuena en la sala, se libera de todos y se acerca hasta donde estamos- prepara otro aerodeslizador para mi, quiero a los mejores agentes que tengas. Yo también voy.
-Cariño, lo siento pero tú no vas
-Gale, ¿se puede saber el por qué mi marido puede arriesgar su vida y no puedo hacerlo yo?
-Porque alguien tiene que cuidar de nuestro hijo Johanna. -La agarro de las manos y la miro a los ojos. Tengo en frente a la mujer que mas quiero en este mundo, un mundo que últimamente se tiñe de negro. Me niego por completo a poner su vida en riesgo, me niego por completo a que pueda resultar herida- No estoy dispuesto a perder a toda mi familia.



miércoles, 17 de abril de 2013

Sobre el capítulo 51


CAPITULO 51, LAS COSAS EMPIEZAN A CAMBIAR

Mini entrada :)

Hoy iba a poneros un adelanto pero es que prefiero guardarlo todo para el viernes, las sorpresas juntas sorprenden más. En serio, es muy importante que cuando leáis el siguiente asimiléis toda la información antes de matarme, amenazar mi blog, denunciarlo o cosas por el estilo… No os asusto más… PERO POR FAVOR, a algunos no os gustará, a otros, si. Una escritora a veces se arriesga con algo. Un cambio radical que te sorprenda en la historia. Algo que ni por un momento te imaginases que podría pasar. Espero que este ‘cambio’ no salga tan mal, ante todo recordad la historia en sí, si os gusta o no. A veces necesitas algo sorprendente para que no puedas imaginarte que ocurrirá, eso resulta aburrido. Cuando escribes, entiendes la necesidad de los escritores me matar personajes importantes, de hacer una locura, es necesario. Para que marque, sorprenda, para que se hable de ello. No es que lo mío sea algo WOW, simplemente digo que os sorprenderá un poquito, lo estoy exagerando un poco para que cuando lo leáis la reacción no sea tan tan tan horrible ¿vale? Pero tranquilos, que no es taaaaaan malo. Simplemente algo inesperado :)

Un besito de parte de una escritora muy nerviosa por posibles reacciones ante este capítulo

P.D: la entrada número 100 será un posible Finnick



RECUERDO ESE DATO IMPORTANTE: Tres nominaciones enLos Premios J. Mason en http://veranonumero16.blogspot.com.es/

NOMINACIONES

MEJOR NOVELA POST-SONSAJO

MEJORES FOTOGRAFÍAS

MEJOR PRESENTACIÓN


Votos a: http://veranonumero16.blogspot.com.es/ GRACIAS GRACIAS GRACIAS



lunes, 15 de abril de 2013

TRAILER + TUMBLR+ DATO IMPORTANTE


¡Hola a todos!

Esta entrada iba a venir después con el tráiler y eso en una programada del miércoles pero la he adelantado. Aquí tenéis a vuestra escritora (@Andrea_everdeen) publicando una vez más. Os traigo un par de cositas y un dato importante que agradecería que leyeséis.

POR CIERTO, HAY QUE HACER ALGO ESPECIAL, QUE SON 50 CAPÍTULOS ¿NO?


El sábalo publiqué el capítulo 50 como ya sabéis, podéis leerlo de nuevo haciendo click aqui o por si no lo habéis leído.

Recordaros también que estamos buscando una actriz para Amy, podéis elegir A B C o poner otra justo aquí: HAZ CLICK #HEDICHO

No me entretengo más, os dejo el tráiler, unas imágenes de tumblr y un aviso importante.

sábado, 13 de abril de 2013

Relato 50




¡Sorpresa!

¡Hoy os traigo el capítulo 50!


No pensaba publicarlo, ayer no me dio tiempo pero hoy lo he escribo así qué aquí lo tenéis, impresionante teniendo en cuenta que a penas he podido estar con el portátil.

CINCUENTA CAPÍTULOS, a ver, ¿quién lo diría? Por favor, ni lo imaginé por un segundo. CINCUENTA :O

Como os dije aquí empezarán a cambiar las cosas. El 51 os sorprenderá muchísimo, no sé si a bien o a mal pero pff… es toda una bomba. Empieza lo fuerte, no tengo escrito mucho pero ahora empieza lo de verdad. Espero que tengáis ganas porque al partir del 50, la tensión aumenta, las sorpresas vienen y tendréis que aprender a respirar hondo, porque lo necesitaréis.

Disfrutad de este capítulo que es un poco más largo, espero sinceramente que os guste y en fin, no es un capítulo woooow, pero porque reservo todo para lo que viene después… y no digo más. ¡Disfrutad de la lectura!

P.D: nominado LJDH continúan a tres categorías, pasaros por http://veranonumero16.blogspot.com.es/ y votad en las encuestas por el blog, GRACIAS.







***


Salimos a cazar, bueno en realidad yo salgo a cazar. Finnick me acompaña porque dice que no quiere que vaya sola. Yo prefería que se quedase con Gale pero al final me ha convencido y creo que tiene razón, acabaremos antes si hacemos el trabajo los dos.

Cogemos nuestras armas, Finn sus cuchillos y yo mi arco. Cargamos nuestras mochilas vacías a la espalda y un botellín por si nos entra sed. Los otros dos se los hemos dejado a Gale por si tardamos más de lo previsto, cosa que esperamos que no ocurra.

Estas mochilas que llevamos deben volver llenas, o por lo menos con algo si queremos seguir sobreviviendo. De momento la caza no ha supuesto ningún problema. Verdaderamente hemos tenido muy pocos para estar en la Arena, tal vez el Capitolio piense que es hora de que nuestra suerte cambie. Quizás sea el último día que vea el sol.

Me despido de mi hermanito y salgo por la cueva al igual que Finnick. Nos encargamos de tapar la entrada para que no se vea la cueva y cuando está lista nos ponemos en marcha. Esta vez he revisado varias veces más la entrada, algo dentro de mi está inquieto.

Dado el peligro de la niebla decidimos no subir el desnivel y caminar hacia nuestra izquierda. Todavía no hemos investigado esa zona pero al ser bosque seguramente haya algún animal. Mientras nos alejamos Finnick recoge algunas ramas y las introduce en la mochila para poder hacer fuego más tarde. Caminamos seguros de nuestros pasos vigilando nuestro alrededor. No sabemos cuántos tributos puede haber en esta zona y tampoco conocemos los peligros que esconde. A veces me paro para mirar el terreno. La humedad de la tierra o el tipo de plantas puede ayudarme a descubrir que animales hay, aunque teniendo en cuenta que el Capitolio puede crear lo que desee, tenemos un problema. Sigo caminando, siento tirantez en mi pierna, molestia tal vez. Me sorprende lo acostumbrada que estoy al dolor, ni siquiera lo noto casi, cuando semanas atrás quizás me quedase en casa tumbada hasta que se pasara el dolor. De repente Finnick se para y me pregunta algo que hace que se me parase el corazón.


-¿Era mentira verdad? El beso de esta mañana. –Puedo notar como su voz está teñida de esperanza pero también de una tristeza que se apodera de esta. Baja la mirada entristecido, con melancolía y su voz se convierte en un claro ejemplo de dolor, un dolor que soy capaz de sentir cuando sus palabras me apuñalan una a una- era todo mentira.
-¿Por qué dices eso?
-Porque se te notaba que te pasaba algo, además no fue un beso como el de anoche. ¡Dios! ¿Quieres estar conmigo o no Amy? –el silencio invade el bosque, eso hace que compruebe los sonidos del bosque y que los aprecie a la perfección, no hay peligro alguno dice mi subconsciente. Comprendo porque me dice eso, porque quiere alejarse, alejarse de esta situación, de esa pregunta, quiere evitar una respuesta. Teme que el miedo hable por mí. - ¡Responde Amy!
-No – A penas me doy cuenta de lo que he dicho hasta que pasan unos segundos, y no lo comprendo, no entiendo mi respuesta. Mi corazón pierde el ritmo, es mi cabeza la que habla, no soy yo – no quiero estar contigo Finnick. No tenemos futuro. ¿Por qué no lo admites ya?, vamos a morir aquí. Nadie va a venir a rescatarnos, nadie nos salvara, tan solo podemos intentar mantenernos con vida el mayor tiempo posible. Finnick, no dudaré ni un momento en llevar a mi hermano a casa, así que no, no quiero nada contigo ahora si no voy a poder conservarlo en un futuro. Solo uno sale con vida Finnick, me da igual tener que matar si eso hace que mi hermano vuelva con mis padres. Entiéndelo, por favor. Esto… esto no está bien.


Trago saliva, no tengo palabras que describan como de rota me siento. Le miro, pero él evita mi mirada. No dice nada, se queda un rato mirando hacia su derecha. Se lleva una mano a la cabeza y mira hacia arriba. Al final se abre paso y sigue el camino, sin una palabra, sin una mirada, como si no existiese.

De vez en cuando se agacha a por palos y los mete en la mochila. Camina lentamente atento al bosque, sin mirarme a la cara. Sin más se para,  no me habla, tan solo señala a unos arbustos. Duele ver que no quiera hablarme pero lo que le he dicho es la verdad y tiene que asumirlo. Tal vez sea hora de que yo lo asuma también. Saco una flecha y la pongo en el arco.  Disparo en seguida y me acerco a recoger la presa. No le ha dado en el ojo, le ha atravesado por el corazón.

No sé qué me pasa, no sé si es dolor o ira pero ni siquiera cazando estoy a gusto. Me he sentido bien al disparar, al matar… No sé que me ocurre. La presa es un pavo, es grande por lo que nos valdrá para unos días. Sin duda la caza está siendo buena, a pesar de todo. Creo que no deberíamos entretenernos. Saldremos mañana, lo que quiero es volver al refugio con Gale.

De repente Finnick avanza hasta donde estoy y saca el cuchillo. Asustada le miro, él lo lanza sin dudar ni un segundo. Se clava en un conejo que iba corriendo. Giro mi cabeza y lo veo. Respiro aliviada. ¿Cómo he podido pensar que Finnick pudiese hacerme daño? Creo que la Arena me está volviendo loca. Creo que yo misma me estoy volviendo loca. Veo como él coge la presa y le saca el cuchillo.


-Con esto bastará Finnick, deberíamos volver. No es bueno estar tanto tiempo fuera.


Él no dice nada. Creo que mi voz ha sido incluso algo fría, pero también teñida de esperanza, esperanza de que me responda. Me da el conejo para que lo meta en la mochila y continúa el camino. Quiero que me hable, no puedo creer lo que duele no escuchar su voz. Sé que está enfadado y lo entiendo, pero el dolor que siento es incomparable a cualquier cosa que haya sentido antes.

Me acerco un poco a él y no recibo ninguna queja suya. Poco a poco estamos más cerca, el no se retira pero tampoco es capaz de mirarme. Tal solo sigue caminando. Está tan dolido que verle así hace que piense en cosas que no debería, en cosas que me vuelven débil. Coloco mi arco en la espalda junto a la mochila. Si él va delante podrá avisarme si sucede algo y entonces lo sacaré. Le miro continuamente distrayéndome de los alrededores. Intento centrarme, debería vigilar que ningún tributo viniese, no mirando esos ojos de mar. Esos que consiguen llevarme a otro sitio, alejarme de esto. Al final, no sé si es por temor a que pueda pasar algo o por necesidad acabo cogiéndole la mano. Temo que la rechaza pero para mí bien, él no la retira.

Pienso en que ocurrirá cuando todos los tributos mueran, si quedamos al final solo nosotros tres. Lo que está claro es que Finnick y yo tendríamos que morir. No sería capaz de matarle, podríamos coger un puñado de bayas tal y como hicieron mis padres tiempo atrás. Pero si desafiamos de esa manera al Capitolio tal vez sea mi hermano el que sufra las consecuencias de mis actos. Necesitaré ideas. Despejo mi mente y vuelvo a la realidad, que no es mucho mejor que mis pensamientos.

Estamos los dos juntos, volviendo a nuestro refugio, el único lugar seguro para ambos. Vamos de la mano, el delante y yo detrás, pegados. Tengo una mano en su cintura y la otra me la agarra con fuerza. Hemos discutido antes por una razón que él no llega a entender, creo que estoy empezando a enamorarme y no puedo permitirlo. No es algo que controle, es algo que siento, aún así no puedo dejar que lo sepa, no después de lo que le he dicho. Tengo razón, esto está mal, lo único que conseguiría sería distraerme y no puedo permitirlo, mi hermano debe volver a casa. La razón por la que evito estar junto a él es muy simple, es algo imposible, lo nuestro no tiene futuro. Nosotros no tenemos futuro. Cuanto antes lo acepte, mejor.

Él aparta las hojas y cualquier cosa que hay en mitad del camino, de repente se para y suspira. Mira hacia un lado y se queda parado, con la mirada fija en unas rocas que dejan ver una grieta lo suficientemente grande para que estén escondidos unos tributos. Empieza a correr en esa dirección sin soltar mi mano, le grito que pare, le pido explicaciones, le pregunto que le ocurre pero ninguna de las palabras que salen de mi parece que le lleguen. Golpeo su espalda sin reacción ninguna de su parte. Vamos directos a un lugar donde podría haber tributos escondidos, y si los hay, está claro que es una muerte segura. Ninguno está en condiciones de enfrentarse a nadie. Intento frenar su paso, mi mano golpea su espalda una y otra vez dejando libre su cintura. No sé que mas hacer, tal vez haya visto a alguien que nos perseguía e intenta que nos escondamos, Finnick no pondría nuestras vidas en juego por nada, así que decido confiar en él. Me dejo llevar, agarrada de su mano, él me guía con un único destino. No tardamos en llegar y cuando lo hacemos se mete corriendo por la grieta y dentro hay una especie de cueva pequeña, apenas hay hueco pero si el suficiente para tres tributos, dos quizás. Podría ser un refugio, no veo rastro de comida ni nada que nos dé una pista de si alguien ha pasado antes por allí.

Intento meterme en la mente de Finnick y descubrir que pretendía llegando hasta aquí. Sin más su mano y la mía se sueltan, va hacia una pared y pega un puñetazo. Cuando se apoya en la pared deja al descubierto una mano que ha empezado a sangrar. <<No por favor, no te hagas daño>>, pienso. Preocupada me dirijo hacia él sin entender nada de lo que ocurre. Finnick se encuentra de pie, con la cabeza en la pared rocosa y la mano ensangrentada. La sangre se resbala despacio, haciendo que pequeñas gotas vayan cayendo una y otra vez al suelo. Yo estoy a su lado, esperando que me diga que ocurre. Mis pies se mueven sin pensarlo y en pocos pasos me encuentro en frente de él. Esta situación hace que un cosquilleo invada mi cuerpo, un cosquilleo que se lo que significa. Cuando le miro, un silencio invade mi mundo. Suspiro, bajo la mirada intentando controlar las lágrimas que quieren caer. No pienso en mis padres, ni en mi hermano, ni en Finnick, solo pienso en mi misma, en superar lo que siento. Noto como una mano roza mi cara en forma de caricia y desciende hasta mi barbilla, levantándola. Me invade la esperanza y me deja sin aliento. Los latidos de mi corazón aumentan. Mi mirada y la de Finnick se encuentran, sus ojos de mar desvelan muchos sentimientos pero a penas puedo observarlos, cuando me quiero dar cuenta mis ojos se han cerrado, al igual que los de él. Su mano ha acercado mi cara a la suya y mis labios se encuentran con los suyos. Encajan a la perfección, como si estuviésemos hechos el uno para el otro. Como si de verdad pudiese haber futuro. Mi mano se apoya sobre su hombro y la suya agarra mi cintura acercándome a él cada vez más. En este momento no controlo mi mente, noto a Finnick tan cerca, sus labios y los míos, su cuerpo. Mi llama nunca había ardido tan intensamente.

Ese beso tiene todo lo que no me he atrevido a decirle. Pero no solo eso, tiene esperanza, sueños… Algo que jamás podremos cumplir. Nunca pensé que querer a alguien pudiese doler tanto. Este beso está lleno de dolor, de despedidas pero a la vez una llama de esperanza, de amor, lo aviva convirtiéndolo en algo especial.


-Nunca, nunca más volveré a dejar que te pongas en peligro Amy, y ahora, si quieres, puedes odiarme.


Creo que por primera vez desde que estoy con él soy yo la que al separarnos vuelve. Pero esta vez de verdad. No como el beso de esta mañana. Este está lleno de sentimiento. Al principio le sorprendo. Creo que Finn pensaba que me alejaría de él, después de lo que le he dicho no me sorprende para nada. Lo único que interrumpe nuestro beso es la necesidad de parte de ambos de respirar. El sonríe y creo que yo hago lo mismo. Pero esa frase sigue en mi cabeza ‘no tenemos futuro’


-Tengo miedo
-¿De qué Amy?
-De enamorarme de ti, Finnick.


Simplemente recibo un abrazo como respuesta. Una mano acaricia con fuerza mi pelo mientras la otra aprieta mi espalda. Me da un suave  beso en la frente, apoya la suya en la mia y susurra una frase que tiene más suplica que esperanza. ‘Saldremos de esta. Juntos Amy’ 



sábado, 6 de abril de 2013

Retratos y gif de CF







Hola a todos, como sabréis no tengo tiempo de publicar. Anulé el capítulo del viernes y esta semana estaré desaparecida. El caso es que tengo entradas programadas como la de los premios o esta para que no creáis que dejo el blog abandonado del todo. En la entrada de hoy os dejo unos gifs de los ‘retratos de en llamas’ como han sido llamados hasta ahora (podéis verlos aquí)

Si hacéis click en las caras de abajo (que encontraréis en más información) podréis ver los poster en grande :)

domingo, 31 de marzo de 2013

Relato 49




¡Sorpresa!

¡Hoy os traigo el capítulo 49!



Lo primero daros las GRACIAS por esas 100.000 visitas de nuevo, tan solo 10 meses. Increíble ¿no es así? Parece que fue ayer cuando hice click en crear blog.

He tardado bastante en este capítulo pues ando muy liada. Sé que no es viernes pero no podré publicar, he dejado unas entradas programadas como os avisé por twitter o facebook. Se publicarán a lo largo de la siguiente semana, el 3, 6 y 9 si no recuerdo mal. Ninguna es un capitulo pero es para que no creáis que os abandono :)

El capítulo de hoy no es gran cosa porque yo creo que a partir del 50 os vais a sorprender bastante. No sé cuanto queda de historia, solo que bastante, no sé cuantos capítulos porque no los he escrito pero a partir del 50… ya lo leeréis más adelante.

Siento haberos hecho esperar, lo iba a hacer bastante más corto pero al final he decidido alargarlo. En fin, espero que os guste aunque no es que sea un gran capítulo. No me entretengo más.

P.D: se me olvidó como ya os dije que estaba participando en dos concursos, si pudieseis votarme aqui y aqui. Os lo agradecería, es solo un click. No suelo participar en concursos pero creo que puede ayudar a dar a conocer el blog. También pediros que si queréis podéis visitar este blog y si lo haceis, ¡ espero que os guste !




***


Seguimos juntos, sin más, nuestros labios se separan y su mano acaricia mi cuello. Un suspiro sale de mí. Sus labios van directos a mi cuello que lo empieza a recorrer poco a poco, y en cada beso una sonrisa. Sujeto con una mano su cabeza, mis manos se enredan en su cabello. Siento la necesidad de tenerlo de nuevo asique busco otro beso, el no tarda en corresponderme, con una sonrisa acaricia mi cara y de nuevo me besa. Esta vez con más calma, un beso que realmente me deja sin respiración. Cierro los ojos y respiro tranquila, a su lado me siento tan segura, tan a gusto. El acaricia mi pelo y posa mi cabeza en su hombro. Vuelto a la realidad, este sueño tan maravilloso se debilita por momentos, no quiero tener un presente con Finnick si no puedo tener un futuro a su lado. Me rompo a pedazos. Una persona tan grande se merece más que una falsa ilusión, yo se que jamás saldremos de aquí. Que jamás será un para siempre.

-Finnick… - mi voz es un susurro, él me manda callar, me da un beso en la frente y me dice que me acueste. Le hago caso, me tumbo a su lado y pasa su brazo por encima de mí haciéndome sentir segura, haciéndome vivir un sueño.

Al levantarme lo hago con temor a que ocurrirá  tras lo de ayer. Respiro calmada y escucho los sonidos que hay en la cueva. Tranquilidad, el silencio la invade al igual que a mí el miedo. Me preparo para lo más difícil, abrir los ojos. No tardo en hacerlo porque quiero que esto pase rápido. Esos ojos que han robado su color al mar. Su color es tan intenso, tan bonito, que me hundo en ellos. Un brillo especial hace que resalten aún más. Mi miran fijamente, observan mis pasos y finalmente me roban una sonrisa. Otra sonrisa se ve reflejada en el rostro de Finn. Después de lo que ocurrió la noche anterior no sé cómo reaccionar. Sigo apoyada en su pecho, un torso sin camiseta que me desconcentra.

Ambos nos estamos mirando, sus ojos lo hacen divertidos. Él simplemente me retira un mechón de pelo y me saluda con un ‘buenos días, preciosa’ Mi corazón, que antes latía rítmicamente ahora no es capaz de controlarse. Me siento tan confusa, tan dividida. Mi cabeza me ordena que me aleje de él, que lo aparte de mi vida. Quiere que le olvide y que me centre en lo que vine a hacer en un primer momento. En cambio mi corazón no me lo permite, tan solo quiere besar sus labios y no dejarlo escapar. No sé contra que luchar. No sé qué es lo correcto. Decido que por ahora lo mejor es dejar el tema aparte. Olvidar.

Me levanto sin decirle nada y voy a por algo de pomada. Deduzco que será la última vez que se la eche ya que anoche la tenía muy bien. La pomada del Capitolio es especial, jamás había visto curar heridas tan grabes en tan poco tiempo.

Empiezo con los pasos de siempre pero sin decir una palabra. Finnick me agarra la mano y no me permite continuar

-No, no puedes castigarme con tu silencio. Dime qué te parece mal, que todo esto no debería haber pasado pero por favor –mi cabeza que antes estaba agachada es levantada por sus manos, su expresión es triste y a la vez suplicante. Eso me deja rota por dentro, yo soy la chica fría, sin sentimientos, en mi solo debe haber odio. – por favor Amy, necesito que me digas algo
Tengo dos opciones decirle que no le quiero, que no tenemos ningún futuro, que vamos a morir. Decirle que en mi interior no hay amor, que tan solo hay odio. Explicarle que haré lo que sea para sacar de aquí a mi hermano y eso implica que ambos muramos en la Arena. Tengo esa opción, u otra más sencilla.
-Está todo bien Finnick- aparto mi odio y dejo salir de mi una sonrisa. Le regalo la mejor que puedo y esta seguida de un beso- ahora déjame curarte ¿vale?
-Está bien.

Él permite que le cure y no para de mirarme sonriente mientras lo hago. Definitivamente será la última vez que le eche la pomada. Su herida ha mejorado muchísimo. Cuando acabo de curarle le vendo como siempre. Voy a dejar la cajita donde las provisiones cuando agarra mi mano tirando de mí. Acabo sentada en sus piernas, el besa mi mejilla, la cual se enrojece rápidamente. Me levanto rápido y voy hasta las provisiones, dejo la caja y cojo las provisiones que quedan. Hoy acabaremos todo lo que tenemos ya que no es mucho. Con la escusa de preparar la comida hago que Finnick se aleje un poco de mi. Esta situación me incomoda mucho. Él intenta sacar desesperadamente un tema de conversación y como sé que no va a parar decido decir algo productivo.

-Hoy saldré a cazar. Nos hemos quedado sin provisiones ya.
-Puedo ir yo Amy, lo sabes.
-Estas débil, lo mejor es que vaya yo, seré rápida, no me entretendré  mucho
- Ya, eso dijiste la vez que estuve esperándote todo el día. Esta vez voy contigo.
-Pero Gale no se puede quedar solo…
-Lo dejaste solo cuando yo estaba inconsciente y no le paso nada. Amy, si vamos los dos lo haremos más deprisa. Volveremos cuanto antes.
-Finnick… ¿por qué tienes tantas ganas de arriesgar tu vida?
-Porque te quiero. ¿Acaso no es suficiente? Nadie te pondrá la mano encima mientras yo esté aquí Amy, nadie te tocará.
-Está bien –si sigo con esta conversación acabaremos discutiendo y no me apetece. Él se levanta y se pone detrás de mí, agachado. Mi da un beso y sonríe. Yo me aparto rápido, esto cada vez es más incomodo. No estamos de vacaciones, somos tributos, en los Juegos del Hambre- Finnick tengo que hacer esto, cuanto antes salgamos será mejor.

Él se aparta, cansado de que me resista tanto. Apoya la cabeza en la pared. Mira a Gale que se está despertando y mientras preparo la comida juega con él un poco.

Me distraigo pensando en cómo sería nuestra vida en el distrito 12. Si hubiese conocido a Finnick en un viaje de mis padres todo habría sido diferente. Me lo imagino jugando en el salón de nuestra casa con Gale, como lo hace ahora. Corriendo por la casa persiguiéndose el uno al otro. Tardes en el lago con nuestros padres. Las imágenes de mi cabeza son cada vez más numerosas, algunas nos muestran un poco más mayores, juntos en la playa. Vuelvo a la realidad cuando noto el fuego quemando mi mano. Suelto un pequeño grito y ambos se giran para mirarme preocupados. Miro mi mano y tan solo es una quemadura superficial, el fuego a penas ha rozado mi piel. La sacudo un poco y termino de cocinar lo que queda. Incluso el Finnick que hay en mi mente es un peligro para mí, me distrae con demasiada facilidad. Esta vez ha sido una quemadura, en la lucha con otro tributo habría significado la muerte.

Todo es demasiado confuso. Me acerco a ellos y reparto la comida. Como con tranquilidad, sin prisa, sin ganas. Gale en cambio parece que se ha levantado con mucha energía, termina de comer demasiado deprisa, me preocupa que se haya quedado con hambre. A pesar de que Finnick no está del todo recuperado juega con él en cuanto acaba. Pongo los ojos en blanco al darme cuenta de que les estoy observando distraída de nuevo. Acabo mi comida y lavo un poco mis manos. Aprovecho para beber un pequeño trago de agua.

Pienso en el espectáculo que estamos dando para el capitolio, estamos haciendo lo mismo que mis padres. No quiero que nos convirtamos en los amantes trágicos, no quiero que el capitolio pueda jugar con nosotros ni que se aprovechen de lo que sentimos o de lo confusos que estamos. ¿Y si garantizan que sigamos vivos para tener espectáculo y después nos matan a los dos? Según ellos yo era importante porque daría espectáculo mientras intentaba salvar a mi hermano. Ahora estoy haciendo lo mismo con Finnick y eso nos pone en peligro, nos utilizarán como hicieron con mis padres, aunque esta vez sí que les saldrá bien, no tenemos a nadie que pueda rescatarnos. Moriremos de todas formas, ellos solo intentarán aprovechar la forma de usar nuestra muerte en contra de Panem. 

Recojo un poco el desastre de cueva en la que estamos y cuando acabo me dirijo hacia dónde está mi precioso arco. Lo toco con cuidado analizándolo detenidamente. Es perfecto, ligero, simple, bonito y eficaz. Me encantaría probarlo en casa, con mi madre en el bosque. Estoy segura de que podría conseguir más presas que ella ahora que tengo algo más de práctica. Recuerdos melancólicos vienen a mi cabeza pero desaparecen rápidamente, convirtiéndome de nuevo en la fría Amy que muchos ven desde el televisor de su casa. Me sonrojo un poco al pensar que todos habrán visto como besaba a Finnick y me preguntó qué pensarían nuestros padres.

Despejo de nuevo mi mente preguntándome por qué todos mis pensamientos tienen que acabar en él. Decido que es hora de salir a por provisiones, después de todo lo que hemos pasado no me apetecería morir de hambre.