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domingo, 22 de septiembre de 2013

Relato 60



¡Hoy os traigo el capítulo 60!


Hola, hola, hola, a ver, tengo mucho que decir y muy poco tiempo así que empecemos. ¿60 capítulos ya? Increíble lo mucho que hay que escribir y el tiempo que hay que tener para conseguir algo así ¿no? Pero sobre todo, es gracias a los fantásticos lectores que esto sigue adelante. Así pues, muchas gracias como siempre a todos.

  • Lo primero, este capítulo iba a ser más largo pero se ha quedado así por una única razón. Amy va a dejar de narrar en el siguiente capítulo. Circunstancias que pasarán más adelante me obligan a cambiar de narrador así que una vez más, opto por lo que muchos escritores de la literatura antigua e incluso algunos de la actual llaman “juego de narradores” se trata de variarlos a lo largo de una historia. Me resulta muy interesante y creo que puede dar mucho juego.


  • Lo segundo, las cosas comienzan a complicarse y creo que estoy enredando mucho en mi cabeza. Y no sé si os va a gustar… Por eso, he tenido una idea. Continuaré la historia como en un principio se me ha ocurrido. Haciendo algo diferente y realmente complicado, ya que es todo muy enredado.  Cuando el blog acabe, tal vez haga una historia alternativa a partir de unos capítulos más adelante. ¿Qué pensáis?

  • IMPORTANTE LEER ESTO ------------------------------>  Lo tercero, ¿y si divido la  historia en dos libros? Así podría jugar más y no se haría tan sumamente pesado. Esto significaría además, dos libros en PDF para que los tengáis y así podría ir preparando ya el primero. Vale, esto era una idea improvisada pero ahora mismo que estoy escribiendo esto me parece muy buena. Así que… 60 capítulos llevamos, creo que debería hacer dos libros. Sí, señor.


Eso es todo, este capítulo interesante lo que se dice interesante no es mucho pero… hay cosas importantes que leer. Espero que os guste y que comentéis las ideas.








***



La voz se corta, respiración agitada, recibo la información y la proceso. Intento ordenar mis ideas. Incapaz de encontrar un orden lógico en mi ajetreada mente, la cual ahora necesita ser más sensata que nunca. ¿Una cura? ¿Para Gale? Mi mirada se desvía de inmediato al indefenso niño que se encuentra tumbado dentro de un saco. Creo que mis ojos se han abierto y siento que me encuentro a miles de kilómetros del lugar en el que estos. Mis manos tiemblan débilmente, aunque no lo suficiente como para que nadie más que yo se dé cuenta. También siento un sudor frío bajando por mi cuello en forma de lentas gotas que simulan la tortura de lo que ahora mismo siento en mí. Mis pensamientos vuelven, ¿cómo un niño tan pequeño ha podido pasar por cosas tan horribles? No voy a permitir que siga así, no voy a dejarle morir, prometí que le sacaría de ahí y eso es lo que va a pasar. Me pongo en pie de inmediato, creo que mi cuerpo está actuando antes de recibir las órdenes porque tiene muy claro lo que debo hacer. Así que le sigo, sabiendo a lo que tengo que enfrentarme lo mejor sería actuar rápido, y esta es la forma de hacerlo. Pensando poco, pero sí lo suficiente. No tardo ni un segundo en levantame cuando un no, recorre toda la cueva. Miro de donde viene, Finnick esta cabreado, suplicante. Pero sé que nada de lo que me diga hará que cambie de opinión. Yo ya decidí hace mucho cual era mi papel y sé de sobra cual es mi final.


-No vas a ir, ¿me oyes? No te dejaré ir. Me da igual lo que me digas, me da igual que sea tu hermano, tú no pondrás un pie en ese banquete.
-¡Es mi hermano Finnick! ¿Qué esperas? No voy a quedarme parada a ver como muere.
-No va a morir -¿qué? No doy crédito a lo que oigo, si no voy a por la cura cómo no va a morir. No tardo ni medio segundo en averiguar lo que está pensando. Sus ojos hablan por él, no necesito que lo diga en alto.  Ya sé lo que pretende y eso si que no voy a permitirlo– voy a ir yo Amy.
-No, no vas a ir Finnick, no hay nada de qué hablar – empiezo a recoger la mochila y preparo el arco, quiero tenerlo listo todo para mañana.
-Exacto. No hay nada de qué hablar, me importas demasiado como para poner tu vida en riesgo así que dame una sola razón por la que no deba ir en tu lugar- viene hasta donde estoy, intento aguantarme las lágrimas y lo hago, mis ojos ni siquiera se humedecen. Tengo que ser fría, tengo que protegerle. Él me agarra del brazo y me mira a los ojos, siento que no voy a poder pero he de hacerlo por él, me mira extrañado y entonces parece que haya descubierto algo, no sé qué le pasa pero antes de que pueda replicar sigue hablando- Me amas, ¿real o no real? – no, todo menos esa frase, no puedo creer que me haga esto – me contaste la historia, yo no necesito responder la pregunta  Amy, me la contaste porque eres tú la que necesita responderla.
-No es real Finnick –su expresión cambia, no parece creérselo aunque su mirada tiene un aire de tristeza.
-Entonces ¿por qué nos besamos? –se acerca más y aprieta mis muñecas aunque no demasiado fuerte- Dime entonces, ¿por qué no quieres que vaya?
-También me bese con William y eso no quiere decir…
-Se que no quiere decir que le quisieras, estuvimos un día entero discutiendo cuando me lo contaste pero tú te interesabas porque te creyera, tú querías que te creyera.
-Finnick no le des más vueltas. No me importas nada. Todo este tiempo, tan solo me has importado como aliado. No tenemos futuro. Ni tú, ni yo, y mucho menos juntos. Ya te lo dije una vez Finnick. Fue un error. Todos esos besos han sido solo un error. Esto es espectáculo, ¿recuerdas? – mi voz se va cortando hasta que parece más débil que nunca, pero la retomo con más fuerza que antes, porque tengo que protegerle. Aunque esto nos mate a los dos.- Sabes que de aquí solo sale uno con vida, no quiero que vayas porque no tengo ningún derecho a dejar que te juegues la vida por nosotros, si hubiese sido otro tampoco le dejaría. No hay nada más aparte de eso, iré yo y no hablaremos más del tema. Lo siento, Finnick. Así es el Juego, solo sale uno y será mi hermano.
-No, soy yo el que lo siente. Siento no poder creerte.
Nuestra conversación ha acabado, se va por la entrada de la cueva sin decir nada, veo como sale y tan solo me quedo parada, observando la oscuridad de la noche.


Mi estado de ánimo es ahora mismo algo completamente indescriptible. Estoy ausente, siento que ya no pertenezco a este mundo. Siento que puedo soportar más daño porque ya no me afecta. Porque estoy muerta, muerta por dentro. Y en poco tiempo, lo estaré por fuera.

Reacciono, tengo prisa. Ahora no puedo hundirme, me lo prohíbo. Decido dejar la mochila, es mejor no llevar nada, cogeré rápidamente la medicina y volveré. Preparo el arco al lado de donde suelo dormir, nada más levantarme lo cogeré y saldré de la cueva. El himno del Capitolio me sobresalta, miro fuera, esta noche no ha muerto ningún tributo. Eso significa que hay más a los que enfrentarme. No tengo miedo a pelear, a luchar, a morir… solo tengo miedo de una cosa, perder a Gale y eso no puede ocurrir. La lluvia empieza. Salgo fuera para rellenar los botellines.

Finnick no está, no ha podido irse, no ha podido hacerme esto. Me calmo, respiro hondo. Es culpa mía, no puedo reclamarle nada. Si mañana no vuelvo habré perdido las dos cosas que más me importan en este mundo. A mi hermano y la oportunidad de decirle a Finnick lo que siento. Me gustaría poder decírselo, decirle que a su lado me siento bien, que cuando le miro algo recorre mi cuerpo poniéndome nerviosa, que le necesito a mi lado, que cuando estoy entre sus brazos me siento afortunada, que solo pensar en él hace que una sonrisa aparezca en mi rostro, pero no puedo, no quiero que se arriesgue por mi y sé, que si se lo digo no habrá vuelta atrás.

El agua roza mi piel refrescándome y me dispongo a llenar los botellines. Cuando lo hago entro de nuevo en la cueva. Gasto dos en limpiar a mi hermano, le refresco todo el cuerpo y mojo de nuevo el trozo de camiseta que le pusimos para bajarle la fiebre. Cuando está todo listo le unto un poco de la pomada que queda, casi se ha acabado y las picaduras de su cuerpo siguen igual. Quizás se note un poco la mejora pero desde luego, hasta que no se tome la medicina, no podrá salvarse.

Me quedo un rato observándole en silencio. Jamás podría vivir en un mundo en el que mi hermano no estuviese. Cansada de mis pensamientos decido acostarme ya que mañana necesitaré fuerza. Mis últimos pensamientos se extienden a ese mundo de sueños en el que aparecemos al cerrar los ojos. Mis padres, mi hermano, Gale, Haymitch, Finnick, toda la gente que me importa aparecen en un sueño que poco a poco se va tiñendo de una pesadilla que comienza atormentándome con todas esas personas que han muerto por mi culpa. 






P.D: esta idea ha sido improvisada pero creo que es buena ¿no? ¿que opináis? ¿voy preparando el primer PDF?



viernes, 6 de septiembre de 2013

Relato 59



¡Hoy os traigo el capitulo 59!



¿Qué tal estáis todos? ¡Cuantísimo tiempo! Hemos vuelto. Al final lo he conseguido, actualizar y publicar el capítulo 59. He de decir que me ha costado y he tardado bastante por algunas complicaciones pero aquí estoy de nuevo, cargada de muchas ganas y de muchas… sorpresas.

El blog no va a tener cambio de look por la falta de tiempo, por cierto. Al igual que no he actualizado todavía las nuevas afiliaciones ni he dicho nada de los tantos premios a los que debo una entrada (muchas gracias a todos).
El capítulo de hoy comienza lento pero a partir del final, la historia se os hará más intensa, todo ocurrirá más de prisa. Aunque a ratos meteré espacios lentos para que la lectura se haga más relajada. Admito que habrá un cambio de narrador en un poco… ¿por qué?  Pues eso ya lo descubriréis. Podéis ir sacando teorías.

Como siempre recibiréis noticias mías vía twitter (@andrea_everdeen) y adelantos. Dado que empiezo a estudiar YA no sé cómo va a salir esto pero de momento, intentaré seguir con la rutina de publicar todos los viernes (como hoy) y a poder ser, intentaré hacerlos más cortos pero dos por semana. ¿Os parece?

No me entretengo que sigo con las mismas prisas de siempre. Espero que la vuelta os haya pillado de sorpresa y que os haya gustado. Al igual que espero que tras tanta espera, disfrutéis de este capítulo.





***




No recuerdo muy bien como acabe tumbada en las rocas y tan dormida como estaba hace un segundo. Me incorporo y veo a Finnick, tan relajado que, cualquiera que le viese ahora, dudaría que anoche estuviese de aquella manera.

Me levanto a lavarme un poco la cara con uno de los botellines porque me encuentro algo cansada e incluso mareada, y como siempre digo, aquí hay que estar en plena forma si quieres sobrevivir. Odio esa sensación continua de mareo, todo se vuelve negro por un momento y es como si la cabeza se te fuese por unos instantes, lo cual, no es nada agradable. La sensación cuando se me pasa es bastante reconfortante. Acto seguido me dedico a cambiar a mi hermano, le lavo y le curo esas heridas que parecen empeorar por momentos. Está tan frío que parece hielo, está tan frío que parece que su vida ya se esté yendo.

Por detrás noto que alguien se agacha y me sujeta la mano, me quita el bote con la pomada y comienza a hacer lo que estaba haciendo yo anteriormente. He debido quedarme muerta en un punto fijo mientras pensaba en mi hermano, porque ni siquiera me había dado cuenta de que Finnick ya se había despertado.

Me siento a observar la escena apoyada en las rocas, le cuida como si fuese hermano suyo. Lo cierto es que todo lo que me importa podría centrarse ahora mismo en esa escena. Son mi debilidad, pero son mi punto fuerte a la vez. Suena irónico, pero es que esta vida es ironía en sí misma.

Me vienen a la cabeza mis padres. Encojo mis rodillas y las sujeto con los brazos, entrelazados como si me diesen protección. Les echo tanto de menos que duele. Les quiero decir tantas cosas que jamás podré que me hiela la sangre. Un último abrazo, una última vez para escuchar el precioso sonido de las carcajadas de mi padre, la risa acogedora de mi madre, ver sus sonrisas, sentir su calidez, su protección, su amor. Un minuto para sentir todo ello de nuevo y podría irme tranquila. Un minuto para decirles lo mucho que les quiero o lo mucho que me importan y podría irme en paz, sin miedos.

Es increíble cómo puedes depender de otras personas. Lo que impacta que ya no estén a tu lado. Lo que descubres cuando sientes que has perdido lo que en realidad te daba a ti la vida.

Pienso en el amor de mis padres. Ese amor eterno que todos comentaban. 
Nací escuchando sus hazañas, crecí orgullosa de ellos. Sabiendo que no había nada mas grande que el amor de mi familia, porque había superado tanto… era algo indestructible, parecía imposible de romper, imposible de separar. Éramos los cuatro, desde y para siempre. Y eso era lo más REAL que había en mi vida.

-Finnick, un día mi padre le pregunto a mi madre, ¿me amas real o no real?

Me sale tan solo que ni siquiera me da tiempo a pensar en por qué lo he dicho. Finnick, que estaba guardando ya todo, lo deja en el suelo con cuidado y se acerca a mí. Cuando está en frente de mi  suspira, noto como respira hondo, veo que nervioso se toca el pelo pasándose por encima la mano. Se ha apartado de mí, sus brazos no abrazan mi cuerpo como innumerables veces, esta vez están tensos. Con cuidado me incorporo un poco más y le levanto la barbilla hasta que nuestros ojos se juntan. Su mirada dice tantas cosas, muestra de todo, de todo menos indiferencia. Temor, nervios, amor. Él ya me lo ha dicho, me lo ha demostrado y es hora de que yo me rinda, no quiero irme sin decírselo.

Sin decirle que no puedo parar de pensar en él. Sin decirle que me he acostumbrado a su olor, a tenerle cerca, a mirarle a los ojos y dejar escapar una sonrisa que me hace sentir estúpida. Sin decirle que sueño despierta con el día en el que aparezca por detrás y me abrace, tras darme un beso en el cuello como suele hacer aquí. No puedo olvidar cuanto se preocupa por mí, tampoco cuando me abriga si nota que tengo frío  Las veces que ha mostrado interés, acercándose a mí a pesar de todo. Sin tener en cuenta nada ni a nadie. Tengo mucho que decirle, como por ejemplo que estoy harta de dejar escapar oportunidades, aquí dentro he aprendido que la vida es cuestión de segundos y yo ya la he desperdiciado bastante. Supongo que el primer día tendría que haber sido más segura de mí, menos responsable y más egoísta. Tendría que haberle dicho lo que sentía, que me ponía nerviosa, que me encantaba que me hablase o estuviese cerca, que a su lado los segundos se hacían eternos o que su sonrisa me encantaba. Aún no sé si es una broma del destino, el acabar aquí con él y ambos, encerrados. Pero sé que me he cansado de todo, que ya no soy la misma, que he aprendido una y otra vez de mis errores y que él, él es el error que quiero cometer.

Digamos que lo complicado es reunir el valor para hacerlo, pero si hay algo que sé, es que esta vida es para los valientes.

-Finnick lo que yo intento decir es que yo… -oigo un pitido constante, como cuanto enciendes un micrófono, me pongo la mano en el oído y miro a Finnick- ¿has oído eso?
-¿El que Amy? –me mira extrañado, yo intento descubrir que es ese sonido, doy una ojeada a todo el refugio pero no encuentro nada. Él me agarra la mano y gira mi cabeza hasta que me encuentro de nuevo con sus ojos, esos ojos en los que el mar se refleja, que hacen que desconecte del resto del mundo. -Yo no he oído nada, lo único que he oído es a ti, y no has acabado de…
- Buenos días tributos, por fin todos habéis despertado –algo interrumpe a Finnick. Es el sonido que oí antes pero seguido de una voz. Esa voz la reconozco, es su voz, es la voz de Clover, un escalofrió recorre todo mi cuerpo, mi espalda- bueno, espero que os alegréis de escuchar mi melodiosa voz. Vengo a daros buenas noticias. Tras nuestro intento fallido de juntaros y dadas las consecuencias, hemos decidido hacer un banquete. Sé que la idea de los insectos mutados no salió del todo bien, somos conscientes de la equivocación, la idea era que huyeseis pero el veneno era demasiado fuerte como para ello. Aun así, no somos tan crueles como muchos pensáis, tras escuchar algún cañonazo decidimos parar. Eliminamos los insectos. Muchos de vosotros nos debéis ahora mismo la vida. Vuestra recompensa por lo sufrido es el banquete. Este tendrá lugar mañana en la Cornucopia por lo que los tributos que están allí deben irse de inmediato. Cada mochila contiene lo que necesitan los tributos, medicinas, u otras cosas que convienen. Por si lo dudáis, la fiebre no se irá y los síntomas tampoco, solo irá a peor hasta que, el afectado por este veneno, muera. Cada mochila estará marcada con un número, si queréis salvar a los vuestros os deseo un feliz baño de sangre. Que la suerte esté de vuestra parte, tributos.


miércoles, 21 de agosto de 2013


Hola a todos !

Lo primero deciros que no se como saldrá esta entrada ya que la estoy publicando desde el móvil. Llevo media hora porque me va super lento el Internet aqui y me está gastando muchos megas además.
El motivo de esta entrada es porque igual que los correos los leo y contesto, los comentarios los tengo asociados al gmail para poder estar al día aunque no los responda desde aqui. El caso es que he leído comentarios diciendo que no había avisado de que me iba, y si que lo he hecho repetidas veces. También de que he abandonado el blog o que ya no me intereso por él. Pues bien, estoy de vacaciones y hasta septiembre no vuelvo. Para el capítulo anterior conseguí un portátil para hacerlo, pero no he vuelto a coger un portátil así que mi utima opción ha sido escribir desde el movil deprisa y corriendo para pediros paciencia.

Entenderme, tengo 16 años y estoy disfrutando de mi verano con mis amigos antes de entrar en bachillerato y empezar a preocuparme todo el rato de los estudios. Digamos que creo que a lo largo de estos casi 60 capítulos he dedicado tiempo y esfuerzo suficiente al blog como para tomarme un descanso. Se que fastidia porque soy lectora y a mi las esperas no me gustan pero a veces hay que tener empatía. Tampoco os he abandonado, tuiteo cuando puedo en la cuenta del blog (@andrea_everdeen) y respondo correos. Así que abandonad las exigencias y todo ese tipo de quejas acerca de lo que tardo o sobre el por que estoy de vacaciones.

Tengo exámenes importantes el 5 y el 9. A partir de entonces publicaré dos capítulos por semana he incluso si puedo tres para compensar el "abandono". Esperad hasta entonces con la misma ilusión de siempre y cuando vuelva sabré quienes son los verdaderos seguidores.

Ojalá os esté gustando el diseño del blog y la manera de hacer las entradas con imágenes y distintas letras, intento trabajarmelo para que sea más llevadero y dinámico, y a la vez quede sencillo pero bonito :)

Espero que estéis disfrutando al máximo de vuestro verano, aprovechar cada minuto del día y pasarlo bien. Un saludo enorme de vuestra escritora :)

viernes, 19 de julio de 2013

Relato 58




¡Hoy os traigo el capitulo 58!


Supuestamente lo publiqué hace unos días pero BLOGGER en vez de publicármelo, lo borro. Me he enterado de que no ha sido publicado gracias a vuestros correos. Me parece increíble lo que ha pasado. Me ha tocado reescribirlo esta mañana y encima no me ha quedado, ni la mitad de bien que el otro.

Bueno, no os entretengo muchos más. Deciros que los correos están todos respondidos pero los comentarios no ya que es más complicado hacerlo desde el móvil. Siento que me esté retrasando tanto con las vacaciones y todo eso, intentaré escribir en cuanto pueda.

Hablaros de que he decidido acabar la historia antes y acortarla un poquito más, por ello, se desarrollará tras este capítulo todo un poco más rápido.

Espero que os guste este capítulo, el cual es más calmado que los anteriores con las malas noticias, las muertes etc



POR CIERTO 160 SEGUIDORES :’)





***



Es madrugada aún cuando llego a la cueva. No sé la hora exacta porque el bosque es tan frondoso en algunas zonas que la vista es ciega y no eres capaz de ver ni un mínimo rayo de sol o de luz de la luna, lo cual te confunde.

No tardo en retirar las ramas agotada, y al entrar no pienso en nada. Suelto mis armas mirando mis manos fijamente y recordando lo que han sido capaces de hacer. Pero es así, me repito para sentirme menos culpable.

Miro a Finnick, evito a mi hermano pero acabo acariciando su dulce cara hasta darle un beso de buenas noches antes de acostarme sobre la fría roca. Y no puedo evitar pensar que es fría, pero que no lo es tanto como yo.

Me consumo en un profundo sueño que se apodera de mi, alejando el cansancio y los pensamientos y llevándome a un sitio de paz y tranquilidad.

Abro los ojos en ese momento, sobresaltada, mi respiración estaba acelerada, notaba como unas pequeñas gotas de frío sudor rodaban por mi frente y mi cuello, bajando con lentitud, lo que me recordaba a cuando...

Borro esos pensamientos, simplemente he despertado en mitad de la noche como otras tantas veces, repito en mi cabeza.

Quizás sean pesadillas que no recuerdo o la culpabilidad que me mata por dentro. Pero necesito descansar, he de hacerlo. Y ya es tarde, demasiado tarde para cambiar lo que ha sucedido.

Miro alrededor de la cueva. Un pequeño escalofrío me recorrió al ver a mi hermano, dormido, indefenso, con el cuerpo llevo de extrañas picaduras que lo apartan de mi poco a poco. Estoy tan centrada en no perder a mi hermano que no me doy cuenta de que Finnick también está despierto. Él es el único que consigue darme seguridad, pero ahora no. Está sentado, tembloroso, parece un niño pequeño. Pero un niño asustado. Verle así hace que me rompa a pedazos. Me acerco a él con cuidado y me siento en frente, manteniendo una ligera distancia entre nosotros. Le miro atentamente y él parece no darse cuenta. Sin más sube la cabeza, sus ojos confusos parece que miran tristes al pasado, no parece el Finnick que yo conozco. El Finnick divertido, distraído y juguetón.

Ahora simplemente está destrozado. Sentado en un suelo frío con la cabeza entre las manos, ocultándolas en sus rodillas. Eso hace que se me corte la respiración. Hace que quiera abrazarle, que quiera consolarle, e incluso hace que quiera llorar. Llorar porque verle así me duele. Y aún no entiendo por qué.

Traga saliva y levanta la cabeza. Pero no me mira a mí, tan solo mira hacia otro lado, nervioso. Me pregunto si he hecho algo para que esté así. Me pregunto si soy la culpable de que el brillo de sus ojos se haya ido. Tal vez fuese dura con él por lo de mi hermano, quizás esté así por ello.

Su voz me rescata de mis pensamientos como innumerables veces ha hecho antes, pero está vez su voz tan solo es un pequeño susurro.


-Solo ha sido una pesadilla.
-¿Una pesadilla? –Puedo notar en mi voz que realmente estoy sorprendida, no esperaba esa respuesta- ¿Por qué no me has despertado?
-No quería preocuparte
-¿Desde cuándo tienes pesadillas?
-Te sorprenderías- una sonrisa irónica aparece en su rostro. Ha dicho que me sorprendería, repito. Agarro su mano y la acaricio por encima. Le había tomado por el chico fuerte, duro pero a la vez dulce, jamás supuse que tuviese pesadillas, ni imaginé que estuviese asustado por algo. Se le ve tan tranquilo siempre, tan seguro. Todo este tiempo ha tenido pesadillas y yo ni siquiera he sido capaz de darme cuenta de ello. Soy egoísta. Creo que ve por la expresión de mi cara que me siento culpable, intento parecer inexpresiva, borrar cualquier rastro para que no se sienta mal, pero como siempre, él se da cuenta- no te preocupes, las tengo desde niño Amy. Es solo que ahora han cambiado, ahora son diferentes.
-¿Desde niño?-algo se mueve en mi interior. Su voz es apenas un hilo, se rompe ha cada palabra y temo que se rompa él también- Finnick, ¿de qué son tus pesadillas?


Baja la mirada triste. Parece asustado por algo, parece destrozado. No debería haber preguntado. Me siento fatal, le veo tan hundido, él está realmente mal y no puedo hacer nada. No debería haber preguntado, repito en mi cabeza. Podría decir con certeza que dolor es lo único que soy capaz de leer en sus ojos.


-Finnick, sabes que puedes confiar en mí.


Un minuto de silencio ocupa la cueva. Un minuto que se me hace eterno. Quiero volver a decirle algo pero también necesito que confíe en mí, así que simplemente espero, hasta que habla.


-¿Tu madre te ha contado cómo murió mi padre? –latidos disminuyendo, escucho sus palabras, se me para el corazón. Claro que  lo ha hecho, yo misma le pregunté una mañana que se despertó con sus pesadillas.  El padre de Finnick era muy importante para mi madre, de eso estoy segura. Recuerdo el dolor de sus palabras cuando me hablaba de él, es el mismo dolor que tiñe ahora las palabras de Finn. Siento que me voy a romper en pedazos- cada noche, de pequeño, soñaba con mi padre. Al principio estábamos en una sala, yo corría a abrazarlo. Cuando estaba a punto de llegar la sala desaparecía, aparecíamos los dos en una alcantarilla y allí imaginaba como fue su muerte. Siempre era lo mismo. Despertaba llorando y gritando su nombre.
-Finnick… -me doy cuenta de que no hay palabras que continúen la frase. De que solo puedo mirarle a los ojos y permanecer callada. De que no hay palabras que salgan de mi- yo…
-Ahora han cambiado –continúa hablando, lo que en parte me alivia pues no sé qué decirle- Esta noche no he soñado con mi padre.


<<¿Qué es eso tan malo que sueñas?>> pienso <<¿Por qué no me lo quieres contar?>>


-Eso está bien ¿no? –dudo un momento, vacilo ante la pregunta pero recuerdo su frase anterior ‘ahora son diferentes’. Pongo mi mano en su pómulo y acaricio suavemente su cara para tranquilizarle. Le obligo a levantar la vista y a mirarme a los ojos- Finnick, ¿de qué son tus pesadillas ahora?


No mira a otro lado, no evita mi pregunta, me mira a los ojos. Sus ojos se oscurecen, el terror se ve en ellos. Y sin más empieza a hablar.


-Te imagino muriendo de mil formas diferentes, nunca puedo hacer nada para salvarte y ni te imaginas el dolor que siento cuando me despierto. Es como si me faltase algo, es como perder mi propia vida.

Pienso en lo que acaba de decir. Sus palabras me han dejado sin respiración. Quiero decirle que no tiene de que preocuparse, que no voy a morir, pero ambos sabemos que es mentira.

En este momento desearía parecerme más a mi padre. Mi madre y yo nunca hemos sido demasiado buenas con las palabras, sin embargo padre… No sé qué hacer, me tiembla el labio inferior. Tengo que enfrentarme a esta situación sola y por una vez en mucho tiempo admito que necesito la ayuda de mis padres. Puedo sobrevivir, puedo cazar, puedo incluso… la palabra no quiere salir de mi, pero lo hace. Puedo matar. Pero, ¿Por qué no soy capaz de hablar con Finnick de esto? ¿Por qué no puedo hacer nada?


Estoy inmóvil, preocupada. Las palabras no van a alejar sus pesadillas, mis palabras no harán que se tranquilice. No sé qué hacer, así que me limito a hacer lo único que sale de mí. Me acerco a él con cuidado, y beso sus hermosos labios una vez más.

sábado, 6 de julio de 2013

¡Sorpresa! Marcando objetivos...

Hola a todos, aquí LJDH continúan informando directamente desde sus vacaciones. Lo primero deciros que esta ausencia esta justificada, necesito unas vacaciones y después a estudiar de nuevo (sí, en pleno verano). Así que antes de nada, unas pequeñas tareas que tengo que hacer en cuanto vuelva...








Eso es lo primordial. Sobre todo contestar los comentarios, puedo asegurar que hay como unos 30 sin contestar y, además, mirar los nuevos premios que han dado a LJDH continúan ya que son varios.

Por cierto... ¡superadas las 150.000 visitas!


✼ Ahora nos centramos en cuatro objetivos que implantamos a partir de la vuelta de las vacaciones. LJDH continúan se ponen en marcha para MEJORAR, MEJORAR Y MEJORAR. ¿Como lo hacemos? Muy sencillo, hay que seguir unas ideas y esforzarse al máximo hasta conseguirlo. Cosa que será sencilla con todo mi trabajo y todo vuestro apoyo (que es lo más importante) ¿Empezamos con esos 4?








Un saludo enorme lectores, nos vemos pronto, pero antes os dejo una pregunta...

¿Qué os parece todo esto?

domingo, 23 de junio de 2013

Un año. El blog cumple un año.










Han pasado muchísimas cosas desde que empecé. Digamos que dar a conocer esto SIN NINGUNA AYUDA fue complicado. Aún estoy con la boca abierta ya que soy incapaz de creer que hayamos crecido tanto. Todo lo que hemos conseguido es más que increíble, no puedo creerlo aún, pocos blogs consiguen esto y que este lo haya logrado es tan especial como indescriptible. 

Han intentado plagiarnos en varias ocasiones, han copiado las ideas de la historia, pero vosotros habéis seguido fieles a este blog a pesar de todo. Y tener unos lectores así es para estar orgullosa.

Y no quiero decir nada de lo que animan vuestros comentarios, vuestros tuits o lo mejor de todo hasta ahora, las respuestas de la encuesta del blog, eso si que ha sido impresionante.

Creo que podría eternizarme escribiendo, ya me conocéis, pero no me entretengo. Espero que este año sea el primero de otros tantos.



La lista se eterniza pero digamos que son las cosas básicas ¿no?





Y ha esto añadirle otras tantas cosas, pero como siempre, hay que quedarse con lo importante, los lectores son el mayor logro de este bog.




Esto se acaba, es hora de despedirse y cerrar esta entrada, espero que os gustase. Gracias por este año y por seguir leyendo la historia del blog. Gracias por los comentarios y por los premios. 

Los correos que estoy recibiendo de lectores con felicitaciones, imágenes editadas etc serán publicados el día que indica el planner a no ser que pase algo, ya que veo complicado que pueda acceder hasta el mes que viene. En cualquier caso pondría un tweet avisando de que esta semana faltaré por el blog ya que eso no me cuesta mucho trabajo.

MUCHÍSIMAS GRACIAS. 


miércoles, 19 de junio de 2013

Relato 57




¡Hoy os traigo el capítulo 57!

Lo primero, cero comentarios sobre los exámenes,  en serio. No quiero pensar en ello ;)

El caso es que por fin, no preguntéis como, he sacado un rato para salirme del planner trayéndoos un capítulo sorpresa. Pensaba programarlo para el viernes pero aquí estamos… Os parece bien ¿verdad?

No tengo tiempo físico, estoy durmiendo nada pero estoy hiperactiva así que he llegado y lo he escrito hoy, publiqué hace una semana exacta, así que supongo que está bien. No he respondido a los comentarios aún pero si me sobra tiempo de estudiar lo haré. Espero que os guste, y os quedéis con ganas de más pero esta vez más tranquilos porque no sé cuándo podré publicar. Este capítulo es en verdad, mucho más largo que otros, disfrutad de cada palabra.

Os dejo un par de avisos…

ü  Encuesta muy importante que algunos ya habéis respondido en la entrada (vuestras respuestas son… indescriptibles) y los que no, en la nueva página podréis hacerlo: click aqui

ü  Como ya dije, el twitter vuelve a pertenecer solo al blog. Los avisos se harán por él cuando pueda por comodidad.

ü  EL DÍA 23 DE ESTE MES, ES DECIR, EN 4 DÍAS EL BLOG HACE UN AÑO. OS LO RECUERDO… UN AÑO ES MUCHO TIEMPO YA…


Eso es todo por hoy, disfrutad del capítulo, espero que os guste.


A.

***


Y entonces mi corazón se acelera. Toda la burbuja que se había creado a mí alrededor estalla. Mi respiración se acelera y noto como me tiembla la mayor parte del cuerpo. Creo que son imaginaciones mías pero levanto la vista. Él también se ha girado desconcertado. Su mirada es casi como la mía, una mezcla de asombro e incredulidad. Y entiendo que tal vez sea verdad, que no me he vuelto loca. Necesito comprobar que es cierto, que mi cerebro no me está jugando una mala pasada. Oigo una respiración, no es la de Finnick, no es la mía. Me giro desconcertada, veo como el pecho de mi hermano sube y baja con dificultad.


-No sonó ningún cañonazo-consigo susurrar- porque no había muerto nadie.


Finalizo la frase y me muevo deprisa. Pero no soy la única, Finnick se mueve casi tan rápido como yo. Levanta un poco su cabeza y le da de beber. Yo, mientras, enrollo un trozo de camiseta, para mojarlo y refrescar con el su cuerpo. Por un momento todo ocurre tan rápido que consigo centrar mi atención en algo, ya no somos nosotros los que movemos nuestros cuerpos, lo hace nuestro instinto, nuestro instinto de supervivencia. Ya no somos dueños de nosotros mismos.

Sigo oyendo la respiración. Eso me hace reír y llorar, de histeria, o tal vez de alegría. Ni siquiera yo misma soy capaz de entender lo que me ocurre. El cúmulo de emociones que se está desencadenando en mi interior es mucho más que algo indescriptible, es algo imposible. Y pienso que es un sueño, pero agarro fuerte su pequeña mano y compruebo que es verdad. Puedo rozar su piel, puedo tocar su mano, puedo sentir que el calor vuelve débilmente, puedo sentir que se mantiene vivo, que sigue a mi lado.


-Está vivo, es de verdad, está vivo…


Y con esas palabras oigo otros sollozos que no son los míos. Giro la cabeza levemente. Me pregunto por qué Finnick llora, pero no necesito respuesta, porque realmente lo único que me importa ahora es Gale. Porque es quién centra mi atención en este momento.

Me quedo mirando como su pecho sube y baja por miedo a que pare. Y los minutos pasan, las horas también. Quinientas teorías pasan sobre mi cabeza, pero solo una tiene sentido. Mi hermano está lleno se extrañas picaduras, las cuales no tienen muy buena pinta. Son mutos, seguramente lo hiciesen insectos creados por el Capitolio, es lo único que de verdad cobra sentido.

Me los imagino en un laboratorio, investigando la manera de crear un monstruo peor que ellos. Que haga tanto daño físico como emocional. Perdiendo horas y recursos en investigar formas de matar a la gente en vez de curarla, en vez de salvarlas. Recuerdo una frase que leí una vez en un libro de clase “el peor enemigo del hombre, es el hombre en sí mismo”. Y ahora se cuán de cierta resulta esa frase.
Eso hace que les odie más aún. Hace que piense que de verdad tienen el poder. Hace que crea que es mas culpa mía de lo que ya por sí imaginaba. Porque es su manera de demostrar que soy una pieza, solo una de sus juegos. Y lo odio, cada vez con más fuerza. Centro todas mis emociones en eso, como si lo único que pudiese sentir fuese ese odio que se cierne en mí.

Desvío mis pensamientos porque al pensar en el Capitolio me encuentro peor de lo que estoy. Así que pienso en algo más familiar, en mi casa, en el distrito 12. Pienso en la alegría que se habrá llevado mi madre, supongo que será tan inmensa como la mía. Porque en realidad, lo que yo siento no puede describirse con palabras. Simplemente he vuelto a nacer, vuelvo a estar viva. O por lo menos, hasta que pienso en cómo saldremos de esta.

Muevo la cabeza para despejarme y veo que Finnick le está dando la pomada a mi hermano. La aplica en cada una de sus picaduras con delicadeza. Debería ser yo quién hiciese eso pero mis piernas no responden a mis movimientos, mi cerebro no ordena lo que yo quiero hacer. Veo como le coloca en el saco y le deja con cuidado. Como si fuese tan frágil como el cristal. Después se mueve hasta donde están las provisiones y deja la pomada. Veo que comienza a hacer algo más pero yo apoyo mi cabeza en la pared y cierro los ojos trayendo recuerdos felices junto a mi hermano, porque los recuerdos es lo único que ahora mantiene viva mi esperanza, y lo único que en verdad, me mantiene viva a mí.

Un olor a comida haciéndose hace que mi estómago que había permanecido cerrado, haga un intento de abrirse. Noto con él, el escozor de mi garganta por lo haber bebido nada  durante tanto tiempo y trago saliva como si ello fuese a calmar la sed que tengo. Respiro hondo para calmarme un poco y alejarme de nuevo de la oscura situación que se vive ahora mismo a mi alrededor.


-Deberías comer algo- abro los ojos. Soy consciente de que Finnick sigue aquí a pesar de que me dijo que se iría, y lo agradezco, porque en parte, él también me mantiene con vida- Amy, no tienes por qué hablarme si no quieres, ya te he dicho que entiendo que me odies. Todo esto fue mi culpa.
-No fue tu culpa- me sorprendo a mi misma pronunciando esas palabras, pero supongo que necesito decírselo, así que no paro- ha sido el Capitolio. Ellos han hecho esto. Ellos nos han hecho esto.


Y si hay alguien más que sea culpable soy yo, pero eso no lo digo, prefiero callarme antes de entablar una discusión en la que comentaría que yo no tengo la culpa de nada. A pesar de que yo no estuve con Gale, como le había prometido. Fallé a mi promesa. Fallé a mi madre, a mi padre, a Haymitch y sobre todo, fallé a mi hermano. Y con todo ello, me falle a mí misma.


-Tienes que comer -repite cargándome sobre sus brazos. Me lleva hasta una hoguera improvisada que en otra ocasión apagaría corriendo para que otros tributos no la viesen reflejada fuera, pero que en esta ocasión agradezco por el calor que desprende ya que me hace sentir casi humana- he cocinado algo, quiero que comas Amy. Por favor.
-No puedo.
-Sí puedes y lo harás. Tienes que conseguir fuerzas para llevar a Gale a casa ¿recuerdas?


Una lágrima cae al pensar en ello. Porque ambos sabemos que no lo conseguiré. Pero accedo y asintiendo acerco un poco de carne a mi boca, reprimiendo mis ganas de vomitar la comida. Pero he de recuperar fuerzas para llevar a mi hermano a casa, sé que allí le curaran y todo volverá a ser como antes. Tiene que serlo.
Cuando acabo Finnick me está mirando. Él está tan destrozado como yo casi, y no ha dormido nada durante el día, al contrario que yo. Está agotado, yo lo sé, y él lo sabe.

Ojeras notables, morados por el cuerpo y heridas superficiales y aún así, es increíblemente apuesto. Resulta extraño que pueda serlo estando demacrado, pero la perfección no debe ocultarse con facilidad por lo que parece.
Siento la necesidad de hacer algo por él.


-Deberías dormir.
-No lo haré. Tengo que cuidaros.
-No te he pedido que lo hagas, Finnick.
No pretendía decir eso, se que le ha herido. No sé por qué actúo de esa manera, me arrepiento al instante de la brusquedad de mis palabras. Quizás Finnick tenga razón y le odie por lo ocurrido, quizás soy yo quien no quiere darse cuenta de que es así.
-Puedo irme si lo prefieres Amy, solo tienes que pedírmelo y lo haré.
-No quiero que lo hagas-las palabras salen secas pero sinceras, evito su mirada aunque lo que de verdad quiero es tumbarme entre sus brazos y olvidarlo todo- tan solo descansa.


Se levanta y se sienta al lado de Gale. Se queda observándolo.  <<¿Qué haces?>> pienso, y me acerco hasta donde están, colocándome en el lado contrario.


-Tú estás más agotada que yo. Duérmete, te despertaré a mitad de la noche. Hay que vigilar que no deje de respirar.

Discutir no servirá de nada. Así que decido quedarme observando también. Sabe que no dormiré, pero no insiste. Y yo tampoco insisto. El silencio invade la cueva y tres respiraciones son lo único que resuena. Y yo rezo en silencio, esperando seguir escuchando tres.

Pasan los segundos, su pecho sube y baja. Me relajo cuando ocurre. Pensando que si sigue así quizás se salve. Pero en el fondo sé que es imposible, como lo es el hecho de que algún día nos rescaten. Sé que en algún momento sonará un cañonazo y mi corazón se parará. Así que sigo pensando en silencio, evitando derramar más lágrimas. Ya han caído demasiadas a causa del Capitolio, me niego a darles más.
Vuelvo a mis pensamientos, lo hago calmada hasta que la oscuridad vuelve a ellos, y tiñe de negro la dulce esperanza que cabía en mi interior.

<<Mi hermano está muerto>>

No, no está muerto, pero a este paso morirá. Mi cabeza no para de discutir y la que oye esos pensamientos no es otra si no yo. Querría relajarme, dejar de estar enfadada, pero no puedo evitarlo. Y me pongo en lo peor como hago siempre, como lo he hecho hasta ahora.

¿Nunca podremos estar a salvo los tres? Si no es Finnick herido, es mi hermano luchando por su vida… Desearía morir y acabar con todo esto, desearía que a mí me pasase lo que le ocurre a ellos. Que la gente que me importa no tuviese que salir herida.

Necesito irme de aquí, lo necesito ya. Es la primera noche desde que mi hermano esta así y no puedo pegar ojo. Finnick se durmió hará unos minutos agotado de esperar. No le culpo por nada de esto, pero me culpo a mí misma. Por estar con él en vez de cuidando a Gale.

Tengo que alejarme. Decido salir de nuevo, con suerte esta vez llevaré algo de caza que nos pueda servir para más tiempo. No pienso salir de la cueva hasta que mi hermano... Realmente no me alejaré mucho más de lo necesario, pero no puedo estar parada, no si mientras estoy pensando.

Cojo mi arco, tapo la entrada, rutina que se ha convertido en parte de mí, en parte de esta vida rodeada de llamas. Salgo tranquila, relajada. Sujeto el arco con la mano pero sin fuerza, podría caerse en cualquier momento con facilidad. Sin ganas, recuerdo que he salido a cazar, pero me doy cuenta de que no estoy prestando atención al bosque.

Pero eso, es algo que yo ya sabía. Inconscientemente he actuado de manera egoísta, mirando por mí. Esa es la verdad. He salido porque no puedo quedarme parada y ver como Gale va perdiendo fuerzas hasta que no le quede ninguna. Porque si sigo ahí seguiré matándome por dentro, porque la culpabilidad no se irá pero su vida sí que lo hará, y no sé si quiero estar para verlo si no puedo evitarlo.

Esos pensamientos me atraviesan duramente, consigo parar de pensar y cuando quiero abrir los ojos estoy corriendo. Sin rumbo.

Sofocada, me paro jadeante bajo la protección de un robusto árbol. Echo las manos sobre las rodillas, con la respiración no sólo alterada por la carrera sino también por el miedo que invade mi cuerpo. No dejan de repetírseme destellantes imágenes de Finnick herido, de mi hermano muerto… Con manos temblorosas, me tapo los ojos en un intento de secar las lágrimas que no son capaces de salir. Me he centrado tanto en ser fuerte, en evitar todo pensamiento o sentimiento, en sobrevivir que ni siquiera soy capaz de sentir otra cosa distinta al miedo.

Pasado un tiempo me acurruco contra la corteza del rugoso árbol, apoyando la cabeza sobre este e intentando evadirme por unos segundos. Soplo mis heladas manos tratando de hacerlas entrar en calor, pero la noche es fría.  Pienso en silencio y contemplo el falso cielo que se alza sobre mí, a veces desearía volver a ver el acogedor cielo del doce bajo el cual jugué tiempo atrás. Oigo el inicio del himno de Panem y lo pienso, es el momento de revivir la pesadilla, de mostrarnos, por si no había quedado claro, el recuento de muertos que hoy han caído. Respiro agobiada pues no quiero verlas, días atrás aparecieron las caras de tributos a los que yo maté, y al verlas ahora me vendrán a la cabeza de nuevo esos momentos en los que acabé con vidas. Pero algo me obliga a abrir los ojos y observar. Así, una a una, voy revisando caras que antes tenían vida, recuerdo sus voces y pienso en las familias que ahora estarán llorando su perdida. Por supuesto, eso pasará tarde o temprano con la mía, pero prefiero no pensar en ello. Siento un vergonzoso alivio al saber que los míos no han aparecido arriba todavía, un suspiro al recordar a William, Joel y Cristina se me escapa, sin saber cómo reaccionaré al ver sus caras. -¿Faltará mucho para que aparezca ahí mi cara?- me pregunto temblorosa.

Estoy a punto irme, cuando lo oigo. Pisadas, bajo las cuales crujen ruidosamente las secas hojas y algunas ramas caídas. Así que, corro con energías que creía perdidas. Olvidando mi frío, olvidando mi tedio, olvidando mis miedos. Tal vez esta sea mi respuesta, mi respuesta a cuanto tardaré en aparecer en ese cielo. Lo único que tengo claro es que deseo alejarme de estos tributos sedientos de mi muerte, lo único que pienso es llegar hasta Finnick y Gale.

La negra noche debería ayudarme a camuflarme, a esconderme, a escapar, pero por algún motivo solo consigue ponerme más nerviosa, haciendo que me sienta más perdida. Las ramas me rasgan la piel con cortes superficiales que casi no se ven a simple vista. Tropiezo torpemente varias veces aun manteniendo el equilibro aunque acabo cayendo a causa de una raíz que sobresale del suelo. Ni si quiera la he podido ver, una sombra se materializa en la oscuridad mientras giro sobre mí misma. Mis manos son rápidas y agarran de nuevo el arco, recuperando una flecha que hay en el suelo. Tenso la cuerda y espero a que mi objetivo se acerque. Tan solo consigo ver una figura pero no tardo en lanzar la flecha. La figura no se mueve, no grita. Espero algo pero tan solo recibo silencio. Comienzo a preguntarme si fue todo imaginación mía y me acerco cuidadosamente.

Colocó el arco en la espalda para coger la flecha que está clavada en… una mochila. <<Trampa, trampa, trampa>> solo esa palabra rebota en las paredes de mi mente. Giro tan rápido como puedo cogiendo a la vez el arco pero recibo un puñetazo. Caigo al suelo por el inesperado golpe en la cara, un pinchazo recorre mi barbilla y llega hasta la sien donde se hace más fuerte. Voy a levantarme cuando noto la presión de una negra bota en mi muñeca. Quiero retorcerme del dolor que causa pero me mantengo serena y palpo la zona con la otra mano en busca de una roca o algo con lo que poder golpear. Antes de que pueda hacer nada me arranca el arco con dificultad y se encarga de lanzarlo lejos. La flecha que estaba en la mochila la deje a pocos centímetros y cuando caigo en la cuenta, mi mano es más rápida que yo misma y ya la sostiene con fuerza, llevándola hasta la pierna del tributo que tengo encima. Eso hace que grite y se zarandee un poco. El arrancársela me da la suficiente ventaja como para girar sobre mi misma y liberarme. Pero aunque debería correr, aunque la antigua Amy hubiese huido. Una ira y un odio que no consigo descifrar de donde viene se apoderan de mí y me obliga a lanzarme contra el tributo. Con fuerza caigo encima, consigo derribarla y tumbarla.

Estoy encima de la que ahora, reconozco como Cathy. La golpeo tan fuerte como puedo, una vez seguida de otra. Sintiendo un reconfortante dolor en mi puño, al chocar con su cara. Al principio se resiste pero me doy cuenta de que pierde fuerzas.

<<Yo no soy así>> y mis golpes cesan al pensarlo. Pero esto es la Arena, donde nos convertimos en animales. Herir o ser herido. Cazar o ser cazado. Jugar o perder. Matar o morir. No se trata de sobrevivir, se trata de cómo hacerlo.

Un golpe seco hace que regrese a la realidad, con pocas fuerzas Cathy se ha levantado, se apoya sobre una de sus piernas y se pasa la mano por el labio apartándose la sangre. Escupe y me mira con odio. Se lanza hacia mí y me da con la rodilla en el estómago, pero no reacciono con dolor. La golpeo seguidamente en la cara y con una patada en la pierna haciéndola retroceder y caer sobre la rodilla al suelo. Aún así no es suficiente, es más rápida y coge una roca, imitando mis pasos de antes, y me consigue golpear en la espalda y al levantarse, de nuevo recibo un golpe en el estómago. Hace unas semanas estaría muerta, ahora solo me doblo durante unos segundos del dolor. Pienso en la palabra caos mientras intento respirar. En la palabra desastre al sentir que podría no salir de esta. En la palabra esperanza al ver una borrosa imagen de mi hermano.

Sé que mis ojos están llorando porque a penas veo, pero eso no me impide llegar hasta Cathy. La golpeo con odio y la derribo, con el puño la golpeo tan fuerte como puedo una y otra vez. Un destello que viene de su cintura me hace comprobar que lleva un cuchillo. Mi mira rápido, leyendo mis intenciones y grita intentando librarse de mí. Agarro sus dos muñecas con una mano y con la otra alcanzo el cuchillo.
<<Somos animales. Somos supervivientes. Matamos para vivir. Tenemos que hacerlo>> me digo, herir o ser herido, cazar o ser cazado. Ella es la presa, yo el depredador. La locura me ciega, el odio me consume, el dolor me atrapa y la ira, la ira mueve el cuchillo hasta su garganta. Compruebo la sangre caliente que se derrama por mi mano.

Soy una asesina, nunca quise convertirme en lo que soy ahora.

Me odio a mi misma casi tanto como odio al propio Capitolio, ahora que mi hermano está muerto no soy yo. Parece que Amy se fue con él. Soy una sombra, consumida por el odio, apoderada por la ira. Y eso, no es ni mucho menos bueno.
Miro los ojos de Cathy que están abiertos y mirando a un vacio inexistente, como si la lejanía la salvara de la muerte. Veo su camiseta teñirse de rojo, la raja que hay en mi ceja hace que una línea de sangre también recorra mi cara.

Me quedo al lado de su cuerpo pensativa. Estoy delgada, mucho más delgada que antes, aunque mis brazos son más fuertes. Apuesto a que hay ojeras que cubren mi cara. Tengo heridas y moratones y sangre seca que cubre todo mi cuerpo y dolor, hay dolor por todo él.

Soy una persona cambiada, por fuera estoy rota, desgastada. Son solo heridas y sangre, pero sigo viva. En cambio, por dentro he muerto hace tiempo.