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domingo, 31 de marzo de 2013

Relato 49




¡Sorpresa!

¡Hoy os traigo el capítulo 49!



Lo primero daros las GRACIAS por esas 100.000 visitas de nuevo, tan solo 10 meses. Increíble ¿no es así? Parece que fue ayer cuando hice click en crear blog.

He tardado bastante en este capítulo pues ando muy liada. Sé que no es viernes pero no podré publicar, he dejado unas entradas programadas como os avisé por twitter o facebook. Se publicarán a lo largo de la siguiente semana, el 3, 6 y 9 si no recuerdo mal. Ninguna es un capitulo pero es para que no creáis que os abandono :)

El capítulo de hoy no es gran cosa porque yo creo que a partir del 50 os vais a sorprender bastante. No sé cuanto queda de historia, solo que bastante, no sé cuantos capítulos porque no los he escrito pero a partir del 50… ya lo leeréis más adelante.

Siento haberos hecho esperar, lo iba a hacer bastante más corto pero al final he decidido alargarlo. En fin, espero que os guste aunque no es que sea un gran capítulo. No me entretengo más.

P.D: se me olvidó como ya os dije que estaba participando en dos concursos, si pudieseis votarme aqui y aqui. Os lo agradecería, es solo un click. No suelo participar en concursos pero creo que puede ayudar a dar a conocer el blog. También pediros que si queréis podéis visitar este blog y si lo haceis, ¡ espero que os guste !




***


Seguimos juntos, sin más, nuestros labios se separan y su mano acaricia mi cuello. Un suspiro sale de mí. Sus labios van directos a mi cuello que lo empieza a recorrer poco a poco, y en cada beso una sonrisa. Sujeto con una mano su cabeza, mis manos se enredan en su cabello. Siento la necesidad de tenerlo de nuevo asique busco otro beso, el no tarda en corresponderme, con una sonrisa acaricia mi cara y de nuevo me besa. Esta vez con más calma, un beso que realmente me deja sin respiración. Cierro los ojos y respiro tranquila, a su lado me siento tan segura, tan a gusto. El acaricia mi pelo y posa mi cabeza en su hombro. Vuelto a la realidad, este sueño tan maravilloso se debilita por momentos, no quiero tener un presente con Finnick si no puedo tener un futuro a su lado. Me rompo a pedazos. Una persona tan grande se merece más que una falsa ilusión, yo se que jamás saldremos de aquí. Que jamás será un para siempre.

-Finnick… - mi voz es un susurro, él me manda callar, me da un beso en la frente y me dice que me acueste. Le hago caso, me tumbo a su lado y pasa su brazo por encima de mí haciéndome sentir segura, haciéndome vivir un sueño.

Al levantarme lo hago con temor a que ocurrirá  tras lo de ayer. Respiro calmada y escucho los sonidos que hay en la cueva. Tranquilidad, el silencio la invade al igual que a mí el miedo. Me preparo para lo más difícil, abrir los ojos. No tardo en hacerlo porque quiero que esto pase rápido. Esos ojos que han robado su color al mar. Su color es tan intenso, tan bonito, que me hundo en ellos. Un brillo especial hace que resalten aún más. Mi miran fijamente, observan mis pasos y finalmente me roban una sonrisa. Otra sonrisa se ve reflejada en el rostro de Finn. Después de lo que ocurrió la noche anterior no sé cómo reaccionar. Sigo apoyada en su pecho, un torso sin camiseta que me desconcentra.

Ambos nos estamos mirando, sus ojos lo hacen divertidos. Él simplemente me retira un mechón de pelo y me saluda con un ‘buenos días, preciosa’ Mi corazón, que antes latía rítmicamente ahora no es capaz de controlarse. Me siento tan confusa, tan dividida. Mi cabeza me ordena que me aleje de él, que lo aparte de mi vida. Quiere que le olvide y que me centre en lo que vine a hacer en un primer momento. En cambio mi corazón no me lo permite, tan solo quiere besar sus labios y no dejarlo escapar. No sé contra que luchar. No sé qué es lo correcto. Decido que por ahora lo mejor es dejar el tema aparte. Olvidar.

Me levanto sin decirle nada y voy a por algo de pomada. Deduzco que será la última vez que se la eche ya que anoche la tenía muy bien. La pomada del Capitolio es especial, jamás había visto curar heridas tan grabes en tan poco tiempo.

Empiezo con los pasos de siempre pero sin decir una palabra. Finnick me agarra la mano y no me permite continuar

-No, no puedes castigarme con tu silencio. Dime qué te parece mal, que todo esto no debería haber pasado pero por favor –mi cabeza que antes estaba agachada es levantada por sus manos, su expresión es triste y a la vez suplicante. Eso me deja rota por dentro, yo soy la chica fría, sin sentimientos, en mi solo debe haber odio. – por favor Amy, necesito que me digas algo
Tengo dos opciones decirle que no le quiero, que no tenemos ningún futuro, que vamos a morir. Decirle que en mi interior no hay amor, que tan solo hay odio. Explicarle que haré lo que sea para sacar de aquí a mi hermano y eso implica que ambos muramos en la Arena. Tengo esa opción, u otra más sencilla.
-Está todo bien Finnick- aparto mi odio y dejo salir de mi una sonrisa. Le regalo la mejor que puedo y esta seguida de un beso- ahora déjame curarte ¿vale?
-Está bien.

Él permite que le cure y no para de mirarme sonriente mientras lo hago. Definitivamente será la última vez que le eche la pomada. Su herida ha mejorado muchísimo. Cuando acabo de curarle le vendo como siempre. Voy a dejar la cajita donde las provisiones cuando agarra mi mano tirando de mí. Acabo sentada en sus piernas, el besa mi mejilla, la cual se enrojece rápidamente. Me levanto rápido y voy hasta las provisiones, dejo la caja y cojo las provisiones que quedan. Hoy acabaremos todo lo que tenemos ya que no es mucho. Con la escusa de preparar la comida hago que Finnick se aleje un poco de mi. Esta situación me incomoda mucho. Él intenta sacar desesperadamente un tema de conversación y como sé que no va a parar decido decir algo productivo.

-Hoy saldré a cazar. Nos hemos quedado sin provisiones ya.
-Puedo ir yo Amy, lo sabes.
-Estas débil, lo mejor es que vaya yo, seré rápida, no me entretendré  mucho
- Ya, eso dijiste la vez que estuve esperándote todo el día. Esta vez voy contigo.
-Pero Gale no se puede quedar solo…
-Lo dejaste solo cuando yo estaba inconsciente y no le paso nada. Amy, si vamos los dos lo haremos más deprisa. Volveremos cuanto antes.
-Finnick… ¿por qué tienes tantas ganas de arriesgar tu vida?
-Porque te quiero. ¿Acaso no es suficiente? Nadie te pondrá la mano encima mientras yo esté aquí Amy, nadie te tocará.
-Está bien –si sigo con esta conversación acabaremos discutiendo y no me apetece. Él se levanta y se pone detrás de mí, agachado. Mi da un beso y sonríe. Yo me aparto rápido, esto cada vez es más incomodo. No estamos de vacaciones, somos tributos, en los Juegos del Hambre- Finnick tengo que hacer esto, cuanto antes salgamos será mejor.

Él se aparta, cansado de que me resista tanto. Apoya la cabeza en la pared. Mira a Gale que se está despertando y mientras preparo la comida juega con él un poco.

Me distraigo pensando en cómo sería nuestra vida en el distrito 12. Si hubiese conocido a Finnick en un viaje de mis padres todo habría sido diferente. Me lo imagino jugando en el salón de nuestra casa con Gale, como lo hace ahora. Corriendo por la casa persiguiéndose el uno al otro. Tardes en el lago con nuestros padres. Las imágenes de mi cabeza son cada vez más numerosas, algunas nos muestran un poco más mayores, juntos en la playa. Vuelvo a la realidad cuando noto el fuego quemando mi mano. Suelto un pequeño grito y ambos se giran para mirarme preocupados. Miro mi mano y tan solo es una quemadura superficial, el fuego a penas ha rozado mi piel. La sacudo un poco y termino de cocinar lo que queda. Incluso el Finnick que hay en mi mente es un peligro para mí, me distrae con demasiada facilidad. Esta vez ha sido una quemadura, en la lucha con otro tributo habría significado la muerte.

Todo es demasiado confuso. Me acerco a ellos y reparto la comida. Como con tranquilidad, sin prisa, sin ganas. Gale en cambio parece que se ha levantado con mucha energía, termina de comer demasiado deprisa, me preocupa que se haya quedado con hambre. A pesar de que Finnick no está del todo recuperado juega con él en cuanto acaba. Pongo los ojos en blanco al darme cuenta de que les estoy observando distraída de nuevo. Acabo mi comida y lavo un poco mis manos. Aprovecho para beber un pequeño trago de agua.

Pienso en el espectáculo que estamos dando para el capitolio, estamos haciendo lo mismo que mis padres. No quiero que nos convirtamos en los amantes trágicos, no quiero que el capitolio pueda jugar con nosotros ni que se aprovechen de lo que sentimos o de lo confusos que estamos. ¿Y si garantizan que sigamos vivos para tener espectáculo y después nos matan a los dos? Según ellos yo era importante porque daría espectáculo mientras intentaba salvar a mi hermano. Ahora estoy haciendo lo mismo con Finnick y eso nos pone en peligro, nos utilizarán como hicieron con mis padres, aunque esta vez sí que les saldrá bien, no tenemos a nadie que pueda rescatarnos. Moriremos de todas formas, ellos solo intentarán aprovechar la forma de usar nuestra muerte en contra de Panem. 

Recojo un poco el desastre de cueva en la que estamos y cuando acabo me dirijo hacia dónde está mi precioso arco. Lo toco con cuidado analizándolo detenidamente. Es perfecto, ligero, simple, bonito y eficaz. Me encantaría probarlo en casa, con mi madre en el bosque. Estoy segura de que podría conseguir más presas que ella ahora que tengo algo más de práctica. Recuerdos melancólicos vienen a mi cabeza pero desaparecen rápidamente, convirtiéndome de nuevo en la fría Amy que muchos ven desde el televisor de su casa. Me sonrojo un poco al pensar que todos habrán visto como besaba a Finnick y me preguntó qué pensarían nuestros padres.

Despejo de nuevo mi mente preguntándome por qué todos mis pensamientos tienen que acabar en él. Decido que es hora de salir a por provisiones, después de todo lo que hemos pasado no me apetecería morir de hambre.


martes, 26 de marzo de 2013

Adelanto capítulo 49





Bueno, el capítulo 49 no va a ser un gran capítulo, os aviso de por sí para que no os decepcionéis.  El capítulo 50 será más largo (capítulo 50, si que llevamos ya capítulos) y el capítulo 51 os va a sorprender a todos, literalmente lo único que hay en ese capítulo son sorpresas, vuestras caras serán para grabarlas. No sé si serán tres a partir del 50 o haré dos largos. Y después del 53 no tengo nada de cómo continuarlo así que necesitaré tiempo, creo que encima se me juntará con exámenes así que no sé como lo haré. De momento tengo ganas de escribir y de publicar el 50…

Tengo que actualizar la página de historia completa y la de capítulos, me pondré ahora a ello. También tengo que actualizar las novedades y empezar a preparar la Lista de Blogs que me trae de cabeza.

Tengo pendiente una entrada con todos los premios que me habéis dado, algunos los he perdido por el camino así que si queréis dejarme otro comentario porque con todos los que ha habido durante mi viaje a Francia no soy capaz de encontrarlos y en esta entrada los tengo localizados.

¡Ah, y una entrada de mi viaje! A lo mejor la hago, con fotos de paisajes y contándoos un poco la experiencia, pero no estoy segura :)

Daros las gracias de nuevo por cómo hemos crecido, deciros que estoy encantada y que continuaré el blog mucho más tiempo. Y bueno, que gracias también a vuestra paciencia.

Creo que eso es todo, nos vemos pronto, hasta entonces un adelanto por aquí y una posible Amy (no pensaba poner a esta actriz pero me quedo sin opciones)…

domingo, 24 de marzo de 2013

Así como dato... 100.000 vsitias


Bueno, así como dato y tras desaparecer una temporada vuelvo 5 minutos para deciros que hemos superado las 100.000 visitas :)



Todo esto en 9 meses, increíble es poco. Puede que haya blogs con 8937489013734 seguidores y 8347912732109138091238123424234 visitas pero aquí estoy yo, orgullosa de lo que hemos conseguido y con ganas de seguir adelante mucho más tiempo con este pequeño blog. Espero que crezca cada día un poco más y que sigáis  tan contentos como siempre con la historia.


Estoy muy feliz de lo que hemos conseguido porque esas 100.000 visitas son 100.000 sonrisas que se completan con vuestros increíbles comentarios. En serio, gracias, sois geniales. Ojala sigamos así mucho tiempo y cada día más y más.




Sin vosotros no sería posible.


Este blog podría no haber existido pues ni pensé en crearlo, pero a veces tienes amigas que te convencen de hacer locuras y ya se sabe, si no arriesgas no ganas. Nos vemos pronto :)

viernes, 8 de marzo de 2013

Adelanto 49 + FOTOS DE CF





Bueno, seré rápida y breve. Teniendo en cuenta que me voy durante un mes y no tendréis ningún capítulo, quería dejaros algo y me pareció que un adelanto sorpresa tal vez os gustaría. Así que me he puesto y he cogido una parte del siguiente capítulo, la que he considerado más llevadera a la hora de leer pues es una pequeña conversación. Tambien os traigo unas imágenes de los poster de CF (más información para ver todo) 

Espero que os guste, volvemos a vernos en Abril J



viernes, 1 de marzo de 2013

Relato 48




¡Sorpresa! 

Hoy os traigo el capítulo 48!

¿Qué pasará en este capítulo? ¿Sabremos si a nuestro querido Finnick le pasa lo que a Odair padre? Tal vez no pase nada, o tal vez, solo tal vez… pueda pasar de todo. Espero que os guste, que me digáis lo que pensáis y que tengáis en cuenta que estoy de exámenes y no he podido revisarlo. Desde hoy hasta el 13 no podré publicar absolutamente nada, por eso estoy aquí escribiendo a toda prisa para dejaros el capítulo 48. Así que nada, ya sabéis la ilusión que hace un pequeño comentario con vuestra opinión.

Antes de leer, mirad estos pequeños avisos:

Q  El 13 me voy a Francia y desaparezco como cosa de un mes, el 12 debo preparar  todo...











































Q  Después volveré en Abril con muchas sorpresas en los capítulos, fotos de tributos y muchas cosas más. ¡Vais a estar más de un mes sin capítulos! No me lo perdonaríais pero de verdad, espero que merezca la pena.

Q  Tal vez a mi vuelta creemos un blog Jane y yo, pero nada de historias, será básicamente de moda, supongo que algún DIY pero no sé porque aún no lo hemos hablado, solo era para que supieseis :)

Q  Llevo retrasando la Lista desde hace un mes lo sé, pero es que NO puedo hacerla. Como compensación en ABRIL habrá una entrada especial dedicada a cada uno de estos blogs ganadores. (PODEIS MATADME SI)

Q  Podéis ver dos nuevas páginas, una se titula ¿Cómo empezó todo?. En la otra he colgado la imagen de la Lista, es una página provisional para que podáis verla.

Q  ¡Ah! Si podéis votarme en dos encuestas a la derecha del blog http://cantodesinsajos.blogspot.com.es/ sería genial!

Creo que eso es todo, os dejo que disfrutéis del capítulo (es algo corto). Espero que os guste y esas cositas :)



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Cansada, la única palabra capaz de describir mi estado de ánimo. Cansada de jugar, de sobrevivir, de todo. Con miedo, miedo a que Finnick se muera pues ha estado a punto de hacerlo hace un par de horas.
Desde que ocurrió eso me he sentado a su lado, con la cabeza apoyada en la fría y rocosa pared de la cueva. Mirando al frente, sin atreverme a dirigirle una sola mirada. De vez en cuando cierro los ojos y respiro hondo, trayendo a mí, recuerdos que me digan que no todo es tan malo. Hasta que los abro, y me doy cuenta de que sí que lo es.

Gale está sumamente aburrido, tanto que ha encontrado un trozo de roca para rayar la pared de la cueva. Bueno, más bien lo tira contra ella porque rayar, no rayaba mucho. Tras varios intentos de escribir su nombre se ha dado por vencido.

Me encantaría jugar con el pero no tengo fuerzas y ahora más que nunca quiero que permanezca en la cueva. Le miro y le mando a por algo de agua, si no le mando beber él no lo hace. Sabe que el agua escasea, no quiere desperdiciarla.

En el fondo me preocupa que descubra la realidad del Juego, pero es que algún día lo hará. Si llegamos a finalistas, no tendré la fuerza para despedirme, no sé como lo haré. Solo sé que le llevaré a casa.  Y llevarle a casa supone muchas cosas. Entre ellas mi muerte. Y esta no me preocupa, no tanto como la de Finnick, Joel, Cristina... No podré hacerlo, suena egoísta, pero prefiero que los maten antes. Que los maten otros, tributos sin remordimientos.

Veo como Gale frota sus ojos cansado y decido mandarle a la cama. Él viene hacia mí y me abraza, se queda así unos minutos. Al final acabo rodeándole con mis brazos, dándole un suave beso en la frente. No sé qué haría sin mi hermano, es lo mejor que tengo en este mundo. Le acaricio el pelo y le levanto la cara, sonriente le doy otro beso y le cojo en brazos. Me levanto y le llevo a la parte de atrás de la cueva, colocando los chalecos en el suelo y tumbándole encima. Tras un último beso en la frente, como el que siempre le daba nuestra madre por la noche, cierra sus ojos cansados, me susurra un te quiero y cae rendido. Yo decido sentarme de nuevo donde Finnick, por si deja de respirar una vez más.

Pierdo la cuenta, la noción del tiempo. Cierro mis ojos, recuerdo canciones de mi madre, recuerdo el sonido del piano, el sonido de los pájaros en el bosque, del agua del lado. Recuerdo el olor a pan recién orneado, la melodiosa voz de mi padre cuando me contaba una historia. Recuerdo las risas con Gale, cuando jugaba con Haymitch. Recuerdo la felicidad, sonrío sin apenas notarlo y abro los ojos de nuevo.

Gale lleva más o menos dos horas dormido, yo sigo en vela, mi sonrisa se borra porque estoy demasiado preocupada. Me sumerjo de nuevo en mis pensamientos evadiéndome del resto del mundo, pero algo me lo impide. Al principio pienso que son imaginaciones mías, luego me alegro de que sea la realidad la que me golpeé en ese momento. Finnick abre los ojos lentamente y pronuncia mi nombre. Se incorpora poco a poco. Estoy asombrada, voy directa hacia él y le agacho la cabeza para ver la espalda. Le quito la venda rápidamente, primero desato el nudo y se la quito poco a poco. Levanto la hoja que está un poco pegada a la herida y cuesta despegarla, pero no mucho. Una mueca de dolor aparece en su rostro. Esta sudando, la cara sigue pálida, como si de un acto reflejo se tratase le acaricio para calmarle. Vuelvo a mirar su espalda. La herida se ha transformado por competo y esta ya casi cerrada. Antes de que Finnick diga nada me levanto y le lavo la zona, de nuevo sigo los pasos de anoche, de esta mañana, de esta tarde, es la cuarta vez que lo hago. No puedo creer que hace unas horas estuviese intentando reanimar su débil corazón.

Le unto la pomada, coloco un trozo de la hoja apretada y vuelvo a vendarla, pero esta vez mas fuerte. Cuando acabo vuelvo a la realidad, el me agarra las manos y me susurra un ‘estoy bien’. Mis ojos llorosos se encuentran con los suyos que recuerdan a la espuma del mar. No puedo controlarme, mis manos acarician su cara suavemente, él las sujeta y de repente ninguno de los podemos detenernos. Esos ojos hacen que me vaya completamente de este mundo, de este infierno. Me olvido de todo, del Capitolio, de Panem, de mis padres, de Colin, de Zoe, me olvido de todo menos de él. Ahora solo pienso en mí, en nosotros.

 Con la mano en mi cara pone sus dedos en mis labios y los baja con lentitud hasta llegar a mi barbilla, me sujeta y me acerca a él. Sus labios y los míos se juntan como la primera vez, lo hace tranquilamente, es un beso pausado, lleno de calma y lentitud. Yo le correspondo. Poco a poco él se atreve a más y yo sin quererlo le sigo. Nuestro cálido beso se aviva poco a poco. A mitad del beso paramos, el me sonríe. Con esa sonrisa que hace que parezca un ángel, me quedo observándole unos segundos, pensando en lo perfecto que es, pero no tarda en lanzarse de nuevo. Nuestros labios se vuelven a juntar y cada vez vamos a más. Una chispa en mi interior empieza a arder. Nuestro beso se vuelve más apasionado. Una de sus manos mantiene levantada mi barbilla mientras que la otra sujeta mi espalda acercándome a él. Sin más, me siento sobre sus piernas. No pienso nada en este momento, mis brazos rodean su cuello y mis piernas se enredan por detrás de su espalda haciendo que estemos más juntos. Él me besa una y otra vez, yo le sigo el juego. Hay Juegos que al fin y al cabo no son tan malos. 


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P.D: ¿Que os ha parecido? Está muy deprisa lo sé pero no hay tiempo :( Os traigo además una pequeña cosita… ¿os gusta alguna para nuestros protagonistas? No me convencen pero no encuentro a nadie para ellos! 


(Haced click para verla en grande)



viernes, 22 de febrero de 2013

Relato 47




¡Hoy os traigo el capítulo 47!


Lo primero daros las GRACIAS por esperar, he tenido problemas con este capítulo porque no me salía escribirlo… no sé por qué. Ha quedado, en mi humilde opinión, HORRIBLE. Pero tenía que publicar... El caso es que he preparado los siguientes ya que en una semana VUELVO a tener exámenes y si lo tengo preparado tal vez pueda publicar con normalidad. Y repito, habrá sorpresas, MUCHAS.

Comentaros que superamos los 100 seguidores con cuenta, en twitter casi somos 150 y en el blog vamos camino de las primeras 100.000 visitas, por lo que os lo quería agradecer.

Me he dado cuenta de que aunque yo pongo letras (de las que me descargo) la fuente que sale en otros ordenadores debe ser Arial o alguna de este estilo. Pensaba que se veía igual de bonito que en el mío… así que pondré algunas cosas con imágenes en vez de escritas.

Sobre el ASK, como queréis que lo haga lo haré pero no es mi prioridad, cuando lo tenga os avisaré al igual que hice con la página de Facebook. Recordaros que vía twitter publico adelantos, fotos de tributos, información y mucho más, podéis buscarme como @Andrea_everdeen. Las páginas las actualizaré en cuanto tenga tiempo y sobre las encuestas, deciros que intentaré hacer nuevas, puedes proponer una en un comentario si quieres.

Espero que disfrutéis del capítulo, creo que es el que más me ha costado escribir a día de hoy, debe ser que no estoy inspirada. Aún así, disfrutad de la lectura y aprovechar, que en unas semanas vendrán las sorpresas (las cuales tengo que escribir por cierto… pff)



***

Me acerco a donde tenemos las ramas que Finnick había traído, elijo las menos verdes y busco la caja de cerillas. A penas quedan cerillas, necesitamos otra caja, pero es imposible conseguir una.

Gale elige un poco de la carne que queda y le doy una buena cantidad de bayas de las que recogió la tarde anterior. Mientras preparo las brasas para hacer la carne, él se las come en un abrir y cerrar de ojos. Pensar que está pasando hambre me hace sentir culpable. Me levanto y le doy mi ración, de todas formas yo no necesito comer tanto, o es lo que prefiero pensar. Él me mira con los ojos abiertos y brillantes y se las come sonriente, como si las pocas bayas que tiene en la mano fuesen el mayor tesoro de este mundo.

Empiezo a despellejar la carne un uno de los cuchillos. Me alegro de que mi madre me enseñase a despellejar ardillas un día en el bosque aunque mi padre no le aprobaba yo quería aprender, quería ser como ella en todo. Ahora me resulta muy práctico todo lo que mi madre me enseñó. Seguro que ella también lo piensa. Al principio resultó un tanto asqueroso, pero cuando hay necesidad ni siquiera lo piensas.

Cuando termino acerco la carne a las brasas que desprenden un calor reconfortante, el cual me recuerda a los inviernos encerrados en cada, en la Aldea de Vencedores, sentados juntos cerca de la chimenea mientras papá horneaba algo de pan para cenar. Dulces recuerdos que desaparecen como ese olor del pan caliente cuando se enfría. Desaparecen como el brillo de los ojos llenos de vida de alguien en la Arena, sin previo aviso, dejando un doloroso vacío.

Juego con la carne dándole vueltas para hacerla, distraída, pensando en nada en realidad. El olor de la comida despierta mi estómago, y al parecer no solo el mío. Como hay un trozo hecho se lo doy a Gale y pongo a preparar el mío. Al acabar de cocinarlo, olvido mis modales. Tanto pensar en el pan de mi padre ha hecho que me muera de hambre ahora. Desgarro el trozo sin más, comiendo casi con ansia diría. Sin pensar en lo poco que nos queda. Al terminar de comer estoy tan agotada por la mala noche que le propongo a Gale que nos tumbemos un rato cerca de las brasas.

Nos lavamos las manos y él se acurruca a mi lado. Empiezo a contarle una bonita historia, pero creo que mis ojos se cierran antes que los suyos y sin poder evitarlo, me sumerjo en un mundo de sueños.

Al despertar Gale está mirándome sonriente. Sin entender bien por qué está así, le hago cosquillas. Pienso en jugar un poco con él, creo que no le presto la atención suficiente. Quiero que mientras esté aquí, se sienta lo mejor posible.

-¡Para! ¡Para! –sus carcajadas son mi sonido preferido, se han convertido en mi esperanza de cada mañana, en mi sol de cada día- Amy, quieta… por favor
-Vale, vale. Yo paro si tú me dices que estabas haciendo despierto solo, ¿por qué no me despertaste?
-Estabas cansada, y me recordaba a casa. Cuando te quedabas dormida mientras papá nos contaba un cuento, yo siempre esperaba al final pero tú nunca.
-Pronto podrás escuchar de nuevo los finales que papá contaba, Gale. Pronto estarás en casa de nuevo.
-Primero hay que ganar el juego Amy
-Lo ganaremos, te lo prometo.

Volví a jugar con él, para alejar mi última frase que resonaba en mi cabeza. No sé cuánto tiempo pasó, pero estaba siendo uno de los mejores momentos que había pasado en la Arena. Mi hermano y yo, jugando de nuevo, como cuando estábamos en el 12. Como si siguiésemos allí. Olvidándolo todo. Perdiendo la noción del tiempo.

Y si bien las expresiones pueden cambiar, el mensaje de las miradas nunca varía, nunca se quebranta. Y lo que nunca se olvida son las intenciones que se ocultan tras cada una de ellas. Y mi mirada ahora lo decía todo. Cuando Finnick había parado de respirar momentáneamente, haciendo que yo dejase de respirar también.

Todo había sido tan rápido, estaba tranquila, con Gale, jugando. La respiración costosa de Finnick se había convertido en parte del ambiente, tanto que a penas la notaba. Hasta que por unos segundos el silencio de fondo fue mayor que las pequeñas carcajadas de Gale y giré mi mirada llena de preocupación a Finnick. Cuando le vi en silencio, con la frente sudorosa y un pecho al descubierto que ni subía ni bajaba creí que se me paraba el corazón.

Me levanté corriendo y fui hasta mi aliado colocándole lateralmente a ver si así su respiración volvía, pero al no pasar comenzaba a asustarme. Grité a Gale que mojase la camiseta con agua y la trajese para colocársela en la frente. Le coloqué boca arriba costosamente y apoyándole sobre la herida palpé la zona de las costillas buscando dos dedos más arriba la zona perfecta para comenzar las compresiones. Aquel minuto se me estaba haciendo eterno, y ahí seguía yo. Dando un gran espectáculo al capitolio. Intentando que Finnick respirase de nuevo. Evitando oír un cañonazo. Y… fallando.

O eso era lo que repetía mi mente en mi cabeza, que estaba fallando. En cambio algo dentro de mi me decía que debía seguir intentándolo, hasta que sonase el cañonazo no debía rendirme. Algo dentro de mí le quería de vuelta. Algo dentro de mí le necesitaba de vuelta.

Inconscientemente comencé a aumentar las repeticiones perdiendo incluso el ritmo que estas suelen llevar, nada me rescataba de mi idea. Absolutamente nada. Pero Finnick no respiraba y calculando por encima había pasado algo más de un minuto.

Si no respira tal vez, solo tal vez este muerto. Pero no, era imposible que dejase de luchar sin más, me prometió que estaría a mi lado y cuidaría de mí. Aunque hay promesas que no llegan a cumplirse.

Todo ha ocurrido tan rápido. Miro mis manos que se han posado sobre su cuerpo sin fuerza, como si hubiese perdido toda la esperanza. Cojo su muñeca temblorosa, por miedo a que no suene el uniforme sonido de las pulsaciones que me demuestre que aún hay esperanza. Mi respiración es irregular y mis latidos aumentan cada vez más, llevándome a pensar que los que a mí me sobran a Finnick le faltan, ya que  su pulso no volvía.

Respiré hondo, tranquilizando mi mente, haciendo desaparecer mis temores. Me coloqué a su derecha, preparada para comenzar de nuevo las repeticiones cuando los dedos que aún rodeaban su muñeca comenzaron a notar algo débil y parpadeante. Agarré su brazo y centré toda mi atención en su muñeca, en mis dedos, en sus pulsaciones. Pulsaciones que poco a poco volvían. Con un ritmo característico que paulatinamente se hacía más fuerte. Me quedé parada, sentada en el suelo, sin soltar su muñeca como si el tenerle sujeto hiciese que no se fuese de mi lado. Y comprendí, comprendí que no podía depender así de lo que le ocurriese. Que mi vida había estado ligada a la suya, como si al parar su corazón lo hiciese el mío. Y me di cuenta de que realmente era peligroso tenerle cerca.

***

Para compensaros el horrible capítulo os dejo una pequeña sorpresa…




(click para ver en grande)



jueves, 14 de febrero de 2013

Relato 46


Hola tributos!

Hoy os traigo el capítulo 46!

Primero feliz día de San Valentín a todos, espero que os guste mi inesperada sorpresa. Como supondréis ya no publicaré ni mañana ni el domingo pero bueno, aquí tenéis un capitulo que no es exactamente muy temeroso sino que más bien es de reflexión. No os diré si el capitulo es tranquilo o NO, porque no quiero estropearos la lectura pero cuando lleguéis al final sacad vuestras propias conclusiones de que pasara en los siguientes….

Segundo deciros que hemos superado los 100 seguidores y las 85.000 visitas. Un aplauso para vosotros, mis maravillosos lectores, que lo hacéis posible cada día. ¡Muchísimas gracias!



Tercero, sobre las redes sociales… a penas tengo tiempo, me habéis pedido ask y facebook pero no se si podría si quiera mantenerlo. ¿De verdad queréis que lo haga? Ya sabéis que podéis encontrarme en otros sitios…



Y en fin… siento haber estado tan desaparecida, me gustaría que me comentarais que os va pareciendo la historia y esas cositas. El capitulo espero que recompense este tiempo,además es un poco más largo de lo habitual :$

Como siempre estaré encantada de leer vuestra opinión al respecto :)

P.D: la lista de blogs de marzo se publicará la primera semana, no os olvidéis !


Besitos de parte de vuestra escritora !

***


Camino de vuelta a la cueva, sin presas, sin ganas de cazar. Mi preocupación es mayor que mis ganas de seguir luchando pero aquí estoy, caminando de nuevo para poder cuidar de los míos.
Y me doy cuenta de que no se trata de cambiar, sino de que te cambia. Esa tristeza que tiñe las noches en la Arena al recordar a los tributos muertos, esa culpabilidad porque han sido ellos en vez de tu, ese deseo por escapar que hace que te conviertas en la persona que nunca imaginaste ser, esa crueldad que crece en ti cuando aprietas el mango del cuchillo y lo único que tienes en mente es sobrevivir… cada una de esas cosas que van floreciendo dentro de ti, sin poder evitar frenarlas, sin evitar convertirte en un asesino, portador de una vida que robó a otros tantos como él.
Creo que la Arena me está matando por dentro, cada vez quedan menos tributos y algunos han muerto por mi causa. Me siento mal conmigo misma y no puedo hacer nada que evite quitarme el sabor a culpabilidad que tengo. Por más que quiero sacar esas ideas de mi cabeza soy incapaz, así que empiezo a recordar. A recordar a mi familia, a mis amigos, los buenos momentos que he pasado con ellos. Me refugio en mis recuerdos intentando viajar a una época más feliz, donde mi vida tenía sentido. Donde tenía una vida. Puede que ahora esté viva pero no como antes, a esto no se le puede dar ese nombre. Felicidad es algo que en este momento me escasea dadas las circunstancias. Debería ser una adolescente normal, viajar al Capitolio en busca de nueva ropa de mis estilistas, enamorarme, preocuparme de las giras con mi madre y mi padre, jugar con mi hermano pequeño y pasear por el bosque con mis amigos. En vez de eso estoy encerrada en una burbuja de la que no puedo salir, un bucle que se repite una y otra vez. Me levanto y sobrevivió. Sobrevivo sin pararme a pensar en las consecuencias. Sobrevivo  matando a otras personas.
Entonces le recuerdo a él. El chico sonriente de ojos verdes. El que me salvo la vida, el que me robo un beso, el que hizo que luchar tuviese significado. Un nudo aparece en mí y no sé qué significa. Lo único que pienso es en que ojala estuviese vivo, ojala estuviese a mi lado. Quería volver a sentir la seguridad de tenerle cerca. Quería volver a escuchar su risa. Quería volver a ver el brillo de sus hermosos ojos. Yo para él significaba algo importante pero creo que para mí, él podría haber sido una persona  importante en mi vida. Uno de esos amigos que no cambiarías por nada. De los que te sostienen en los peores momentos. De los que se quedan para siempre, sin importar cuán de lejos estén.
Cuando me quiero dar cuenta estoy de vuelta. Entro a enfrentarme a la realidad. Una imagen recorre la cueva, manchas de sangre de Finnick, el cual, está en el suelo tumbado con una costosa respiración.
Gale en cambio, sigue dormido. Ladeo la cabeza algo confundida, aguantando todo el dolor que siento, me acuesto de nuevo pero mi sueño vuelve a ser intranquilo, atormentándome cada vez que mis párpados se cierran y mis ojos se relajan.
Era madrugada, desperté sofocada, nerviosa, sudando. A penas quedaban tributos en comparación a los que habían entrado, una sola idea pasa por mi cabeza: un vencedor. Se supone que en el colegio nos contaban la trágica historia de los días oscuros y nos recordaban lo afortunados que éramos de no vivir esos días. Me encantaría estar allí ahora para decirles lo afortunada que soy.
Supuestamente íbamos a tener un futuro magnifico, de pequeños nos preguntaban que querríamos ser en un futuro, en que nos gustaría trabajar, incluso si teníamos pensado viajar a otro distrito. Mi futuro ahora está más que claro. Es un juego y yo solo soy el peón, la pieza más débil, la que muere por el rey. ¿Mi rey? Mi rey es mi hermano, y aunque solo sea una pieza de sus Juegos les demostraré que no pueden acabar con la esperanza de Panem y que haciendo lo que están haciendo tan solo conseguirán aumentar su ira, su dolor y su incomprensión hacia el mal que crece en el Capitolio. Algo que se ha construido durante veinte años no puede caer en unos días. Tal vez el Capitolio si cayó tiempo atrás, pero porque le faltaba lo más importante, el apoyo y confianza del resto de la población. Nosotros eso lo habíamos construido, nuestro sistema estaba basado en la igualdad, en cuidarnos los unos a los otros, por eso no caeremos. Lucharemos juntos como ya lo hicimos una vez. Eso es lo que debemos hacer, luchar.
Miro a mi derecha y está Finnick tumbado, descansa tranquilo después de una noche agotadora. Cuando intento centrarme veo que en un momento se ha dado la vuelta a todo, de repente Finnick se encuentra de nuevo luchando por su vida, y por desgracia, no sé cuanto pasará hasta que se recupere, si es que lo hace.
A veces pienso que no soy tan fuerte como intento aparentar. Estoy rota. Por dentro siento que quiero derrumbarme, que quiero dejar de luchar. No encuentro razones que me digan que seguir luchando va a hacer que gane, siento que nada de lo que haga tiene sentido. Si no sigo, si me rindo, todo sería mucho más fácil. Pero sigo luchando, no lloro, no me derrumbo, pongo una sonrisa falsa al despertar a mi hermano cada mañana y finjo que todo va bien aunque sé que lo que ocurre en realidad es todo lo contrario. Me gustaría ponerme a llorar y estar haciéndolo horas  hasta que me desahoga por completo, pero no me lo permito. Esa parte de mí sigue ahí intentando salir, quiere llorar hasta que me duerma del cansancio de tantas emociones. La otra parte de mi mantiene un muro que he creado a lo largo del tiempo y que impide todo lo anterior. Supongo que aunque yo sé que no soy fuerte, no quiero que los demás lo sepan. Supongo que es difícil derrumbar un muro que lleva tanto tiempo construido.
Agotada me tumbo preguntándome como estarán mis padres, que sentirán ahora, y si han perdido ya las esperanzas, las ganas de luchar. Esta vez si consigo dormir el poco tiempo que me queda, supongo que mi mente cansada decide descansar un poco apagando mis pensamientos y llevándome a un mundo más tranquilo, un mundo de sueños.
No tarda en amanecer para mi desgracia. Me despierto con los primeros rayos de sol y froto mis ojos. Lo que sucedió ayer me ha dejado algo afectada. Calculo los tributos que quedamos en la Arena y empiezo a pensar que realmente este Juego acabará como el Capitolio lo tiene planeado. Un escalofrió me recorre. Me pongo en pie y voy hasta la pomada. Le quito la venda a Finnick. Su herida ha mejorado un poco, un extraño moratón o más bien un hematoma interno, la rodea. Su color, entre rojo y morado y en el centro una raja profunda que poco a poco se va cerrando. Limpio con un poco de agua la zona y cojo otra de las hojas. Unto la pomada tan delicadamente como puedo y apoyo la hoja sobre esta. Vuelvo a pasar la venda una y otra vez hasta atarla lo más fuerte posible. Su torso desnudo es cubierto por la venda. Le apoyo otra vez en el suelo dejándolo encima del saco para que su cuerpo débil no coja frío.
Cuando acabo no se qué hacer y me apoyo con la cabeza en la fría pared rocosa de la cueva. El día de hoy será muy largo pero no saldré. No después de lo que pasó la última vez.
Durante un rato me quedo pensando en diferentes cosas. Una de ellas es en mis padres porque ahora soy capaz de entender por todo lo que han pasado. Se supone que antes también lo entendía pero no, solo me lo imaginaba. Pienso también en Annie, en como perdió a su marido y ahora a su hijo. Mis padres al menos se tienen entre ellos, y pronto tendrán a Gale de vuelta. Estoy segura de que Haymitch les ayudará a superarlo todo, él es una de las personas más buenas que conozco, es fuerte, divertido, seguro que podrá hacerles olvidar. Aunque no estoy muy segura de querer que se olviden, quiero que me recuerden de pequeña, prefiero que me vean sonriente y corriendo con Gale en la Pradera, o caminando por las calles de la Veta agarrada de la mano de mi madre. Mi madre es el Sinsajo, es fuerte, radiante como el sol, es una vencedora de los juegos, pero es más que eso. Perdió a mucha gente para convertir Panem en un lugar mejor por nosotros, estoy orgullosa de ella. Y mi padre, mi padre es mucho más que un dulce panadero, o un vencedor de los juegos. Mi padre es todo corazón y es el hombre más cariñoso que he conocido. Realmente creo los dos pasarán por lo mismo, pero ambos son muy valientes y fuertes y sabrán superarlo y cuidarse entre ellos. Haymitch y Gale podrán cuidar de mi hermano si algún día ellos están muy mal al principio, estoy segura que cuando sea más mayor podrán contarle la verdad de lo que ocurrió en la Arena.

-Amy, ¿por qué lloras?
-No estoy llorando pequeño- mi voz es dulce, tanto como siempre que hablo a mi hermano. Le cojo y le siento encima de mí- ¿Cuánto tiempo llevas despierto?
-Poco, pero tenía hambre y además quería ver si Finnick estaba mejor. Tienes que enseñarle a que no se caiga de los árboles- una pequeña sonrisa se me escapa, pensé que me preguntaría que le había pasado pero creo que ya ha sacado sus propias conclusiones- la última vez no fue mucho pero esta vez sí que se ha hecho una herida muy grande.
-Sí, es muy torpe. Se cayó y chocó con una roca enorme, como cuando tú y yo nos caímos el primer día.
-Sí, pero yo no soy torpe. Me caí solo esa vez y fue porque te caíste tú.
-Es verdad, tú no eres torpe, eres el chico más listo que he conocido.
-Lo sé, mamá siempre me lo dice
-Mamá… Esto… Gale ¿Tenías hambre? Podemos acabar lo que hay, ya no queda mucho. Queda para comer y para cenar supongo, ve y elige que quieres, corre.

martes, 12 de febrero de 2013